Italia expande su red de satélites de observación terrestre con la Constelación Eaglet II

El programa espacial italiano IRIDE ha dado un paso crucial en su ambicioso plan para reforzar los servicios públicos basados en el análisis de datos satelitales. Recientemente, Italia ha incorporado ocho nuevos satélites a su segunda constelación de observación, conocida como Eaglet II, lo que convierte al país en un referente europeo en el desarrollo de infraestructuras espaciales propias dedicadas al seguimiento y gestión del territorio.
El programa IRIDE, impulsado por el Gobierno italiano y con la colaboración de la Agencia Espacial Italiana (ASI) y la Agencia Espacial Europea (ESA), tiene como objetivo desplegar una constelación de más de 30 satélites para finales de 2026. Estos satélites, de pequeño y mediano tamaño, están equipados con tecnologías de observación óptica, radar y sensores hiperespectrales, lo que les permite recopilar datos de alta resolución sobre el medio ambiente, la agricultura, la gestión de recursos hídricos, la prevención de desastres naturales y la seguridad nacional.
La incorporación de los ocho satélites Eaglet II representa una mejora significativa en la capacidad de monitorización de IRIDE. Los nuevos satélites, diseñados y fabricados en colaboración con la industria espacial italiana, están equipados con cámaras de alta resolución capaces de capturar imágenes detalladas de la superficie terrestre en múltiples bandas espectrales. Gracias a ello, se podrán detectar cambios sutiles en la vegetación, la humedad del suelo o la presencia de contaminantes en cuerpos de agua, entre otros parámetros.
Eaglet II complementa a la primera constelación de satélites de IRIDE, ya en funcionamiento, y su despliegue es parte de un plan más amplio para dotar a Italia de autonomía tecnológica y capacidad de respuesta rápida ante emergencias. En situaciones como incendios forestales, inundaciones o terremotos, la información proporcionada por estos satélites resulta fundamental para la toma de decisiones de las autoridades y la coordinación de los equipos de emergencia.
La carrera por la observación terrestre en Europa y el mundo
Italia sigue así la estela de otros países y empresas que han apostado por el desarrollo de constelaciones de satélites de observación terrestre. A nivel internacional, compañías privadas como SpaceX, a través de su proyecto Starlink, han revolucionado el sector con el lanzamiento masivo de satélites, aunque con un enfoque principalmente orientado a las comunicaciones. En el ámbito de la observación de la Tierra, firmas como Planet Labs y Satellogic han desplegado flotas de satélites para ofrecer imágenes y datos a clientes de todo el mundo.
El sector público también mantiene un papel protagonista. La NASA estadounidense, por ejemplo, gestiona misiones emblemáticas como Landsat, que desde hace más de cinco décadas proporciona imágenes fundamentales para el estudio del cambio climático y la planificación agrícola. En Europa, el programa Copernicus de la ESA y la Comisión Europea dispone de una constelación de satélites Sentinel, dedicados al monitoreo ambiental y la gestión de emergencias en todo el continente.
En España, la empresa PLD Space ha destacado por su desarrollo de lanzadores reutilizables, como el cohete Miura 1, que marcan el inicio de una nueva era para la industria espacial nacional. Aunque su enfoque principal es el lanzamiento de cargas útiles al espacio suborbital y, próximamente, orbital, el auge de la observación terrestre podría abrir nuevas oportunidades de colaboración y negocio para compañías como PLD Space en el futuro.
El auge de las constelaciones privadas y públicas
La creciente demanda de datos satelitales ha propiciado la aparición de numerosas iniciativas tanto en el sector público como en el privado. Empresas como Blue Origin y Virgin Galactic, aunque más centradas en el turismo espacial y el transporte suborbital, han contribuido a dinamizar el sector y a fomentar la innovación tecnológica. Paralelamente, la investigación en exoplanetas y la exploración espacial siguen siendo prioridades para agencias como la NASA y la ESA, que recientemente han anunciado misiones conjuntas para el estudio de mundos lejanos y el desarrollo de tecnología de vanguardia.
En este contexto, el programa IRIDE se posiciona como una pieza estratégica para Italia y para el conjunto de Europa, al proporcionar datos de gran valor para la gestión sostenible de los recursos y la protección del medio ambiente. La puesta en órbita de los ocho nuevos satélites Eaglet II supone un avance tecnológico notable y refuerza la independencia europea en el acceso y explotación de información espacial.
En definitiva, la expansión de la constelación Eaglet II marca un nuevo hito en la historia espacial italiana y europea, consolidando a Italia como uno de los actores clave en el campo de la observación terrestre y la gestión avanzada de datos satelitales.
(Fuente: ESA)
