Space39a

Noticias del espacio

Space39a

Noticias del espacio

Nasa

El misterio del Ojo Negro: Hubble y Webb desentrañan los secretos de la galaxia Messier 64

El misterio del Ojo Negro: Hubble y Webb desentrañan los secretos de la galaxia Messier 64

La galaxia Messier 64, apodada la Galaxia del Ojo Negro, ha sido objeto de un intenso escrutinio gracias a la colaboración sin precedentes entre el telescopio espacial Hubble y el telescopio espacial James Webb. El 20 de marzo de 2026, ambos observatorios espaciales capturaron una imagen compuesta de esta enigmática galaxia, combinando la potencia de sus distintos instrumentos y cubriendo un amplio espectro de longitudes de onda, desde el ultravioleta hasta el infrarrojo medio.

Una visión sin precedentes del cosmos

Messier 64, situada a unos 17 millones de años luz en la constelación de Coma Berenices, es famosa por su núcleo oscuro, que contrasta con el brillante disco galáctico y le otorga el sobrenombre de «Ojo Negro». Este peculiar rasgo se debe a una densa banda de polvo que oscurece la región central de la galaxia desde nuestro punto de vista terrestre. Sin embargo, las nuevas observaciones conjuntas de Hubble y Webb han permitido a los astrónomos atravesar este velo de polvo y examinar la estructura interna de Messier 64 con un detalle hasta ahora inalcanzable.

El telescopio Hubble, activo desde 1990, aportó datos en el ultravioleta, visible e infrarrojo cercano. Gracias a su aguda óptica y órbita fuera de la atmósfera terrestre, Hubble sigue siendo esencial para captar la luz visible y ultravioleta procedente de fenómenos astronómicos distantes. Por otro lado, el James Webb, lanzado en 2021, añadió su capacidad para observar en el infrarrojo cercano y medio, lo que permite penetrar nubes de polvo y captar emisiones de objetos demasiado fríos o polvorientos para ser detectados por otros telescopios.

Desvelando la dinámica interna del Ojo Negro

La imagen compuesta resultante muestra detalles sorprendentes. En el infrarrojo, los instrumentos de Webb han revelado regiones de intensa formación estelar ocultas tras las nubes de polvo, así como la distribución del gas molecular frío, materia prima para el nacimiento de nuevas estrellas. Por su parte, Hubble ha resaltado las zonas donde la luz ultravioleta indica la presencia de estrellas jóvenes y calientes, que se concentran especialmente en los brazos espirales internos.

Uno de los aspectos más fascinantes de Messier 64 es la rotación opuesta de sus discos internos y externos. Este fenómeno, detectado por primera vez en la década de 1990, sugiere que la galaxia absorbió otra galaxia menor hace más de mil millones de años. Como resultado, el disco externo gira en sentido contrario al núcleo y al disco interior. La fricción entre ambos discos genera ondas de choque que desencadenan brotes de formación estelar, y el polvo oscuro visible en la banda central es un vestigio de esa colisión cósmica.

Comparativa con otros descubrimientos recientes

En el contexto de los avances recientes, la imagen de Messier 64 se suma a las extraordinarias aportaciones del James Webb en la exploración de exoplanetas y el estudio de las primeras galaxias del universo. Mientras tanto, el telescopio Hubble sigue proporcionando imágenes icónicas y datos de gran valor científico, a pesar de llevar más de tres décadas en funcionamiento.

El trabajo conjunto de ambos telescopios marca un nuevo hito en la astronomía observacional, permitiendo a los científicos desentrañar los procesos de formación galáctica y evolución estelar con un nivel de detalle sin precedentes. Este tipo de sinergias tecnológicas se está extendiendo también a la exploración planetaria y la búsqueda de exoplanetas habitables, campos en los que la NASA y otras agencias, como la ESA y la emergente industria privada liderada por SpaceX o Blue Origin, están redoblando sus esfuerzos.

Panorama de la exploración espacial actual

Mientras el James Webb y Hubble nos ofrecen ventanas insólitas al universo profundo, empresas privadas como SpaceX continúan avanzando en la reducción del coste del acceso al espacio con la reutilización de cohetes y el desarrollo de naves cada vez más sofisticadas. En España, la compañía PLD Space avanza en su objetivo de convertirse en un referente europeo en lanzamientos de pequeños satélites, con su cohete Miura 5 previsto para los próximos años.

Por su parte, Virgin Galactic prosigue con los vuelos suborbitales turísticos, y la industria espacial global se ve revitalizada por la colaboración entre agencias públicas y empresas privadas. La exploración de exoplanetas, el estudio de galaxias distantes y el desarrollo de nuevas tecnologías de lanzamiento conforman un panorama tan competitivo como apasionante.

La imagen de Messier 64 realizada por Hubble y Webb no solo es un prodigio visual, sino también una muestra del potencial de la cooperación internacional y la innovación tecnológica en la era espacial contemporánea.

(Fuente: NASA)