NASA supera con éxito la segunda prueba de repostaje para Artemis 2, sin fugas de hidrógeno

La NASA ha logrado un hito crucial en la preparación de la misión Artemis 2, completando con éxito una segunda prueba de repostaje —conocida como “wet dress rehearsal”— el pasado 19 de febrero. En esta ocasión, la operación se llevó a cabo sin registrar ninguna de las fugas de hidrógeno que enturbiaron la primera prueba a principios de mes. Este avance representa un paso fundamental para el regreso de las misiones tripuladas estadounidenses a la órbita lunar, previsto para finales de 2024.
El ensayo, realizado en el Centro Espacial Kennedy de Florida, simuló el proceso completo de carga de propelentes criogénicos en el cohete Space Launch System (SLS), el vector más potente desarrollado por la NASA desde la era del Saturn V. El SLS es esencial para el programa Artemis, cuyo objetivo es establecer una presencia humana sostenible en la Luna y, a largo plazo, servir como trampolín para futuras misiones a Marte.
Durante la segunda “wet dress rehearsal”, los ingenieros de la NASA cargaron con éxito casi tres millones de litros de hidrógeno y oxígeno líquidos en las etapas principales y superiores del SLS. Esta operación es crítica, ya que el hidrógeno líquido, al estar a temperaturas extremadamente bajas (−253 °C), puede provocar la contracción de los metales y la aparición de fugas en las conexiones. La primera prueba, realizada el 7 de febrero, tuvo que ser interrumpida debido a una fuga detectada en una de las líneas de transferencia de hidrógeno. Tras ese incidente, los equipos técnicos ajustaron las conexiones y mejoraron los procedimientos de carga, lo que resultó en una prueba impecable en el segundo intento.
Artemis 2 será la primera misión tripulada del programa Artemis, y la primera vez desde 1972 que astronautas estadounidenses viajarán alrededor de la Luna. La tripulación, compuesta por el comandante Reid Wiseman, el piloto Victor Glover, la especialista de misión Christina Koch y el astronauta canadiense Jeremy Hansen, ya está inmersa en el entrenamiento para esta histórica misión. El éxito de la “wet dress rehearsal” acerca un poco más el ambicioso calendario de lanzamientos de la NASA, aunque la agencia aún debe analizar en detalle todos los datos recopilados antes de dar luz verde a la fase final de preparativos.
La importancia de estas pruebas radica en la fiabilidad del SLS, un lanzador que ha estado en desarrollo durante más de una década y que ha supuesto una inversión multimillonaria. Cada ensayo reduce el margen de error para el día del lanzamiento y permite a los ingenieros anticipar y corregir problemas que podrían poner en riesgo la misión y la seguridad de la tripulación. De hecho, la NASA ha aprendido valiosas lecciones sobre la manipulación de propelentes criogénicos a partir de los problemas de hidrógeno, tanto en los transbordadores espaciales como en el propio SLS durante Artemis 1, la misión inaugural no tripulada en 2022.
El contexto internacional de la exploración lunar es cada vez más competitivo. China avanza con su propio programa de alunizaje tripulado, y la India ha demostrado capacidades tecnológicas notables con Chandrayaan-3. Paralelamente, el sector privado también presiona el acelerador: SpaceX, socio clave de la NASA, prosigue con los desarrollos de Starship, el vehículo que deberá transportar astronautas desde la órbita lunar hasta la superficie. Blue Origin, la compañía de Jeff Bezos, también fue seleccionada recientemente para desarrollar un módulo lunar alternativo. Por su parte, empresas europeas como PLD Space en España avanzan en el desarrollo de lanzadores reutilizables, como el Miura 1, que este otoño completó con éxito su primer vuelo suborbital.
En el ámbito de los vuelos suborbitales, Virgin Galactic continúa ofreciendo experiencias de microgravedad, aunque su impacto mediático se ha visto eclipsado por los ambiciosos objetivos lunares y marcianos de SpaceX y la NASA. Mientras tanto, la búsqueda de exoplanetas habitables por parte de la Agencia Espacial Europea (ESA) y la NASA, con telescopios como TESS y el próximo Plato, mantiene vivas las expectativas de encontrar otros mundos similares a la Tierra.
La culminación exitosa de esta segunda prueba en Artemis 2 simboliza la madurez tecnológica de la NASA y la preparación del equipo para afrontar los retos de la exploración lunar tripulada. El siguiente paso será la revisión exhaustiva de los datos y la integración final del hardware, con la mirada puesta en un lanzamiento histórico que marcará el inicio de una nueva era en la exploración espacial.
Con este avance, la NASA y sus socios internacionales y privados reafirman su liderazgo en la conquista del espacio y allanan el camino para que la humanidad regrese, por fin, a la Luna. (Fuente: SpaceNews)
