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La Fuerza Espacial de EE. UU. paraliza las misiones Vulcan de ULA por un fallo en los cohetes sólidos

La Fuerza Espacial de EE. UU. paraliza las misiones Vulcan de ULA por un fallo en los cohetes sólidos

El ritmo de lanzamientos de United Launch Alliance (ULA), uno de los pilares del sector aeroespacial estadounidense, se ve amenazado por una nueva complicación técnica. La Fuerza Espacial de los Estados Unidos ha ordenado la suspensión temporal de las misiones del cohete Vulcan Centaur mientras se investiga un problema detectado en los propulsores de combustible sólido, fabricados por Northrop Grumman, que forman parte esencial del sistema de lanzamiento de ULA. Este contratiempo supone un revés considerable para los planes de la compañía, que aspiraba a acelerar su cadencia de lanzamientos tras el exitoso debut del Vulcan a principios de 2024.

El Vulcan Centaur, el vehículo de lanzamiento pesado desarrollado por ULA para reemplazar al veterano Atlas V, representa la apuesta de la empresa para mantenerse competitiva frente a rivales como SpaceX y Blue Origin. Su diseño incorpora innovaciones tecnológicas, como motores BE-4 de metano y oxígeno líquido, suministrados por Blue Origin, y aceleradores laterales de combustible sólido, conocidos como GEM 63XL, fundamentales para alcanzar la capacidad de carga requerida por las misiones gubernamentales y comerciales.

El detonante de la suspensión ha sido una anomalía detectada en uno de los aceleradores sólidos durante las pruebas previas al lanzamiento de la segunda misión Vulcan, inicialmente programada para la primavera de 2024. El fallo, cuyas causas aún se investigan, podría comprometer la fiabilidad del sistema durante la fase inicial de ascenso, cuando los aceleradores aportan la mayor parte del empuje necesario para abandonar la atmósfera terrestre.

La Fuerza Espacial, organismo encargado de supervisar los lanzamientos de satélites militares y de inteligencia, no ha especificado la duración de la pausa ni el alcance exacto de la investigación, aunque fuentes próximas al programa señalan que la prioridad es garantizar la seguridad de las cargas útiles y la integridad de las operaciones. El retraso afecta también a varias misiones críticas, entre ellas el despliegue de satélites del sistema de comunicaciones militares y la puesta en órbita de satélites de navegación GPS de nueva generación.

Este contratiempo llega en un momento delicado para ULA, que intenta aumentar la frecuencia de sus lanzamientos tras años de menor actividad debido a la transición de sus viejos lanzadores al Vulcan. La compañía, fruto de la alianza entre Boeing y Lockheed Martin, ha visto cómo SpaceX se consolida como líder indiscutible del sector gracias a la reutilización de sus cohetes Falcon 9 y Falcon Heavy, mientras Blue Origin prepara el debut de su propio lanzador pesado, el New Glenn.

La fiabilidad de los propulsores sólidos es un asunto especialmente sensible en la industria espacial. A diferencia de los motores principales de combustible líquido, los aceleradores sólidos no pueden apagarse una vez encendidos, lo que implica que cualquier defecto puede tener consecuencias catastróficas. Northrop Grumman, uno de los mayores proveedores mundiales de este tipo de tecnología, ha sido responsable de los aceleradores de la lanzadera espacial y de cohetes como el Antares, aunque ha enfrentado problemas técnicos recientes en otros programas.

Mientras tanto, otras agencias y empresas espaciales siguen avanzando en sus propios desarrollos. SpaceX, liderada por Elon Musk, continúa batiendo récords de lanzamientos gracias a la rápida rotación de sus cohetes reutilizables y al crecimiento de la red de satélites Starlink. Blue Origin, por su parte, está inmersa en las pruebas finales del New Glenn, cuyo primer vuelo se espera para finales de 2024. En Europa, PLD Space prepara la siguiente fase de ensayos de su lanzador Miura 5 tras el éxito de Miura 1, y la ESA (Agencia Espacial Europea) planea retomar los lanzamientos de Ariane 6 tras múltiples retrasos.

En el ámbito científico, la NASA y otros organismos internacionales siguen expandiendo el conocimiento sobre exoplanetas gracias a misiones como TESS y el telescopio espacial James Webb, que continúan proporcionando datos sin precedentes sobre mundos situados más allá de nuestro sistema solar.

La paralización de las misiones Vulcan subraya la complejidad técnica y los retos a los que se enfrentan tanto empresas como agencias públicas en la carrera por el acceso fiable y frecuente al espacio. El resultado de la investigación determinará si ULA puede retomar pronto su calendario previsto o si, por el contrario, se verá obligada a replantear su estrategia en un mercado cada vez más competitivo y exigente.

Mientras la industria aguarda el veredicto, queda patente que la fiabilidad y la innovación siguen siendo factores decisivos para el futuro de los lanzamientos espaciales, tanto en el ámbito comercial como en el de las misiones gubernamentales estratégicas. El desenlace de esta investigación marcará un nuevo capítulo en la búsqueda de un acceso más seguro y eficiente al espacio.

(Fuente: SpaceNews)