El futuro de internet se juega en la ONU: se evita la fragmentación en “splinternets”

En un contexto global marcado por crecientes tensiones geopolíticas y la pugna por la soberanía digital, la posibilidad de que internet se divida en múltiples redes nacionales –los temidos “splinternets”– ha sido una de las principales preocupaciones tanto para gobiernos como para empresas tecnológicas, agencias espaciales y la propia comunidad científica. Sin embargo, la amenaza de una internet fragmentada parece alejarse tras las recientes declaraciones de Kurtis Lindqvist, director ejecutivo de la autoridad global encargada de la gestión de direcciones web, quien aseguró que la mayoría de los países se inclinan por mantener el modelo actual de gobernanza de la red.
El próximo mes tendrá lugar en la sede de las Naciones Unidas una votación crucial que podría marcar un antes y un después en la historia de la red de redes. En juego está la preservación de un internet abierto, bajo la gestión multilateral y técnica de organismos independientes, frente a la presión de algunos estados por controlar el flujo de información dentro de sus fronteras.
La amenaza del “splinternet”, término acuñado para describir la posible ruptura de internet en bloques nacionales o regionales, no es nueva. Desde hace más de una década, potencias como China y Rusia han abogado por la creación de sus propias infraestructuras digitales, con sistemas de censura, vigilancia y control de acceso a la información. Estas iniciativas han generado alarma en organizaciones internacionales y en la industria tecnológica, que temen que una red fragmentada obstaculice la innovación, la cooperación científica y la libre circulación de datos.
Lindqvist, al frente de la Internet Assigned Numbers Authority (IANA), se mostró optimista tras una ronda de reuniones diplomáticas previas a la votación: “La gran mayoría de los países con los que hemos dialogado, incluyendo a aquellos que en el pasado recelaban del sistema actual, reconocen que el modelo multilateral ha funcionado y ha permitido el desarrollo global de internet”, afirmó.
El modelo de gobernanza de internet que defiende la IANA –y que cuenta con el respaldo de la Internet Corporation for Assigned Names and Numbers (ICANN), la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT) y la comunidad científica global– se basa en una estructura descentralizada y colaborativa. Este sistema ha permitido la expansión exponencial de la red desde sus orígenes en los años 80, facilitando la interconexión de millones de dispositivos y usuarios, la proliferación de servicios en la nube, el auge de la inteligencia artificial y, muy especialmente, el desarrollo de grandes proyectos científicos y aeroespaciales.
El sector espacial, tanto público como privado, es uno de los más beneficiados por la existencia de una internet global, robusta e interoperable. Empresas como SpaceX, con su constelación Starlink, han demostrado la capacidad de ofrecer acceso a internet de alta velocidad en regiones remotas y en entornos extremos, permitiendo la transmisión de datos en tiempo real desde lanzamientos orbitales, misiones lunares y, en un futuro próximo, exploraciones interplanetarias. La NASA, por su parte, depende de la infraestructura digital internacional para coordinar sus experimentos científicos, compartir datos sobre exoplanetas y colaborar con agencias como la ESA o JAXA en misiones conjuntas.
Asimismo, compañías emergentes como PLD Space, pionera en el lanzamiento de cohetes reutilizables en España, dependen de la conectividad global para el control de sus operaciones y la transferencia de información crítica entre bases terrestres y vehículos espaciales. La fragmentación de internet pondría en riesgo la viabilidad de estos proyectos, dificultando la colaboración internacional y el acceso a mercados y tecnologías avanzadas.
Los expertos advierten que, de prosperar la opción de los “splinternets”, la innovación tecnológica y la investigación científica sufrirían un duro revés. Laboratorios que estudian exoplanetas o desarrollan nuevas tecnologías de propulsión espacial necesitan acceder a grandes volúmenes de datos y compartirlos de forma instantánea con colegas de todo el mundo. Un internet fragmentado dificultaría el avance de la exploración espacial y limitaría el impacto de descubrimientos clave, como la identificación de nuevos mundos habitables o el desarrollo de sistemas de comunicación cuántica.
Frente a estos riesgos, la postura mayoritaria de la comunidad internacional es la de preservar la integridad, neutralidad y apertura de internet, manteniendo su carácter global y accesible. La votación prevista en la ONU será, por tanto, un momento decisivo para el futuro de la red, la cooperación científica y la exploración del espacio.
En definitiva, mientras la humanidad se prepara para nuevas aventuras más allá de la Tierra y las empresas privadas impulsan la revolución espacial, la necesidad de una internet unificada y sin fronteras se revela más crucial que nunca. Mantener la red global intacta es, en última instancia, garantizar el progreso tecnológico y el avance científico de las próximas décadas.
(Fuente: SpaceDaily)
