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La tripulación de la Artemis II fotografía los antiguos mares de lava de la cara visible de la Luna

La tripulación de la Artemis II fotografía los antiguos mares de lava de la cara visible de la Luna

La misión Artemis II de la NASA ha marcado un nuevo hito en la exploración lunar contemporánea al captar, desde la nave Orion, una imagen detallada de la cara visible de la Luna el pasado 4 de abril de 2026. La fotografía, tomada por los astronautas a bordo —Victor Glover, Reid Wiseman y Christina Koch, acompañados del especialista canadiense Jeremy Hansen—, muestra con claridad las extensas manchas oscuras que caracterizan el hemisferio más familiar de nuestro satélite. Estas áreas, conocidas como «mares lunares», son en realidad vastos campos de basalto formados por erupciones volcánicas que tuvieron lugar hace miles de millones de años, un fenómeno casi exclusivo de este lado de la Luna.

**Un vistazo científico a los mares lunares**

Las manchas oscuras que se aprecian en el centro y el lado derecho de la imagen corresponden a antiguos mares de lava solidificada, entre los que destacan el Mare Imbrium, el Mare Serenitatis y el Mare Tranquillitatis. Estos mares son el resultado de intensas actividades volcánicas que remodelaron la superficie lunar durante el Periodo Imbriano, hace aproximadamente entre 3.800 y 3.100 millones de años. A diferencia de la cara oculta, la visible presenta una asimetría geológica notable, ya que los impactos de meteoritos, combinados con el calor residual del núcleo lunar, favorecieron la aparición de estos mares de basalto.

Las investigaciones recientes, lideradas tanto por la NASA como por otras agencias espaciales, han intentado descifrar el porqué de esta marcada diferencia entre ambas caras de la Luna. Los datos recogidos por la misión Artemis II aportan información crucial para comprender la evolución térmica y geológica de nuestro satélite natural.

**Artemis II: la vanguardia de la exploración lunar**

La misión Artemis II representa el retorno de la humanidad a la órbita lunar tras más de medio siglo desde las históricas misiones Apolo. A diferencia de su predecesora, Artemis I, que realizó un vuelo no tripulado, Artemis II lleva a bordo una tripulación internacional que orbita la Luna en la nave Orion, nave desarrollada en colaboración con la Agencia Espacial Europea (ESA). El objetivo principal de Artemis II no es el alunizaje, sino probar todos los sistemas de soporte vital y navegación en condiciones reales, preparando el camino para Artemis III, la misión que busca devolver a los humanos a la superficie lunar.

El viaje de Artemis II incluye una trayectoria de retorno libre alrededor de la Luna, permitiendo a la tripulación observar y registrar la geografía lunar con un detalle sin precedentes. Las imágenes y datos recolectados resultan esenciales para planificar futuros aterrizajes y explorar posibles lugares de interés científico, como los polos lunares, donde se sospecha que existe agua en forma de hielo.

**El contexto internacional: competencia y colaboración en la nueva era lunar**

La exploración lunar ha dejado de ser una empresa exclusivamente estadounidense. Empresas privadas como SpaceX y Blue Origin juegan un papel fundamental en el desarrollo de sistemas de lanzamiento y aterrizaje, especialmente en el marco de los contratos adjudicados por la NASA para desarrollar el Human Landing System (HLS). SpaceX, en particular, avanza en el desarrollo del Starship, una nave reutilizable capaz de transportar grandes cargas y tripulación a la superficie lunar y, potencialmente, a Marte.

Por su parte, PLD Space, la startup española con sede en Elche, ha realizado con éxito lanzamientos suborbitales con el cohete Miura 1, y planea participar en futuros proyectos lunares y misiones de microgravedad. Virgin Galactic, aunque centrada en el turismo suborbital, contribuye al desarrollo tecnológico que podría aplicarse a misiones de investigación y logística en la órbita baja terrestre y más allá.

La Agencia Espacial Europea (ESA) y otras agencias, como la JAXA japonesa o la CNSA china, también incrementan su presencia en el contexto lunar. China, por ejemplo, ha posicionado rovers y módulos en la cara oculta de la Luna, mientras que la ESA colabora activamente en el diseño de módulos habitables y tecnología para la futura estación lunar Gateway.

**Exoplanetas y la mirada más allá de la Luna**

Mientras la atención mediática se centra en la Luna, la búsqueda de exoplanetas habitables se intensifica con misiones como la del telescopio James Webb y el satélite europeo CHEOPS, dedicados a la caracterización de atmósferas y la detección de posibles señales de vida fuera del Sistema Solar. El avance de la ingeniería espacial y la cooperación internacional abre la puerta a una nueva era de descubrimientos, donde la Luna vuelve a ocupar un papel protagonista como plataforma de lanzamiento y laboratorio experimental para misiones interplanetarias.

La imagen obtenida por la tripulación de Artemis II no solo nos recuerda la belleza y complejidad de nuestro satélite, sino que simboliza el renacimiento de la exploración espacial, respaldada por una combinación de experiencia histórica, innovación tecnológica y colaboración global.

(Fuente: NASA)