El cohete Zhuque-3 de LandSpace logra un histórico aterrizaje vertical pero sufre un vuelco posterior

La industria aeroespacial china ha vivido esta semana un momento clave con la prueba del aterrizaje vertical del primer prototipo del Zhuque-3, el nuevo lanzador reutilizable de la compañía privada LandSpace. Esta maniobra, similar a la que popularizó SpaceX con sus Falcon 9, supone un paso de gigante en el desarrollo de tecnologías de reutilización en el sector privado chino, que busca situarse a la vanguardia del mercado global y competir de tú a tú con gigantes occidentales.
El ensayo se llevó a cabo en la base de pruebas de LandSpace en Jiuquan, en el noroeste de China. El vehículo, una versión a escala del futuro Zhuque-3, despegó y realizó una corta maniobra de ascenso antes de ejecutar con éxito una secuencia de frenado y aterrizaje propulsado. La etapa descendió suavemente sobre la plataforma, demostrando así la capacidad de control de empuje y guiado preciso necesarios para este tipo de operaciones.
Sin embargo, pocos segundos después de posarse, el cohete perdió la verticalidad y terminó volcando sobre la plataforma. Aunque el incidente supone un contratiempo, no empaña el logro principal: la etapa completó el aterrizaje controlado, un hito que hasta ahora sólo habían conseguido SpaceX y, en menor medida, Blue Origin con sus cohetes New Shepard.
LandSpace, fundada en 2015, ha sido pionera en el desarrollo de cohetes privados en China. Su Zhuque-2 fue el primer lanzador comercial en el mundo en emplear metano y oxígeno líquidos como propelentes, adelantándose incluso al Starship de SpaceX en el uso de esta tecnología. Con el Zhuque-3, la empresa pretende consolidarse como líder en lanzadores reutilizables, apostando por una arquitectura similar a la de los Falcon 9 y Falcon Heavy, con la meta de reducir drásticamente los costes de acceso al espacio.
El Zhuque-3 será un cohete de dos etapas, completamente reutilizable, capaz de poner en órbita terrestre baja cargas superiores a las 20 toneladas. La etapa probada esta semana es un demostrador tecnológico que permitirá validar los sistemas de propulsión, control de vuelo y aterrizaje, antes de pasar a versiones de mayor tamaño.
El éxito parcial de esta prueba sitúa a LandSpace en la vanguardia de la nueva oleada de empresas chinas centradas en la reutilización. Este campo ha estado dominado desde 2015 por SpaceX, cuyo Falcon 9 ha revolucionado la industria con decenas de aterrizajes exitosos y una reducción sin precedentes en el coste por lanzamiento. Blue Origin, por su parte, ha perfeccionado el aterrizaje vertical con su vehículo suborbital New Shepard, y trabaja en la reutilización orbital con el New Glenn, aún pendiente de su primer vuelo.
China, tradicionalmente dependiente de sus agencias estatales (CASIC, CASC), ha fomentado en los últimos años la aparición de startups y empresas privadas como LandSpace, iSpace, Galactic Energy o ExPace. El objetivo es doble: dinamizar la innovación y posicionar a su industria como proveedora competitiva en el mercado internacional de lanzamientos, actualmente dominado por Estados Unidos y, en menor medida, compañías europeas como Arianespace o la española PLD Space, que recientemente logró su primer vuelo suborbital con el Miura 1.
El incidente del vuelco, aunque llamativo, es habitual en las primeras fases de desarrollo de cohetes reutilizables. SpaceX también sufrió varios accidentes antes de perfeccionar su sistema de aterrizaje. Los ingenieros de LandSpace analizarán ahora los datos recogidos para corregir los posibles fallos en los sistemas de estabilización, tren de aterrizaje o algoritmos de guiado. Se espera que en los próximos meses se realicen nuevas pruebas con prototipos más avanzados.
Este avance se produce en un contexto de intensa competencia global. En Estados Unidos, SpaceX continúa desarrollando el Starship, el mayor cohete reutilizable de la historia, mientras Blue Origin ultima el debut del New Glenn. Europa también explora la reutilización con proyectos como el Prometheus de ArianeGroup y el Miura 5 de la alicantina PLD Space.
La reutilización es considerada la clave para el futuro del acceso al espacio, abaratando los lanzamientos y facilitando misiones más ambiciosas, desde la exploración lunar y marciana hasta el despliegue masivo de constelaciones de satélites para comunicaciones, navegación y observación de la Tierra. Con este primer aterrizaje controlado, aunque accidentado, LandSpace demuestra que China no quiere quedarse atrás en la carrera hacia la reutilización.
En definitiva, el ensayo del Zhuque-3 marca un antes y un después para la industria espacial privada china, que se aproxima a pasos agigantados al nivel tecnológico de sus competidores estadounidenses y europeos. Habrá que seguir de cerca los próximos desarrollos de LandSpace y del resto de empresas emergentes, en un sector cada vez más globalizado y competitivo.
(Fuente: NASASpaceflight)
