Blue Origin acelera el ritmo: sexto vuelo tripulado de New Shepard en lo que va de año

Blue Origin, la empresa aeroespacial fundada por Jeff Bezos, continúa reforzando su presencia en el sector del turismo espacial al realizar su sexto vuelo tripulado del año con su vehículo suborbital New Shepard. Este lanzamiento, efectuado el 8 de octubre, consolida el objetivo de la compañía de incrementar la cadencia de misiones en 2025 y posicionarse como líder en vuelos suborbitales de pasajeros.
El despegue tuvo lugar desde las instalaciones de Blue Origin cerca de Van Horn, en el oeste de Texas, donde el cohete New Shepard y su cápsula reutilizable han llevado a cabo la mayoría de sus misiones tripuladas y de carga. En esta ocasión, la tripulación estuvo compuesta por seis pasajeros, entre ellos figuras destacadas de diversos sectores, reforzando la estrategia de la empresa de ofrecer experiencias exclusivas tanto a turistas espaciales como a personalidades públicas.
Tecnología y experiencia a bordo de New Shepard
El sistema New Shepard, bautizado en honor al astronauta Alan Shepard, primer estadounidense en el espacio, está diseñado específicamente para vuelos suborbitales. El cohete, completamente reutilizable, se compone de una etapa propulsora y una cápsula presurizada que puede albergar hasta seis pasajeros. Ambos elementos regresan a la Tierra de manera independiente: la cápsula desciende suavemente gracias a paracaídas y retrocohetes, mientras que el propulsor aterriza verticalmente mediante retropropulsión, lo que reduce considerablemente los costes y el impacto ambiental de cada misión.
Durante el vuelo, que suele durar unos 11 minutos, los pasajeros experimentan la ingravidez durante aproximadamente tres minutos al alcanzar una altitud máxima superior a los 100 kilómetros, cruzando la línea de Kármán, frontera internacionalmente reconocida entre la atmósfera terrestre y el espacio exterior. La experiencia incluye vistas panorámicas de la curvatura terrestre y el negro profundo del espacio, elementos que han convertido estos viajes en un codiciado hito para exploradores, científicos y celebridades.
Evolución y ambiciones de Blue Origin
Desde el primer vuelo tripulado en julio de 2021, que contó con la presencia de Jeff Bezos, Blue Origin ha ido escalando sus operaciones, con una marcada tendencia a aumentar la frecuencia de lanzamientos a medida que perfecciona su tecnología de reutilización. El vuelo de octubre representa el sexto de 2025, una cifra que supera los registros de años anteriores y subraya la apuesta de la compañía por democratizar el acceso al espacio.
La estrategia de Blue Origin no se limita al turismo espacial. La compañía está desarrollando el cohete orbital New Glenn, con el que aspira a competir directamente con SpaceX y su Falcon 9, así como con otras empresas emergentes y agencias estatales. Además, participa activamente en programas de la NASA, como el desarrollo de módulos lunares para el programa Artemis, lo que la posiciona como un actor clave tanto en el sector comercial como en el institucional.
El auge del turismo espacial y la competencia global
El sector del turismo espacial vive un momento de efervescencia. SpaceX, liderada por Elon Musk, ha marcado hitos con sus misiones Inspiration4 y Ax-1, que llevaron a civiles y astronautas privados a órbitas mucho más elevadas y de mayor duración que las ofrecidas por New Shepard. Virgin Galactic, por su parte, sigue desarrollando vuelos suborbitales con su nave SpaceShipTwo, aunque a un ritmo más pausado debido a ajustes técnicos y regulatorios.
En el ámbito europeo, PLD Space, la empresa española con sede en Elche, ha dado pasos decisivos con el lanzamiento de su cohete suborbital Miura 1 y el desarrollo del Miura 5, un pequeño lanzador orbital que pretende situar a España en la vanguardia del acceso independiente al espacio. Este avance se enmarca dentro del auge de compañías privadas en Europa que buscan replicar el éxito de sus homólogas estadounidenses.
Impulso a la exploración y la cooperación internacional
La aceleración en la frecuencia de vuelos suborbitales no solo alimenta el interés mediático y comercial, sino que también abre nuevas oportunidades para la investigación científica. Las condiciones de microgravedad y el acceso rápido al entorno espacial permiten realizar experimentos en biología, materiales y física que serían costosos o inviables en misiones orbitales tradicionales.
Además, la colaboración entre empresas como Blue Origin, SpaceX y agencias estatales como la NASA o la ESA fomenta un ecosistema innovador y competitivo que impulsa avances tecnológicos y reduce los costes de acceso al espacio. Este contexto favorece la exploración de exoplanetas, el desarrollo de infraestructuras lunares y la futura colonización de Marte, proyectos que hace solo una década parecían ciencia ficción.
Un futuro prometedor para el acceso privado al espacio
El sexto vuelo tripulado de New Shepard en 2025 marca un hito en la consolidación del turismo espacial y el acceso privado al espacio. La competencia entre empresas y la colaboración con agencias públicas están transformando el sector, democratizando el viaje espacial y sentando las bases para una nueva era de exploración y descubrimiento.
(Fuente: SpaceNews)
