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La NASA pone fin a la misión MAVEN tras medio año de silencio en Marte

La NASA pone fin a la misión MAVEN tras medio año de silencio en Marte

La NASA ha anunciado oficialmente el cierre de la misión MAVEN (Mars Atmosphere and Volatile Evolution), tras permanecer seis meses sin recibir señales de la sonda en órbita marciana. Este desenlace marca el punto final de una de las misiones más longevas y fructíferas en el estudio de la atmósfera del planeta rojo, mientras la agencia espacial estadounidense continúa investigando las causas exactas que provocaron la pérdida de contacto.

Lanzada en noviembre de 2013 desde Cabo Cañaveral a bordo de un cohete Atlas V, MAVEN llegó a Marte en septiembre de 2014 con el objetivo principal de analizar la atmósfera superior del planeta y comprender cómo el viento solar y la radiación fueron despojando a Marte de gran parte de su aire y agua a lo largo de miles de millones de años. A diferencia de otras misiones centradas en la superficie, MAVEN orbitaba el planeta a altitudes variables, lo que le permitía recoger datos fundamentales sobre la interacción entre la atmósfera y el espacio interplanetario.

Durante casi una década, la nave proporcionó información esencial para entender cómo Marte, que pudo haber sido un mundo húmedo y habitable en el pasado remoto, se transformó en el desierto frío y árido que observamos hoy. MAVEN descubrió, por ejemplo, que los procesos de escape atmosférico siguen activos y que la pérdida de atmósfera ocurre principalmente durante tormentas solares, cuando la radiación y el viento solar se intensifican.

El contacto con la nave se perdió hace aproximadamente seis meses, y desde entonces, la NASA ha intentado restablecer la comunicación sin éxito. Si bien aún no se ha determinado con exactitud el motivo del fallo, las primeras hipótesis apuntan a un posible problema en los sistemas de orientación o en los paneles solares de la nave, lo que habría impedido que MAVEN apuntase correctamente sus antenas hacia la Tierra. Hasta su desaparición, la nave había superado con creces su tiempo de vida nominal, operando más de nueve años en condiciones extremadamente exigentes.

El legado científico de MAVEN es incuestionable. Sus datos han sido clave para el diseño y planificación de futuras misiones, tanto robóticas como tripuladas. La comprensión de la atmósfera y de los riesgos derivados de la radiación solar es crucial para garantizar la seguridad de los futuros astronautas que viajen al planeta rojo, uno de los grandes objetivos a medio plazo de la NASA y de agencias como la ESA, Roscosmos o la emergente CNSA china.

En el panorama internacional, la competencia y cooperación en la exploración marciana sigue creciendo. China, con sus misiones Tianwen, y la India, con la misión MOM, también han aportado datos valiosos sobre la atmósfera y la superficie de Marte. A nivel privado, SpaceX mantiene su ambicioso objetivo de llevar humanos a Marte en la próxima década, lo que requerirá un conocimiento profundo de la atmósfera marciana, área en la que los resultados de MAVEN continuarán siendo una referencia.

En Europa, la empresa española PLD Space avanza en el desarrollo de lanzadores reutilizables, como el Miura 5, cuyo objetivo es democratizar el acceso al espacio y facilitar la puesta en órbita de pequeños satélites científicos. Aunque por el momento la compañía no ha anunciado misiones directas a Marte, el abaratamiento de los lanzamientos podría suponer un impulso a nuevas misiones de observación y experimentación, complementando el trabajo de sondas como MAVEN.

Por su parte, la NASA ya ha manifestado que, pese a la pérdida de MAVEN, mantendrá su compromiso con la investigación marciana. El rover Perseverance y el helicóptero Ingenuity siguen activos en la superficie, explorando el cráter Jezero y buscando indicios de vida pasada. Además, la misión Mars Sample Return, en colaboración con la Agencia Espacial Europea, prevé traer a la Tierra muestras marcianas en la próxima década, una hazaña técnica sin precedentes.

Mientras tanto, el interés por los exoplanetas y la búsqueda de mundos habitables fuera del sistema solar sigue en aumento. Telescopios espaciales como el James Webb y futuras misiones de la ESA, como ARIEL, se inspiran en parte en las lecciones aprendidas en Marte para perfeccionar sus instrumentos y técnicas de observación.

En definitiva, aunque la misión de MAVEN haya llegado a su fin, su legado científico y tecnológico perdurará durante años, alimentando nuevas investigaciones y ayudando a preparar el terreno para la llegada de la humanidad a Marte. El cierre formal de la misión no supone un adiós, sino un punto y seguido en la exploración del planeta rojo y del cosmos.

(Fuente: SpaceNews)