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De Shelby, Ohio a la Luna: mujeres líderes impulsan el futuro de la exploración espacial

De Shelby, Ohio a la Luna: mujeres líderes impulsan el futuro de la exploración espacial

El mundo de la exploración espacial ha estado, históricamente, dominado por figuras masculinas y grandes urbes tecnológicas. Sin embargo, la realidad actual está cambiando a pasos agigantados, y una de las protagonistas de esta transformación es Katie Oriti, ingeniera y directora de integración de la Oficina del Módulo de Servicio Europeo (ESM) de la nave Orion para la NASA. Su historia, que comenzó en la América rural, es reflejo de cómo el talento y la pasión pueden romper cualquier barrera, incluso las que parecen más lejanas.

Katie Oriti creció en Shelby, un pequeño pueblo de Ohio, donde el cielo nocturno, libre de la contaminación lumínica de las grandes ciudades, alimentó su fascinación por el cosmos desde temprana edad. Sin embargo, para Oriti, trabajar en la NASA parecía un sueño inalcanzable. “Veía la NASA como algo lejano, casi irreal para alguien de mi entorno”, ha confesado en varias entrevistas. Aun así, la perseverancia y el esfuerzo la llevaron a convertirse en una pieza clave dentro de uno de los proyectos más ambiciosos de la agencia estadounidense: el regreso del ser humano a la Luna y, eventualmente, la exploración de Marte.

El Módulo de Servicio Europeo (ESM) de la nave Orion, desarrollado en colaboración con la Agencia Espacial Europea (ESA), es el corazón técnico de la misión Artemis. Este componente, fabricado en gran parte por la industria aeroespacial europea liderada por Airbus Defence and Space, proporciona propulsión, energía, aire y agua a la cápsula Orion, encargada de transportar astronautas más allá de la órbita baja terrestre. El ESM hereda parte de la tecnología probada en la Estación Espacial Internacional, pero supone un salto tecnológico al tener que operar a grandes distancias y en condiciones extremas.

La integración del ESM con el resto de la nave Orion es una labor de enorme complejidad técnica. Oriti y su equipo supervisan desde el ensamblaje de los sistemas de soporte vital hasta la comprobación del sistema de propulsión y los paneles solares, pasando por rigurosos ensayos de vibración, vacío y temperatura. Todo ello, con la mirada puesta en las próximas misiones Artemis, que tienen como objetivo establecer una presencia humana sostenible en la Luna y servir de trampolín para la futura exploración de Marte.

Mientras tanto, el panorama internacional de la exploración espacial vive una efervescencia inédita. SpaceX, la compañía de Elon Musk, continúa revolucionando el sector con su programa Starship, cuyo objetivo es transportar grandes cantidades de carga y tripulación a la Luna y Marte. Los recientes ensayos de vuelo suborbital y orbital han supuesto avances notables, a pesar de los desafíos técnicos inherentes a la reutilización total de los cohetes.

Por su parte, Blue Origin, la empresa de Jeff Bezos, avanza en el desarrollo de su sistema de aterrizaje lunar, seleccionado por la NASA como una de las alternativas para colocar astronautas en la superficie selenita durante las próximas misiones Artemis. Además, Blue Origin está trabajando en el New Glenn, un lanzador de carga pesada destinado a competir directamente con el Falcon Heavy de SpaceX y a respaldar futuras misiones de exploración profunda.

En el ámbito europeo, la española PLD Space ha logrado hitos notables con el lanzamiento de su cohete MIURA 1, el primer vehículo suborbital privado desarrollado íntegramente en España. Este éxito abre la puerta a una nueva generación de lanzadores reutilizables y fortalece la posición de Europa en el sector de acceso al espacio.

Virgin Galactic, por su parte, sigue apostando por el turismo espacial suborbital, con vuelos comerciales que, aunque breves, ofrecen a los pasajeros la experiencia única de la microgravedad y la vista de la curvatura terrestre. A pesar de los retrasos y desafíos técnicos, la empresa de Richard Branson mantiene su ambición de democratizar el acceso al espacio.

En el terreno científico, la búsqueda de exoplanetas continúa siendo uno de los campos más apasionantes. Telescopios como el James Webb Space Telescope (JWST) y la misión europea CHEOPS están permitiendo descubrir mundos más allá del Sistema Solar, algunos de los cuales podrían albergar condiciones propicias para la vida.

El papel de la NASA como motor global de la exploración espacial sigue siendo fundamental, pero la cooperación internacional y la irrupción de actores privados están transformando el sector. Figuras como Katie Oriti demuestran que el talento y la pasión no entienden de fronteras geográficas ni de género, y que el futuro de la exploración espacial será, sin duda, más diverso e inclusivo.

Con cada nueva misión, el sueño de explorar el cosmos se convierte en una realidad más cercana, impulsada por el esfuerzo colectivo de miles de personas repartidas por todo el planeta. El cielo ya no es el límite, sino solo el principio.

(Fuente: NASA)