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El telescopio espacial SPARCS revela misteriosos destellos ultravioleta en estrellas jóvenes

El telescopio espacial SPARCS revela misteriosos destellos ultravioleta en estrellas jóvenes

El pequeño satélite SPARCS (Star-Planet Activity Research CubeSat) ha dado un paso de gigante para la astrofísica al captar imágenes sin precedentes de estrellas jóvenes en dos franjas del ultravioleta, arrojando nueva luz sobre los ambientes planetarios en formación. Este logro, alcanzado apenas tres semanas después de su lanzamiento a bordo de un cohete Falcon 9 de SpaceX el pasado 11 de enero de 2026, pone de manifiesto el creciente papel de los CubeSats en la exploración espacial de vanguardia, así como la colaboración entre agencias públicas y privadas.

SPARCS, desarrollado por la Universidad Estatal de Arizona en colaboración con la NASA, es un satélite de apenas 12 kilos y dimensiones reducidas, pero su misión es ambiciosa: observar estrellas pequeñas y frías, conocidas como enanas rojas, en el ultravioleta cercano y lejano para estudiar su actividad y comprender cómo afecta esta radiación a los planetas que puedan orbitar a su alrededor. La razón es clara: la radiación ultravioleta intensa puede resultar letal para la vida tal y como la conocemos y, al mismo tiempo, influir en la evolución atmosférica de planetas jóvenes.

El 6 de febrero de 2026, tan solo 21 días después de su despliegue en órbita terrestre baja, SPARCS obtuvo imágenes simultáneas en el ultravioleta cercano (izquierda) y lejano (derecha) de un conjunto de estrellas. El análisis inicial revela un fenómeno intrigante: mientras una de las estrellas resplandece con fuerza en ambas longitudes de onda, otra apenas es visible en el ultravioleta lejano. Esta diferencia sugiere que las fuentes de radiación ultravioleta en las estrellas jóvenes pueden ser mucho más variables y complejas de lo que se creía hasta ahora.

La capacidad de SPARCS para observar en dos bandas del ultravioleta es crucial. El ultravioleta cercano (200-300 nanómetros) y el ultravioleta lejano (120-200 nanómetros) proporcionan información complementaria sobre la actividad cromosférica y la magnetosfera estelar. Hasta la fecha, muy pocos telescopios han podido realizar este tipo de observaciones, debido a que la atmósfera terrestre bloquea la mayor parte de la radiación ultravioleta. Por ello, misiones espaciales como SPARCS se vuelven esenciales para estudiar procesos fundamentales en la formación y evolución de sistemas planetarios.

El lanzamiento de SPARCS a bordo de un Falcon 9 de SpaceX refleja el avance imparable de la colaboración público-privada en el acceso al espacio. SpaceX, la empresa liderada por Elon Musk, se ha consolidado en la última década como el principal proveedor de lanzamientos comerciales, facilitando el despliegue de satélites científicos, CubeSats y constelaciones de comunicaciones. Con su reutilización de cohetes y reducción de costes, SpaceX ha permitido proliferar misiones de pequeña escala como SPARCS, abriendo así una nueva era en la observación astronómica asequible.

Este impulso no es exclusivo de Estados Unidos. En Europa, la empresa española PLD Space avanza en el desarrollo de lanzadores reutilizables como MIURA 5, mientras que Blue Origin, la compañía de Jeff Bezos, y Virgin Galactic, de Richard Branson, continúan explorando tanto el turismo espacial como la investigación suborbital. Paralelamente, la NASA y la ESA (Agencia Espacial Europea) mantienen su apuesta por grandes observatorios como el James Webb y misiones dedicadas a la búsqueda de exoplanetas, como TESS y CHEOPS.

La investigación sobre la habitabilidad planetaria cobra, por tanto, una nueva dimensión con misiones como SPARCS. Los exoplanetas descubiertos en las últimas décadas –más de 5.000 hasta la fecha– orbitan mayoritariamente alrededor de enanas rojas, estrellas que presentan una intensa actividad magnética y emiten potentes destellos ultravioleta. Este tipo de radiación puede erosionar atmósferas, destruir moléculas orgánicas y dificultar la aparición o supervivencia de la vida. Sin embargo, también podría desencadenar reacciones químicas que favorezcan la formación de compuestos precursores de la vida, como sugieren algunos modelos astrobiológicos.

Con los primeros datos de SPARCS, los astrónomos esperan poder afinar mejor los modelos de habitabilidad y evolución atmosférica de exoplanetas. El estudio detallado de la radiación ultravioleta procedente de las estrellas permitirá determinar en qué condiciones un planeta podría retener una atmósfera estable y, en última instancia, si es posible que surja vida fuera de nuestro sistema solar.

En resumen, la exitosa puesta en marcha de SPARCS demuestra que la ciencia espacial vive un momento de efervescencia, con la innovación tecnológica y la colaboración internacional y empresarial como motores de nuevos descubrimientos. El futuro de la exploración del cosmos dependerá, cada vez más, de la combinación de grandes misiones emblemáticas y pequeños satélites ágiles, capaces de responder a preguntas clave sobre nuestro lugar en el universo.

(Fuente: NASA)