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LandSpace logra el primer aterrizaje exitoso del propulsor Zhuque-3 y revoluciona la carrera espacial privada

LandSpace logra el primer aterrizaje exitoso del propulsor Zhuque-3 y revoluciona la carrera espacial privada

En un hito histórico para la industria aeroespacial privada, la empresa china LandSpace ha logrado recuperar con éxito la primera etapa de su cohete Zhuque-3, tras un aterrizaje controlado realizado el pasado 19 de agosto. Este logro sitúa a LandSpace en la vanguardia de la reutilización de lanzadores, una tecnología que hasta ahora había estado dominada principalmente por SpaceX y, en menor medida, por Blue Origin.

La maniobra, llevada a cabo en el Centro de Lanzamiento de Jiuquan, en el desierto de Gobi, marca la primera vez que un cohete chino de combustible metálico logra regresar intacto tras su vuelo inaugural. El Zhuque-3, diseñado como un lanzador orbital pesado, emplea una combinación de metano y oxígeno líquido, siguiendo la tendencia de la nueva generación de cohetes reutilizables. La elección de estos propelentes responde a la búsqueda de mayor eficiencia energética y una combustión más limpia, factores clave en la reducción de costes y residuos espaciales.

LandSpace, fundada en 2015, ha ido consolidando su posición como uno de los líderes emergentes de la pujante industria espacial privada china. Su modelo de negocio está inspirado en el exitoso enfoque de SpaceX, que revolucionó el sector al demostrar la viabilidad técnica y económica de la reutilización de los lanzadores. De hecho, el Zhuque-3 se ha desarrollado siguiendo una filosofía similar a la del Falcon 9, aunque incorpora innovaciones propias como el empleo de motores TQ-15A de ciclo cerrado, capaces de soportar múltiples encendidos durante un mismo vuelo.

El aterrizaje de la primera etapa se realizó empleando retropropulsión y un sofisticado sistema de control de empuje y navegación, tecnologías que LandSpace ha desarrollado en colaboración con varias universidades chinas. El método consiste en encender los motores de la etapa en el momento preciso durante la fase de descenso, permitiendo reducir la velocidad y controlar la orientación del cohete hasta posarlo suavemente sobre una plataforma terrestre. Este procedimiento, junto con el uso de patas retráctiles y sistemas de amortiguación, ha sido validado tras numerosos ensayos suborbitales previos.

El éxito de Zhuque-3 no solo representa un avance tecnológico para LandSpace, sino que también supone un paso importante para el sector espacial chino, que busca competir de tú a tú con gigantes internacionales como SpaceX, Blue Origin y Rocket Lab. Actualmente, la reutilización de cohetes está considerada una de las claves para abaratar los costes de acceso al espacio y aumentar la frecuencia de lanzamientos, dos factores imprescindibles para el desarrollo de nuevas misiones científicas, comerciales e incluso turísticas.

En el contexto internacional, la carrera por la reutilización ha estado liderada por SpaceX, cuyo Falcon 9 ha efectuado más de 200 aterrizajes exitosos desde 2015, situando a la empresa de Elon Musk en la cúspide de la economía espacial. Blue Origin, por su parte, ha realizado numerosos vuelos suborbitales con su New Shepard, y está a punto de debutar con el New Glenn, un lanzador pesado que también apuesta por la reutilización. En Europa, la española PLD Space ha dado pasos significativos con su cohete Miura 1, que realizó su primer vuelo en 2023 y planea validar la recuperación de etapas en futuras misiones.

El desarrollo de tecnologías reutilizables no solo está transformando el sector privado, sino que también influye en las agencias espaciales públicas. La NASA, a través de acuerdos con empresas privadas, ha adoptado lanzadores reutilizables para misiones de reabastecimiento a la Estación Espacial Internacional. Mientras tanto, China acelera su programa espacial nacional, con planes ambiciosos que incluyen la construcción de una estación lunar y el envío de sondas a Marte y otros planetas.

El aterrizaje con éxito del Zhuque-3 representa, por tanto, un claro indicio de que el panorama espacial mundial está cambiando de forma acelerada. Cada vez más actores privados entran en la competición, desarrollando tecnologías propias y contribuyendo a una diversificación sin precedentes en la industria. Se espera que, en los próximos años, la competencia entre empresas como LandSpace, SpaceX, Blue Origin, Virgin Galactic y PLD Space impulse una reducción de costes, una mayor capacidad de lanzamientos y, en definitiva, una democratización del acceso al espacio.

Este avance tecnológico pone de manifiesto la rápida evolución del sector espacial privado, cuyo dinamismo está llamado a transformar la exploración y explotación del espacio en las próximas décadas. (Fuente: Space Scout)