Amazon lleva su internet satelital a los mares: acuerdos clave y nuevo lanzamiento con Ariane 6

Amazon ha dado un paso decisivo en la expansión de su proyecto de internet satelital, conocido como Project Kuiper, al firmar sus primeros acuerdos de distribución de banda ancha marítima en órbita baja (LEO). Este anuncio, realizado el 10 de febrero, marca un hito importante en los planes de la compañía para conectar a usuarios en alta mar, un sector históricamente desatendido por las soluciones tradicionales de telecomunicaciones. Todo ello coincide con la inminente puesta en órbita de un nuevo lote de satélites Kuiper, que viajarán en el vuelo inaugural del esperado cohete europeo Ariane 64.
Amazon, que hasta ahora había centrado sus esfuerzos en acuerdos terrestres y de aviación, entra así en competencia directa con empresas como SpaceX, que con su servicio Starlink ya ha demostrado el potencial de la conectividad satelital en zonas remotas, incluyendo rutas marítimas comerciales y embarcaciones de recreo. Los primeros acuerdos de Amazon con revendedores marítimos consolidan su apuesta por un mercado en pleno auge, en el que la demanda de conectividad fiable y de alta velocidad se ha disparado, impulsada tanto por la digitalización de la navegación comercial como por el turismo de lujo en yates y cruceros.
El despliegue de Project Kuiper
Project Kuiper es la ambiciosa iniciativa de Amazon para construir una megaconstelación de más de 3.200 satélites en órbita baja, con el objetivo de ofrecer internet de alta velocidad a nivel mundial, especialmente en regiones sin acceso a infraestructuras terrestres. La compañía de Jeff Bezos ha invertido miles de millones de dólares en el desarrollo de esta red, que promete velocidades comparables a la fibra óptica y una latencia significativamente menor que la de los sistemas geoestacionarios tradicionales.
Hasta la fecha, Amazon ha completado varias pruebas técnicas con los dos primeros prototipos de satélites Kuiper, lanzados en octubre de 2023 a bordo de un cohete Atlas V de United Launch Alliance (ULA). Estas pruebas validaron tanto el diseño de los satélites como la capacidad de interconexión con terminales terrestres, fundamentales para garantizar la calidad del servicio en entornos marítimos, donde las condiciones ambientales son especialmente exigentes.
El papel clave de Ariane 64
El siguiente gran paso será el lanzamiento de un nuevo lote de satélites Kuiper en el primer vuelo del Ariane 64, la versión más potente del nuevo cohete europeo Ariane 6. Este lanzamiento es doblemente simbólico: por un lado, marca la entrada de Europa en una nueva era de lanzadores pesados tras el retiro del legendario Ariane 5; por otro, refleja la estrategia de Amazon de diversificar sus proveedores de lanzamiento, tras firmar contratos con Arianespace, Blue Origin y ULA para poner en órbita sus miles de satélites.
El Ariane 64, equipado con cuatro propulsores laterales, está diseñado para competir directamente con el Falcon 9 y Falcon Heavy de SpaceX en el mercado internacional de lanzamientos comerciales. Su éxito es vital para la autonomía europea en el acceso al espacio, especialmente tras los recientes retrasos en el programa y la pérdida del acceso al cohete ruso Soyuz debido a la guerra en Ucrania.
Competencia feroz en el sector de la conectividad satelital
El sector de la banda ancha satelital vive una auténtica revolución, con actores públicos y privados compitiendo por dominar un mercado global valorado en miles de millones de euros. SpaceX, con su constelación Starlink de más de 5.000 satélites operativos, ha marcado el ritmo y ya cuenta con decenas de miles de clientes marítimos, incluyendo navieras, pesqueros y cruceros de lujo. Su éxito ha obligado a otras empresas a acelerar sus planes: además de Amazon y su Project Kuiper, destaca la británica OneWeb, que ha completado su constelación inicial y busca ahora ampliar su alcance en mercados específicos.
Mientras tanto, compañías como Blue Origin (también fundada por Bezos) continúan desarrollando sus propios sistemas de lanzamiento y han anunciado sus planes para competir en el segmento de los satélites, aunque de momento su enfoque principal sigue siendo el turismo suborbital y el desarrollo del cohete reutilizable New Glenn.
Implicaciones para la industria y el futuro de la conectividad
La entrada de Amazon en el sector marítimo supone un nuevo desafío para los operadores tradicionales de comunicaciones por satélite, como Inmarsat y SES, que históricamente han dominado el mercado con sus servicios geoestacionarios. Los sistemas LEO ofrecen ventajas claras en términos de velocidad y latencia, pero también presentan retos técnicos, como la necesidad de una mayor densidad de satélites y terminales más sofisticados capaces de seguir múltiples satélites en movimiento constante.
La colaboración con revendedores especializados permitirá a Amazon adaptar sus soluciones a las necesidades específicas de clientes marítimos, desde grandes navieras hasta embarcaciones de recreo, consolidando su posición como uno de los actores más ambiciosos en la nueva carrera espacial comercial.
Con el inminente lanzamiento en Ariane 64 y la firma de sus primeros acuerdos marítimos, Amazon se posiciona para competir de tú a tú con SpaceX y otros gigantes del sector, en una batalla tecnológica que promete transformar el acceso a internet en todos los rincones del planeta, incluidos los océanos.
(Fuente: SpaceNews)
