Landspace avanza hacia la reutilización total: el lanzador Zhuque-3 se prepara para un segundo vuelo histórico

La carrera por la reutilización de cohetes, liderada hasta ahora por gigantes como SpaceX y Blue Origin, suma un nuevo y prometedor actor: la empresa china Landspace. El pasado 18 de agosto, Landspace logró que la primera etapa de su lanzador Zhuque-3 aterrizara verticalmente, marcando un hito inesperado en la industria aeroespacial comercial de China. Ahora, la compañía ha confirmado que planea volver a lanzar ese mismo propulsor en menos de seis meses, acercándose así al paradigma de la reutilización que ha revolucionado los lanzamientos espaciales en la última década.
El Zhuque-3, cuyo nombre significa “Pájaro Bermellón” en referencia a una legendaria criatura de la mitología china, es el primer lanzador metálico de metano del país. La elección del metano como combustible no es casual: este hidrocarburo es más limpio y eficiente que los tradicionales queroseno o hidrógeno, lo que facilita el mantenimiento y la reutilización de los motores tras cada misión. Siguiendo los pasos de SpaceX con sus Falcon 9 y Falcon Heavy, o de Blue Origin con el New Shepard, Landspace apuesta por la viabilidad económica y la flexibilidad operativa que proporciona la recuperación de etapas.
El aterrizaje controlado del Zhuque-3 se realizó tras un vuelo suborbital de prueba, en el que la primera etapa ejecutó una serie de maniobras complejas para frenar su descenso y posarse suavemente en una plataforma designada. Este tipo de operación, que parecía ciencia ficción hace apenas 15 años, es ahora el principal motor de competitividad en el sector de lanzadores comerciales. SpaceX, pionera en esta tecnología, ha conseguido ya más de 200 recuperaciones exitosas de sus cohetes, mientras que Blue Origin ha refinado la técnica en vuelos de turismo suborbital y pruebas de motores.
En el caso de Landspace, el reto era doble: no solo debía demostrar la capacidad tecnológica para el aterrizaje vertical, sino también validar que los materiales y sistemas críticos del Zhuque-3 resistieran el estrés térmico y mecánico del ascenso y el regreso. Según ha comunicado un portavoz de la empresa, la inspección post-vuelo indica que la etapa recuperada se encuentra en excelentes condiciones. “Nuestros análisis preliminares muestran que los componentes clave, incluidos los motores de metano y la estructura de la etapa, han soportado perfectamente la misión. Estamos planificando su re-lanzamiento en un plazo de seis meses”, afirmó.
El desarrollo acelerado de lanzadores reutilizables en China responde al impulso gubernamental y privado para convertirse en una de las potencias dominantes del espacio comercial. Mientras la NASA colabora con empresas como SpaceX y Blue Origin para mantener la supremacía estadounidense en órbita baja y más allá, y la ESA apoya proyectos como el Ariane 6 y el Vega-C en Europa, China apuesta por sus campeones nacionales. Además de Landspace, otras firmas chinas como iSpace o Galactic Energy avanzan en el desarrollo de tecnologías similares, buscando reducir drásticamente el coste por kilogramo lanzado y multiplicar la frecuencia de misiones.
A nivel global, la reutilización de cohetes ha permitido abaratar los lanzamientos, facilitando el acceso al espacio a universidades, startups y consorcios científicos. Este abaratamiento ha impulsado también la proliferación de constelaciones de satélites, como Starlink de SpaceX, Kuiper de Amazon o las propuestas de la Unión Europea y China, que prometen una cobertura global de internet y nuevas aplicaciones de observación terrestre. En el caso de Europa, la empresa española PLD Space también ha dado pasos firmes en el desarrollo de lanzadores parcialmente reutilizables, como el Miura 1 y el futuro Miura 5, que buscan posicionar a España en el mercado de pequeños satélites.
Por otro lado, la industria del turismo espacial, liderada por Virgin Galactic, continúa su expansión tras el reciente vuelo comercial con clientes privados, mientras que la NASA y otras agencias exploran la posibilidad de misiones tripuladas y robóticas a la Luna, Marte y exoplanetas cercanos. El avance de Landspace y el Zhuque-3 no solo representa un logro técnico, sino que refuerza la tendencia imparable hacia la economía espacial circular, donde la reutilización y el reciclaje de hardware serán la norma.
En los próximos meses, la comunidad internacional seguirá de cerca el progreso de Landspace y su Zhuque-3. Si la empresa logra relanzar con éxito la etapa recuperada, se consolidará como un competidor serio en el mercado global, capaz de ofrecer lanzamientos frecuentes, fiables y a precios competitivos. Este avance no solo beneficiará al sector espacial asiático, sino que presionará a las compañías occidentales a innovar y optimizar aún más sus propios sistemas.
El próximo vuelo del Zhuque-3, previsto para antes de que finalice el primer trimestre de 2025, podría marcar el inicio de una nueva era para la industria espacial china y, por extensión, para la economía espacial mundial. Con cada aterrizaje suave y cada re-lanzamiento exitoso, el espacio se convierte en un territorio cada vez más accesible y sostenible.
(Fuente: SpaceNews)
