Curiosity retoma la exploración marciana tras el “apagón solar” y se prepara para una nueva perforación

Tras unas semanas de incomunicación, consecuencia directa de la conjunción solar que alineó a Marte y el Sol respecto a la Tierra e interrumpió las comunicaciones, el rover Curiosity de la NASA ha vuelto a la actividad científica en la superficie marciana. El equipo de operaciones del Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) en Pasadena, California, ha restablecido el contacto y ha reanudado la planificación de las tareas diarias del venerable robot, que este año cumplirá 14 años de misión.
La conjunción solar es un fenómeno celeste que ocurre aproximadamente cada 26 meses, cuando el Sol se interpone entre la Tierra y Marte, bloqueando temporalmente las señales de radio y obligando a suspender la transmisión de comandos y datos. Durante ese periodo crítico, los rover y sondas automáticas en la superficie y en órbita alrededor del planeta rojo trabajan en modo autónomo, limitando sus actividades a rutinas previamente programadas y asegurando su seguridad ante cualquier anomalía.
El reencuentro con la Tierra ha sido celebrado con una ambiciosa secuencia de actividades, cuyo objetivo principal es preparar el terreno para una nueva campaña de perforación. Esta técnica, clave en la exploración marciana, permite obtener muestras de polvo y rocas del subsuelo, proporcionando pistas cruciales sobre la evolución geológica y la potencial habitabilidad pasada del cráter Gale, donde opera Curiosity desde 2012.
Uno de los primeros objetivos tras la pausa comunicativa ha sido el estudio de una roca blanca, fracturada y de aspecto peculiar, que llamó la atención del equipo de geología. Se ha empleado el espectrómetro APXS (Alpha Particle X-Ray Spectrometer) para analizar su composición elemental, la cámara MAHLI (Mars Hand Lens Imager) para obtener imágenes en alta resolución de su textura y el instrumento ChemCam, que dispara pulsos láser para vaporizar la superficie y realizar análisis espectroscópicos a distancia. El estudio de estas rocas permite comparar los materiales aflorantes y evaluar posibles diferencias químicas debidas a procesos antiguos de alteración por agua o interacción con la atmósfera marciana.
El siguiente paso será seleccionar el mejor punto de perforación, una tarea que requiere precisión y experiencia. Aunque Curiosity ha realizado con éxito más de 30 perforaciones a lo largo de su misión, cada nuevo intento implica riesgos técnicos, desde el desgaste de la broca hasta la posibilidad de que la roca sea demasiado dura o fracturada. Los ingenieros han optimizado las rutinas de perforación tras el desgaste sufrido por el taladro en 2016, implementando técnicas que permiten avanzar incluso en condiciones mecánicas subóptimas.
Esta campaña científica se enmarca en el objetivo de comprender la transición geológica experimentada en las capas del Monte Sharp, la montaña central del cráter Gale. Las muestras recogidas en diferentes alturas han desvelado cambios en la mineralogía y en la presencia de arcillas y sulfatos, lo que sugiere una evolución ambiental marcada por la pérdida progresiva de agua líquida y la acidificación del entorno hace miles de millones de años.
La exploración de Marte sigue siendo una prioridad para la NASA y las agencias espaciales internacionales. Mientras Curiosity continúa su misión extendida, el rover Perseverance explora el cráter Jezero en busca de signos de vida pasada y recolecta muestras para una futura misión de retorno a la Tierra. El programa Mars Sample Return, en colaboración con la Agencia Espacial Europea (ESA), pretende traer por primera vez a nuestro planeta fragmentos seleccionados de la superficie marciana en la próxima década.
En paralelo, el sector privado y nuevas potencias espaciales también apuestan por Marte. SpaceX, la empresa de Elon Musk, avanza en el desarrollo del colosal Starship, diseñado para transportar grandes cargas y, eventualmente, tripulación humana al planeta rojo. Blue Origin, liderada por Jeff Bezos, y la china CNSA han anunciado proyectos para misiones robóticas y, a largo plazo, tripuladas. La competencia y la cooperación internacional están acelerando la innovación tecnológica y abriendo la puerta a una nueva era de exploración interplanetaria.
Más allá de Marte, la investigación de exoplanetas y el auge de empresas privadas como PLD Space en España, Virgin Galactic o Rocket Lab, reflejan el dinamismo de la industria aeroespacial. La reciente certificación del cohete Miura 1 de PLD Space marca un hito para el sector espacial europeo, mientras que la NASA y la ESA ultiman misiones para estudiar atmósferas de mundos lejanos y buscar posibles biofirmas.
El regreso de Curiosity al trabajo científico tras la conjunción solar es un recordatorio del ingenio humano y la perseverancia tecnológica que caracteriza la exploración espacial. Cada paso en Marte nos acerca a comprender mejor la historia de nuestro sistema solar y el lugar que ocupa la Tierra en el cosmos.
(Fuente: SpaceDaily)
