L3Harris y Sierra Space diseñarán 36 satélites para reforzar la constelación de alerta antimisiles de Estados Unidos

La Agencia de Desarrollo Espacial de Estados Unidos (SDA, por sus siglas en inglés) ha adjudicado contratos por un total de 1.750 millones de dólares a las empresas L3Harris Technologies y Sierra Space. El objetivo de esta inversión es la construcción de 36 satélites de última generación que pasarán a formar parte de la constelación nacional de detección y rastreo de misiles balísticos y amenazas hipersónicas en órbita terrestre baja (LEO). Este ambicioso programa busca expandir y modernizar la arquitectura de defensa espacial del país ante el desarrollo creciente de tecnologías misilísticas avanzadas por parte de potencias rivales.
La SDA, dependiente del Departamento de Defensa estadounidense, continúa así su hoja de ruta para desplegar una red global de satélites capaces de detectar lanzamientos de misiles en tiempo real, una capacidad crucial en un mundo donde los misiles hipersónicos y maniobrables se consolidan como amenazas estratégicas difíciles de interceptar mediante los sistemas tradicionales.
Los contratos se enmarcan en la Tranche 2 Tracking Layer, una de las fases más avanzadas de la constelación Proliferated Warfighter Space Architecture (PWSA). De los 36 satélites, L3Harris construirá 18 unidades y Sierra Space se encargará de las otras 18. Estos satélites incorporarán sensores infrarrojos de alta sensibilidad y sistemas de procesamiento de datos a bordo que permitirán la detección, discriminación y seguimiento de misiles balísticos e hipersónicos en distintas fases de su vuelo.
El despliegue de esta nueva generación de satélites supone un salto cualitativo respecto a los sistemas de alerta temprana basados en órbitas más altas, como los famosos satélites SBIRS (Space-Based Infrared System) de la Fuerza Espacial estadounidense. La ventaja principal de operar en órbita baja reside en la reducción de la latencia en la transmisión de datos y la posibilidad de cobertura casi global mediante una constelación numerosa y distribuida, lo que dificulta su neutralización por parte de un adversario.
El contexto tecnológico y geopolítico actual ha acelerado la necesidad de contar con sistemas de alerta temprana más fiables y resistentes. Países como Rusia y China han demostrado avances significativos en misiles hipersónicos, capaces de maniobrar a velocidades superiores a Mach 5 y de evadir las defensas antimisiles convencionales. Ante esta amenaza, Estados Unidos ha intensificado su apuesta por la proliferación de sensores espaciales, una tendencia que implica la fabricación en masa de satélites y el uso de tecnologías comerciales para reducir costes y plazos de lanzamiento.
L3Harris, con amplia experiencia en sistemas ópticos y de comunicaciones para aplicaciones militares y civiles, ha sido un socio frecuente del Pentágono en proyectos espaciales clave. Por su parte, Sierra Space, filial de Sierra Nevada Corporation, es conocida por su enfoque innovador en el sector aeroespacial y por el desarrollo de componentes para vehículos espaciales tripulados y no tripulados. Su participación en este contrato refuerza la diversificación de proveedores y la competencia dentro del pujante sector espacial estadounidense.
El despliegue de la Tranche 2 Tracking Layer está previsto para finales de esta década, y los satélites serán lanzados en grupos mediante cohetes reutilizables, probablemente operados por empresas como SpaceX y Blue Origin, que ya han colaborado con la SDA en lanzamientos previos. La constelación completa incluirá cientos de satélites que, trabajando en red, ofrecerán una capacidad de alerta y respuesta sin precedentes.
Este anuncio llega en un momento de fuerte dinamismo dentro del sector espacial global. Mientras la NASA se centra en la exploración lunar con el programa Artemis y el estudio de exoplanetas mediante misiones como TESS y el futuro Roman Space Telescope, empresas privadas como SpaceX continúan batiendo récords con lanzamientos de Starlink y pruebas del gigantesco Starship, que aspira a revolucionar los vuelos interplanetarios. Blue Origin, por su parte, avanza en el desarrollo de su cohete New Glenn y consolida su presencia en el ámbito de los lanzamientos comerciales y gubernamentales. En Europa, compañías como PLD Space han logrado hitos importantes con el primer lanzamiento suborbital privado desde España, mientras Virgin Galactic explora el turismo espacial suborbital.
La proliferación de constelaciones de satélites no solo es clave para la defensa, sino que abre nuevas posibilidades en telecomunicaciones, observación de la Tierra y navegación, marcando una nueva era en la que la colaboración entre agencias estatales y empresas privadas resulta fundamental.
El refuerzo de la red de alerta antimisiles estadounidense con estos 36 satélites supone un paso adelante en la protección estratégica global y consolida la tendencia hacia una mayor proliferación y sofisticación de infraestructuras espaciales, tanto públicas como privadas, en un contexto de competencia internacional cada vez más intenso.
(Fuente: SpaceNews)
