NewOrbit logra una inyección de 18,5 millones para impulsar satélites en órbitas ultrabajas

La empresa británica NewOrbit, especializada en el desarrollo de satélites para operar en órbitas extremadamente bajas (VLEO, por sus siglas en inglés), ha anunciado la recaudación de 18,5 millones de dólares tras cerrar una ronda de financiación Serie A. Esta importante inyección de capital permitirá a la startup acelerar el desarrollo de sus tecnologías y posicionarse como un actor clave en el emergente sector de los satélites de órbita terrestre muy baja.
NewOrbit, fundada en el Reino Unido en 2022, apuesta por una estrategia diferencial: desplegar satélites en órbitas situadas entre 150 y 300 kilómetros de altitud, mucho más cerca de la superficie terrestre que los tradicionales satélites de órbita baja (LEO, entre 500 y 2.000 kilómetros). Esta proximidad ofrece ventajas notables en aplicaciones como observación terrestre de alta resolución, comunicaciones de baja latencia y monitorización ambiental, aunque también presenta desafíos técnicos sustanciales.
Las órbitas VLEO están sujetas a una mayor influencia de la atmósfera residual, lo que provoca un incremento en la fricción y una vida útil más corta para los satélites convencionales. Para superar estos obstáculos, NewOrbit está desarrollando plataformas satelitales ligeras, con materiales avanzados capaces de soportar el desgaste atmosférico, y sistemas de propulsión eléctrica de muy bajo consumo diseñados para compensar el arrastre y mantener la altitud durante años, en lugar de los pocos meses a los que estarían limitados otros diseños.
La ronda de financiación, liderada por inversores europeos con experiencia en el sector aeroespacial, permitirá a NewOrbit ampliar su equipo de ingenieros, impulsar la fabricación de sus primeros satélites y lanzar misiones de demostración antes de 2026. Según la compañía, el capital asegurado también servirá para fortalecer alianzas estratégicas con proveedores de lanzadores y agencias espaciales, incluyendo la Agencia Espacial del Reino Unido.
El interés por las órbitas ultrabajas ha crecido notablemente en los últimos años, tanto en el ámbito público como privado. La NASA, por ejemplo, ha realizado varias misiones experimentales en VLEO para probar tecnologías de propulsión y materiales resistentes al oxígeno atómico, mientras que la Agencia Espacial Europea (ESA) estudia aplicaciones para observación terrestre y sistemas de desorbitado rápido. En el ámbito comercial, empresas como SpaceX o Blue Origin aún no han anunciado proyectos específicos en VLEO, si bien han mostrado interés en los desafíos tecnológicos asociados, especialmente en el contexto de la reducción de la basura espacial.
En el caso de NewOrbit, la compañía planea ofrecer sus servicios a clientes gubernamentales y comerciales interesados en imágenes de altísima resolución, vigilancia continua de áreas críticas (como infraestructuras o fronteras), y soluciones de comunicaciones rápidas para emergencias. Además, la operación en VLEO facilitaría el retorno seguro y rápido de los satélites al final de su misión, reduciendo significativamente el riesgo de generación de basura espacial, un tema que preocupa cada vez más a la comunidad internacional.
El auge de las pequeñas empresas espaciales en Europa, como PLD Space en España, está diversificando el panorama del sector. PLD Space, por ejemplo, ha realizado recientemente lanzamientos exitosos de su cohete suborbital Miura 1 y trabaja en el desarrollo del Miura 5 para misiones orbitales, lo que podría abrir nuevas oportunidades de lanzamiento para startups como NewOrbit que buscan acceder a órbitas bajas y ultrabajas desde territorio europeo.
Mientras tanto, compañías estadounidenses como SpaceX y Blue Origin continúan dominando el sector de lanzadores reutilizables y grandes constelaciones de satélites en LEO, con proyectos como Starlink y el futuro sistema de comunicaciones Kuiper de Amazon. Sin embargo, la especialización de NewOrbit en VLEO representa un nicho con gran potencial, especialmente para aplicaciones que requieren proximidad a la superficie terrestre.
En paralelo, el sector de los exoplanetas y la exploración espacial sigue avanzando con iniciativas de la NASA y la ESA, como el telescopio James Webb y las sondas ARIEL y PLATO, centradas en la caracterización de atmósferas y la búsqueda de mundos habitables. Estos proyectos, aunque más orientados a la ciencia fundamental, se benefician también de los avances en miniaturización, propulsión y materiales desarrollados por empresas de nueva generación como NewOrbit.
En definitiva, la exitosa financiación de NewOrbit refleja la confianza de los inversores en el potencial de las órbitas ultrabajas y consolida la tendencia ascendente del sector espacial europeo, que cada vez compite con mayor fuerza frente a los gigantes estadounidenses. Si logra materializar sus ambiciosos planes, NewOrbit podría inaugurar una nueva era en la observación terrestre y las comunicaciones desde el espacio cercano, contribuyendo también a una gestión más sostenible de la actividad espacial en las próximas décadas.
(Fuente: SpaceNews)
