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Viasat explora alianzas para conectar los futuros centros de datos orbitales

Viasat explora alianzas para conectar los futuros centros de datos orbitales

En medio del creciente interés internacional por establecer centros de datos en órbita terrestre, la compañía estadounidense Viasat ha dejado claro que, si bien no prevé desarrollar sus propios centros de procesamiento de datos en el espacio, sí aspira a desempeñar un papel clave como proveedor de las conexiones de comunicación entre estos sistemas y sus usuarios en la Tierra o en otras naves espaciales.

La carrera por trasladar la infraestructura digital fuera del planeta se ha acelerado en los últimos años, impulsada por el auge de la inteligencia artificial, el rápido consumo global de datos y la necesidad de mejorar la sostenibilidad de los centros de datos convencionales. Empresas como Microsoft y Amazon han mostrado interés en operar servidores fuera de la atmósfera, donde las bajas temperaturas naturales del espacio exterior permiten un enfriamiento eficiente y se reduce la huella ambiental respecto a los data centers terrestres.

Sin embargo, la viabilidad de estos centros de datos espaciales no depende solo de su diseño tecnológico y capacidad de autogestión, sino del acceso fiable a redes de comunicación de alta velocidad y baja latencia. En este contexto, Viasat, tradicionalmente conocida por su flota de satélites geoestacionarios de comunicaciones, valora el potencial de convertirse en un socio estratégico para quienes apuesten por este nuevo segmento espacial.

«Los centros de datos orbitales necesitarán enlaces robustos y seguros para transferir información con la Tierra y también entre distintos vehículos espaciales,» señalan portavoces de Viasat. La empresa, que recientemente completó la adquisición de Inmarsat, uno de los grandes operadores globales de conectividad por satélite, considera que la experiencia acumulada en la gestión de redes de comunicaciones complejas será un activo fundamental en el desarrollo de este mercado emergente.

La visión de Viasat no es aislada. Otras compañías, como SpaceX, han avanzado en el despliegue de grandes constelaciones de satélites de órbita baja (LEO) como Starlink, enfocadas en proporcionar internet de banda ancha a escala global. Si bien Starlink se centra principalmente en la conectividad directa a usuarios finales, la infraestructura podría adaptarse, en teoría, a la transmisión de datos entre centros de procesamiento en órbita y redes terrestres. Sin embargo, Viasat apuesta por soluciones específicas de alta capacidad y seguridad, orientadas a empresas y gobiernos que requieran canales dedicados para sus operaciones sensibles.

El auge de los centros de datos orbitales plantea retos tecnológicos importantes. Uno de los principales es la latencia, es decir, el tiempo que tarda la información en viajar desde el espacio hasta la Tierra. Satélites en órbita baja pueden reducir considerablemente este retardo respecto a los satélites geoestacionarios, lo que resulta clave para aplicaciones críticas como la inteligencia artificial, el procesamiento de imágenes en tiempo real o la monitorización de infraestructuras. Además, la transmisión segura de información confidencial requiere sistemas de cifrado avanzados y protocolos resistentes a ciberataques, otro campo donde Viasat busca posicionarse como referente.

Desde un punto de vista histórico, la expansión de la infraestructura informática al espacio representa un nuevo capítulo en la evolución de la industria aeroespacial. Si en las décadas pasadas el foco estuvo en la observación de la Tierra, la navegación y las comunicaciones, hoy la tendencia apunta a la creación de una economía espacial interconectada, donde la computación, el almacenamiento y el análisis de datos se descentralizan más allá del planeta.

A nivel internacional, tanto agencias públicas como privadas exploran cómo aprovechar estos avances. La NASA, a través de sus programas Artemis y Gateway, estudia la transferencia de grandes volúmenes de datos científicos desde la Luna y el espacio profundo. Por su parte, la Agencia Espacial Europea (ESA) ha financiado proyectos piloto sobre computación en el borde (edge computing) para procesar datos en tiempo real a bordo de satélites. Empresas emergentes como la española PLD Space se centran en el desarrollo de lanzadores reutilizables, que serán esenciales para poner en órbita la próxima generación de hardware informático.

En definitiva, aunque Viasat descarta por ahora invertir en la construcción de centros de datos en órbita, su apuesta por liderar las conexiones de comunicación de estos sistemas podría situarla en el epicentro de una revolución tecnológica sin precedentes. El futuro de la economía digital podría depender, en buena medida, de la capacidad de las empresas del sector espacial para garantizar un flujo de datos seguro y eficiente entre la Tierra y el espacio.

Con la mirada puesta en los próximos años, la colaboración entre operadores de satélites, gigantes tecnológicos y agencias espaciales será clave para transformar la ciencia ficción en realidad y expandir los límites de la infraestructura digital humana hasta el cosmos. (Fuente: SpaceNews)