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Startup china Mega Engine impulsa la reutilización espacial con su nuevo motor de combustión escalonada

Startup china Mega Engine impulsa la reutilización espacial con su nuevo motor de combustión escalonada

La industria aeroespacial china continúa afianzando su posición en la carrera mundial por el acceso al espacio, ahora de la mano de Mega Engine, una joven empresa emergente que ha marcado un hito relevante en el desarrollo de motores de cohete reutilizables. La compañía ha anunciado el éxito de una prueba de encendido prolongado (“hot-fire test”) de su innovador motor de combustión escalonada alimentado por queroseno y oxígeno líquido, una tecnología que hasta hace poco sólo dominaban las grandes potencias espaciales y algunos actores privados líderes a nivel global.

Mega Engine, fundada en 2021 y con sede en Pekín, ha orientado sus esfuerzos hacia la creación de motores de alto rendimiento y reutilizables, siguiendo la estela de los avances logrados por empresas como SpaceX y Blue Origin. La reciente prueba, que consistió en un encendido continuo de larga duración, demuestra la madurez tecnológica alcanzada por la compañía y la fiabilidad de su diseño, elementos imprescindibles para la reutilización y el abaratamiento de los lanzamientos orbitales.

El motor ensayado emplea el ciclo de combustión escalonada (staged combustion), un sistema mucho más eficiente que los tradicionales motores de ciclo abierto. En este mecanismo, una parte del combustible y del oxidante se queman en una pre-cámara, generando gases calientes que impulsan las turbobombas antes de entrar en la cámara principal de combustión. Esta configuración permite obtener mayores presiones y, por tanto, un mejor rendimiento específico, requisitos indispensables para lanzadores reutilizables capaces de competir en el mercado internacional.

El desarrollo de motores de combustión escalonada no es trivial y requiere de una ingeniería de precisión y materiales avanzados capaces de soportar elevadas presiones y temperaturas. Hasta hace relativamente poco, sólo Rusia, con la familia RD-170 y RD-180, y Estados Unidos, con motores desarrollados por SpaceX (como el Merlin y el Raptor) y Blue Origin (el BE-4), habían conseguido explotar esta tecnología a escala comercial. Ahora, Mega Engine se suma a este selecto grupo, lo que subraya el rápido progreso de la industria espacial china, especialmente en el sector privado.

La apuesta por la reutilización ya ha transformado la economía espacial. SpaceX, con su Falcon 9 y los más recientes avances en el cohete Starship y su motor Raptor de ciclo cerrado y metano, ha reducido drásticamente el coste por kilogramo en órbita, obligando a sus competidores a innovar o quedar rezagados. Blue Origin, por su parte, también trabaja en motores reutilizables como el BE-4, destinado al New Glenn y al cohete Vulcan de ULA. Incluso la española PLD Space, pionera en Europa en el diseño de lanzadores recuperables, ha realizado importantes avances con su cohete Miura 1 y los preparativos del Miura 5, aunque en su caso emplea configuraciones algo más conservadoras.

El anuncio de Mega Engine se produce en un contexto de fuerte competencia, donde tanto las agencias públicas —como la NASA, la ESA o la CNSA china— como el sector privado, buscan reducir los costes y aumentar la fiabilidad de los lanzamientos. Además, la proliferación de constelaciones de satélites para comunicaciones, observación terrestre y exploración de exoplanetas exige una cadencia de lanzamientos cada vez mayor.

En paralelo, la industria espacial privada en China está viviendo un auge sin precedentes. Empresas como LandSpace, iSpace, Galactic Energy y ahora Mega Engine están desarrollando motores y lanzadores propios, algunos ya operativos y otros en fase de prueba, con la vista puesta en el mercado comercial tanto nacional como internacional. Este dinamismo recuerda al ecosistema estadounidense, donde la colaboración y la competencia entre iniciativas públicas y privadas han sido clave para el avance tecnológico.

El éxito de la prueba de Mega Engine, aunque apenas es el primer paso hacia la certificación de vuelo y la integración en lanzadores comerciales, supone un claro indicio de que China está decidida a competir de tú a tú en el segmento de lanzadores reutilizables. El siguiente reto para la compañía será demostrar la fiabilidad de su motor en condiciones reales de vuelo, así como su capacidad de recuperación y reacondicionamiento tras sucesivos lanzamientos.

Con logros como este, la industria aeroespacial global se encamina hacia una nueva era de acceso al espacio más económico, frecuente y sostenible, donde la reutilización será la norma y no la excepción. El avance de Mega Engine, junto a los desarrollos de SpaceX, Blue Origin, PLD Space y otras empresas, anticipa una década apasionante para quienes siguen de cerca la exploración y explotación del espacio.

(Fuente: SpaceNews)