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La vigilancia marítima desde el espacio da un salto con la alianza entre KSAT y VAKE

La vigilancia marítima desde el espacio da un salto con la alianza entre KSAT y VAKE

En una apuesta decidida por la seguridad marítima global, la empresa noruega KSAT (Kongsberg Satellite Services) ha presentado una innovadora plataforma que redefine la vigilancia de los océanos. Utilizando su extensa red mundial de estaciones de seguimiento de satélites y servicios marítimos, la compañía ha unido fuerzas con la startup tecnológica VAKE para ofrecer una solución integral basada en inteligencia artificial (IA). Esta herramienta, denominada “Vake Powered By KSAT”, promete revolucionar la detección, identificación y seguimiento de embarcaciones furtivas desde el espacio, incluso aquellas que intentan ocultar su actividad.

El corazón tecnológico de esta plataforma reside en la fusión de datos captados por satélites equipados con sensores ópticos, de radiofrecuencia y radar de apertura sintética (SAR). Esta capacidad multiespectral permite a la plataforma monitorizar vastas áreas oceánicas en tiempo real, superando las limitaciones de los sistemas tradicionales basados únicamente en el sistema de identificación automática (AIS), que puede ser desactivado por barcos que buscan eludir la vigilancia.

Desde hace años, la vigilancia marítima es un reto de primer orden para agencias gubernamentales, fuerzas navales y organizaciones medioambientales. El tráfico ilegal de mercancías, la pesca furtiva y el contrabando representan amenazas constantes que requieren soluciones tecnológicas avanzadas. Tradicionalmente, las agencias espaciales como la NASA o la Agencia Espacial Europea (ESA) han colaborado en misiones de observación terrestre, como los satélites Sentinel del programa Copernicus, que ofrecen imágenes de alta resolución de la superficie marina. Sin embargo, la irrupción de actores privados como KSAT y VAKE marca una nueva etapa, donde la agilidad empresarial y la innovación en inteligencia artificial se combinan para ofrecer servicios a escala global.

La clave del sistema “Vake Powered By KSAT” está en su motor de análisis, que recopila y procesa datos de múltiples fuentes satelitales. Los sensores ópticos permiten identificar visualmente embarcaciones, mientras que los radares SAR detectan objetos en la superficie del mar incluso en condiciones meteorológicas adversas o durante la noche. Por su parte, los sensores de radiofrecuencia pueden captar transmisiones electrónicas, identificando señales anómalas o la desconexión deliberada de sistemas de localización. Toda esta información se integra mediante algoritmos de aprendizaje automático desarrollados por VAKE, capaces de reconocer patrones de comportamiento sospechosos y alertar de manera proactiva a los usuarios.

La plataforma se ha diseñado pensando en la interoperabilidad, permitiendo a los clientes integrar estos datos en sus propios sistemas de gestión o recibir alertas en tiempo real a través de interfaces web seguras. Los usuarios potenciales van desde autoridades nacionales de control marítimo hasta grandes aseguradoras y organizaciones internacionales dedicadas a la protección de los océanos.

Este avance se suma a una tendencia global donde el sector espacial privado está asumiendo un papel protagonista en la observación terrestre. SpaceX, por ejemplo, ha desplegado miles de satélites Starlink, mejorando la conectividad y facilitando la transmisión de datos desde zonas remotas. Blue Origin, por su parte, ha anunciado proyectos de satélites de observación para aplicaciones medioambientales. Incluso compañías españolas como PLD Space, con su cohete Miura 1, están sentando las bases para una industria espacial europea más competitiva y autónoma.

En el ámbito científico, la vigilancia espacial no se limita a la Tierra. El estudio de exoplanetas y la búsqueda de vida fuera del Sistema Solar se benefician de tecnologías similares, donde la recopilación y el análisis masivo de datos es fundamental. La NASA, en colaboración con empresas privadas, sigue ampliando el alcance de sus misiones, como el telescopio espacial James Webb, que utiliza instrumentos de última generación para analizar las atmósferas de mundos lejanos.

La apuesta de KSAT y VAKE por la vigilancia inteligente de los océanos ilustra cómo la colaboración entre el sector público y privado está transformando la gestión del entorno global. La integración de IA y satélites avanzados no solo aumenta la eficiencia en la detección de actividades ilícitas, sino que sienta las bases para un futuro donde la seguridad y la sostenibilidad de los mares estén respaldadas por la tecnología más puntera.

En definitiva, la plataforma “Vake Powered By KSAT” representa un paso adelante en la protección de los océanos y abre nuevas oportunidades para la cooperación internacional en la vigilancia marítima desde el espacio. (Fuente: SpaceDaily)