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Blue Origin retira una cápsula New Shepard tras una histórica docena de vuelos suborbitales

Blue Origin retira una cápsula New Shepard tras una histórica docena de vuelos suborbitales

La compañía estadounidense Blue Origin ha anunciado la retirada de una de sus cápsulas New Shepard, tras completar satisfactoriamente su duodécimo vuelo suborbital no tripulado. Este vehículo, emblema del turismo espacial y la experimentación científica en microgravedad, concluye así una destacada carrera de casi ocho años en los que ha sido testigo y protagonista de importantes avances dentro de la industria aeroespacial privada.

La cápsula en cuestión, conocida por el identificador RSS H.G. Wells, realizó su último vuelo a finales de mayo de 2024, transportando una serie de experimentos científicos y cargas útiles, en una misión que volvió a demostrar la fiabilidad de la arquitectura reutilizable de Blue Origin. Desde su primer lanzamiento en 2016, este vehículo ha acumulado numerosas horas de operación en ambientes extremos y ha contribuido decisivamente tanto al desarrollo tecnológico de la empresa fundada por Jeff Bezos como al auge del llamado “nuevo espacio”.

El programa New Shepard, bautizado en honor al astronauta Alan Shepard, el primer estadounidense en viajar al espacio, se diseñó desde sus inicios para alcanzar vuelos suborbitales de corta duración, llevando personas o experimentos hasta la frontera del espacio: la línea de Kármán, situada aproximadamente a 100 kilómetros sobre la superficie terrestre. Esta cápsula en particular, sin embargo, nunca transportó pasajeros humanos, dedicándose exclusivamente a misiones de carga y ensayos científicos.

A lo largo de estas doce misiones, la cápsula ha transportado todo tipo de experimentos —desde pruebas de nuevos materiales y sistemas de soporte vital hasta proyectos educativos y de biología espacial—, permitiendo a equipos de investigación de todo el mundo acceder a las condiciones de microgravedad durante unos minutos. La robustez de la nave y su capacidad para ser reutilizada sin la necesidad de grandes revisiones entre vuelos han sido factores clave para reducir los costes y democratizar el acceso a la investigación espacial.

Blue Origin ha destacado que el histórico rendimiento de esta cápsula ha contribuido a consolidar la confianza en sus sistemas de lanzamiento y recuperación, lo que ha allanado el camino para el inicio de los vuelos tripulados, que arrancaron en 2021 con otra unidad. Desde entonces, el turismo espacial suborbital ha dejado de ser una mera promesa para convertirse en una realidad accesible —aunque todavía exclusiva— para ciertas personas dispuestas a pagar por experimentar la ingravidez y contemplar la curvatura de la Tierra durante unos minutos.

El desarrollo y la operación de New Shepard han tenido también un fuerte componente simbólico. En una industria dominada históricamente por empresas públicas y grandes contratistas como la NASA, Blue Origin ha apostado por la autonomía tecnológica y el impulso de la economía espacial privada. Este impulso ha generado una competencia directa con otras compañías como SpaceX, que centra su actividad en misiones orbitales y la colonización de Marte, o Virgin Galactic, que también opera vuelos suborbitales tripulados, aunque con un enfoque diferente y con vehículos de tipo avión espacial.

Mientras que SpaceX ha acaparado titulares recientemente por sus exitosos lanzamientos de la nave Starship y la ampliación de la constelación Starlink, Blue Origin mantiene una estrategia más progresiva y menos mediática, pero igualmente ambiciosa. La empresa está inmersa en el desarrollo del cohete orbital New Glenn, así como en la construcción de módulos lunares para el programa Artemis de la NASA, que pretende llevar de nuevo astronautas a la superficie lunar en los próximos años.

En el contexto internacional, la retirada de esta cápsula no significa el fin del programa New Shepard, que continuará operando con otras unidades y previsiblemente incorporando mejoras técnicas fruto de las lecciones aprendidas durante estos años. Además, la acumulación de datos y experiencia será esencial para abordar los retos de la siguiente generación de vehículos reutilizables y misiones más allá de la órbita terrestre baja.

El auge de la industria espacial privada ha propiciado, además, una proliferación de iniciativas similares en Europa. Empresas como la española PLD Space —que recientemente logró el primer vuelo exitoso de su cohete Miura 1—, o la alemana Isar Aerospace, están desarrollando lanzadores reutilizables de pequeño y mediano tamaño, siguiendo la estela de los pioneros estadounidenses. Por su parte, la NASA y la Agencia Espacial Europea continúan fortaleciendo la colaboración público-privada, conscientes de que el futuro de la exploración espacial pasa por aprovechar la innovación y la eficiencia del sector comercial.

La jubilación de la cápsula RSS H.G. Wells supone, por tanto, un hito en la historia de la exploración suborbital y un recordatorio del rápido avance tecnológico que vive el sector espacial en la actualidad. La experiencia acumulada por Blue Origin con sus vuelos no tripulados será, sin duda, una base sólida para afrontar los retos de la próxima década, en la que la frontera del espacio será cada vez más accesible y competitiva.

(Fuente: SpaceNews)