Apolink y Galaxia se alían para revolucionar la transmisión de datos en órbita con un satélite pionero

En el competitivo escenario de las comunicaciones espaciales, las alianzas estratégicas son clave para ampliar las capacidades técnicas y acelerar la innovación. Recientemente, la empresa canadiense Galaxia ha anunciado que construirá un nuevo satélite, previsto para su lanzamiento en 2027, con el propósito de llevar a cabo un ambicioso estudio que respalde los servicios propuestos de retransmisión de datos en órbita de la firma estadounidense Apolink, con sede en California. Este acuerdo representa un paso significativo hacia la optimización de la transmisión de información entre satélites y estaciones terrestres, un reto central en la era de la economía espacial y la proliferación de misiones comerciales y científicas.
La retransmisión de datos en órbita, o «data relay», es fundamental para la operatividad de satélites que no siempre mantienen línea directa de visión con las estaciones terrestres. Tradicionalmente, este segmento ha estado dominado por programas estatales como el Sistema de Satélites de Retransmisión y Seguimiento de Datos (TDRSS) de la NASA, operativo desde los años 80, que permite a la agencia espacial estadounidense mantener contacto casi permanente con la Estación Espacial Internacional y otras misiones en órbita baja. Sin embargo, con el auge de satélites comerciales, megaconstelaciones como Starlink de SpaceX y la diversificación de actores privados como Blue Origin, Virgin Galactic o la española PLD Space, la demanda de capacidad de retransmisión se ha disparado.
Apolink, consciente de este vacío y de la necesidad de infraestructuras adaptadas a la nueva escala de operaciones en órbita, ha diseñado un servicio de retransmisión de datos basado en satélites propios, que promete mejorar la latencia y la fiabilidad de las comunicaciones espaciales. Para validar y optimizar su arquitectura, la colaboración con Galaxia adquiere una dimensión estratégica: el satélite canadiense servirá como banco de pruebas para tecnologías de enlace óptico y radio, permitiendo la experimentación con diferentes protocolos y configuraciones de red.
Aunque Galaxia es una start-up de reciente creación, ha conseguido posicionarse como un referente en el desarrollo de pequeños satélites de comunicaciones, con especial atención a la integración de cargas útiles modulares y sistemas de propulsión eficientes. Para el proyecto con Apolink, Galaxia diseñará una plataforma flexible capaz de albergar múltiples experimentos de retransmisión, desde enlaces láser de alta velocidad hasta antenas inteligentes que ajustan su dirección en tiempo real.
Este esfuerzo se enmarca en una tendencia más amplia: la emergencia de servicios comerciales de retransmisión que buscan replicar –y en muchos casos superar– las prestaciones de los sistemas estatales. Empresas como SpaceX ya han anunciado su intención de ofrecer servicios de «direct-to-cell» que permitirán la conexión directa entre teléfonos móviles y satélites Starlink, mientras que Blue Origin estudia la integración de capacidades de retransmisión en su futura constelación Kuiper. En Europa, la española PLD Space, tras el éxito del lanzamiento del Miura 1 y el desarrollo en curso del Miura 5, también explora aplicaciones en el segmento de comunicaciones seguras y retransmisión para clientes institucionales y comerciales.
El proyecto conjunto entre Apolink y Galaxia cobra aún más relevancia en un contexto marcado por el auge de misiones de observación terrestre, astronomía y exploración de exoplanetas, que generan volúmenes de datos sin precedentes. La capacidad de descargar información de manera eficiente y en tiempo real es crucial para maximizar el valor científico y comercial de estas misiones. Además, la retransmisión en órbita es vital para la coordinación de satélites en formación –técnica empleada en telescopios espaciales de última generación– y para el control de misiones interplanetarias, como las impulsadas por la NASA o la Agencia Espacial Europea (ESA).
No menos importante es el potencial impacto de estas tecnologías en la reducción de los tiempos de respuesta ante emergencias, como desastres naturales o incidentes de seguridad, donde la disponibilidad inmediata de imágenes y datos puede salvar vidas. En este sentido, la colaboración entre Apolink y Galaxia podría sentar las bases para una nueva generación de redes espaciales, más resilientes, escalables y abiertas a la interoperabilidad entre diferentes operadores y agencias.
De cara al futuro, la sinergia entre innovación tecnológica y cooperación internacional será determinante para consolidar un ecosistema espacial robusto y competitivo. El satélite de Galaxia, más allá de su valor como demostrador técnico, simboliza la transición hacia una economía espacial dinámica, donde la colaboración entre startups, grandes empresas y agencias públicas es el motor del progreso.
La misión conjunta de Apolink y Galaxia no solo promete avances en la transmisión de datos en órbita, sino que anticipa un cambio de paradigma en la conectividad espacial, con repercusiones directas en la exploración, la observación y la seguridad global. En definitiva, alianzas como esta marcan el rumbo de la nueva era espacial, donde la información fluye sin fronteras y las oportunidades se multiplican para todos los actores del sector.
(Fuente: SpaceNews)
