El cometa interestelar 3I/ATLAS revela su composición oculta gracias a la sonda SPHEREx

En un avance crucial para la comprensión del material que deambula por el espacio interestelar, la misión SPHEREx de la NASA ha logrado obtener observaciones detalladas del cometa 3I/ATLAS, un visitante interestelar que atravesó el Sistema Solar en diciembre de 2025. El análisis espectroscópico realizado por el telescopio, diseñado específicamente para estudiar la historia del universo y la presencia de hielos, ha permitido revelar la huella infrarroja de diversos compuestos presentes en la coma de este objeto exótico.
SPHEREx, cuyo nombre completo es «Spectro-Photometer for the History of the Universe, Epoch of Reionization and Ices Explorer», es una misión lanzada por la NASA con el objetivo de cartografiar el cielo en longitudes de onda infrarroja. Esta sonda, dotada de tecnología punta en espectroscopía, ofrece a los científicos una herramienta sin precedentes para analizar la luz emitida y absorbida por el polvo, el hielo y las moléculas orgánicas en el espacio profundo. Desde su puesta en marcha, SPHEREx ha permitido avanzar en el conocimiento de la formación de estrellas, galaxias y, ahora, en el estudio de cuerpos procedentes de fuera de nuestro Sistema Solar.
El cometa 3I/ATLAS es apenas el tercer objeto interestelar detectado en nuestro vecindario cósmico, tras el célebre ‘Oumuamua (1I/‘Oumuamua) en 2017 y el cometa 2I/Borisov en 2019. A diferencia de la mayoría de los cometas, que orbitan alrededor del Sol siguiendo trayectorias elípticas, estos objetos interestelares poseen trayectorias hiperbólicas que indican su origen en otros sistemas planetarios. El paso de 3I/ATLAS por las cercanías del Sol brindó a la comunidad científica una oportunidad única para estudiar material formado en un entorno completamente ajeno al nuestro.
Durante el periodo de observación de diciembre de 2025, SPHEREx registró un notable aumento en el brillo del cometa, lo que permitió obtener datos de alta calidad sobre la emisión infrarroja de su coma, la nube difusa de gas y polvo que rodea el núcleo helado. El análisis de estos datos ha permitido identificar la presencia de agua, dióxido de carbono, compuestos orgánicos y polvo, todos ellos elementos clave para comprender la composición original del cometa y, por extensión, de los lugares donde se formó.
El estudio de cometas interestelares es especialmente relevante porque estos cuerpos transportan información sobre los procesos químicos y físicos que tuvieron lugar en los discos protoplanetarios de otras estrellas. Al comparar la composición de 3I/ATLAS con la de cometas autóctonos del Sistema Solar, los astrónomos pueden determinar hasta qué punto los procesos de formación planetaria son universales o presentan variaciones significativas en función del entorno estelar.
La información recogida por SPHEREx contribuye también a la búsqueda de exoplanetas habitables y al estudio de la química prebiótica fuera de la Tierra. La detección de moléculas orgánicas complejas en el cometa refuerza la teoría de que los ingredientes básicos para la vida pueden encontrarse dispersos por toda la galaxia, transportados por cuerpos menores como cometas y asteroides interestelares. Estos hallazgos resultan especialmente pertinentes en el contexto de misiones como la del telescopio espacial James Webb (JWST) y la futura misión ARIEL de la Agencia Espacial Europea, dedicadas a la caracterización de atmósferas exoplanetarias.
El éxito de SPHEREx se suma a una larga tradición de sondas espaciales dedicadas a la observación del universo en el infrarrojo, como el Telescopio Espacial Spitzer de la NASA o el extinto Herschel de la ESA. Sin embargo, la capacidad de SPHEREx para cartografiar todo el cielo y su sensibilidad a diversas bandas espectrales le otorgan una ventaja significativa en la detección de objetos y procesos poco estudiados hasta ahora.
El estudio de 3I/ATLAS y de otros cometas interestelares continuará siendo una prioridad para la comunidad astronómica internacional en los próximos años. El desarrollo de nuevos lanzadores reutilizables por parte de empresas como SpaceX y Blue Origin promete abaratar el acceso al espacio y facilitar el despliegue de telescopios aún más avanzados. Asimismo, el auge de iniciativas privadas y públicas en el sector espacial, como la española PLD Space o la británica Virgin Galactic, augura un futuro prometedor para la exploración científica y comercial más allá de la órbita terrestre.
En última instancia, el análisis detallado de la composición de cometas interestelares como 3I/ATLAS no solo amplía nuestro conocimiento sobre el origen y la evolución de otros sistemas planetarios, sino que también nos acerca a responder una de las grandes preguntas de la humanidad: la posibilidad de que la vida, o al menos sus componentes básicos, esté repartida por todo el cosmos.
(Fuente: NASA)
