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LandSpace inaugura la era de los cohetes reutilizables en China con el debut del ZQ 3

LandSpace inaugura la era de los cohetes reutilizables en China con el debut del ZQ 3

La carrera por el acceso más eficiente y económico al espacio ha vivido un nuevo hito con el lanzamiento inaugural del ZQ 3, también conocido como Rosefinch 3, desarrollado por la empresa privada china LandSpace. Este vuelo, realizado el 3 de diciembre de 2025 desde el Centro de Lanzamiento de Satélites de Jiuquan, en el desierto del Gobi, supone la primera vez que China prueba una arquitectura de cohete orbital reutilizable, aunque no logró recuperar el propulsor de la primera etapa en este primer intento.

El ZQ 3 ha sido concebido como respuesta al éxito internacional de las soluciones reutilizables de SpaceX y, en menor medida, de Blue Origin. Inspirándose en el revolucionario enfoque de SpaceX con su Falcon 9, LandSpace ha apostado por una estructura principal fabricada en acero inoxidable, material que permite soportar temperaturas extremas durante la reentrada atmosférica y ofrece mayor durabilidad frente al aluminio tradicionalmente empleado en otros lanzadores. Este avance, ya probado con éxito por la empresa de Elon Musk, permite reducir los costes y aumentar la cadencia de lanzamientos al reutilizar etapas costosas tras someterlas a comprobaciones y mantenimiento.

El vuelo inaugural del ZQ 3 Y1, aunque no logró culminar la recuperación de la primera etapa, sí constituye un logro destacable en la historia de la astronáutica china. El cohete despegó desde una torre de servicio dedicada, transportando una carga no especificada, y completó de manera satisfactoria la secuencia de ascenso y separación de etapas. En esta ocasión, la recuperación del propulsor no pudo completarse por motivos que LandSpace aún está analizando, pero la empresa ha señalado que los datos obtenidos permitirán perfeccionar su tecnología de retropropulsión y guiado para futuros lanzamientos.

Este hito sitúa a LandSpace a la vanguardia del sector privado aeroespacial chino, un ecosistema que ha experimentado un crecimiento exponencial desde que el gobierno de Pekín autorizara en 2014 la entrada de empresas privadas en el sector espacial. La compañía, fundada en 2015, ya había cosechado notoriedad al lanzar el primer cohete privado de metano del mundo, el ZQ 2, y ahora se suma al selecto grupo de entidades capaces de desarrollar lanzadores parcialmente reutilizables.

El contexto internacional en el que se inscribe este lanzamiento es complejo. SpaceX continúa liderando la industria con sus Falcon 9 y Falcon Heavy, mientras avanza en el desarrollo del Starship, el mayor cohete reutilizable jamás construido, que aspira a reducir drásticamente el precio del acceso al espacio y facilitar la exploración lunar y marciana. Blue Origin, por su parte, avanza en su propio lanzador pesado New Glenn, que también busca ofrecer reutilización de la primera etapa, aunque con varios años de retraso respecto a los calendarios iniciales. En Europa, empresas como PLD Space han conseguido avances importantes con su Miura 1 y los planes para el Miura 5, aunque aún no han entrado en la fase de reutilización orbital.

La NASA observa con interés estos desarrollos, puesto que la tendencia global hacia la reutilización ha cambiado el paradigma de la exploración espacial. El abaratamiento de los lanzamientos permite dedicar mayores recursos a la investigación científica, el envío de sondas a exoplanetas y la observación de la Tierra. Incluso Virgin Galactic, centrada en el turismo suborbital, explora tecnologías que puedan reducir los costes y aumentar la frecuencia de sus vuelos comerciales.

En cuanto a las agencias públicas chinas, la Corporación de Ciencia y Tecnología Aeroespacial de China (CASC) ha anunciado su intención de desarrollar versiones reutilizables de sus lanzadores Long March en la próxima década, en respuesta tanto a la competencia internacional como al empuje de start-ups nacionales como LandSpace o iSpace.

El lanzamiento del ZQ 3 marca, por tanto, un punto de inflexión en la industria aeroespacial china, abriendo la puerta a una nueva generación de cohetes reutilizables que podrán abaratar el acceso al espacio y facilitar tanto misiones comerciales como científicas. Aunque el primer intento de recuperación no haya sido exitoso, la experiencia acumulada y los datos de vuelo permitirán a LandSpace mejorar sus sistemas y acercarse al objetivo de reutilización rutinaria, siguiendo la estela de los pioneros estadounidenses.

La consolidación de estos avances tendrá, sin duda, un impacto directo en el futuro de la exploración espacial, la proliferación de satélites y la investigación de exoplanetas, contribuyendo a democratizar el acceso a la órbita y más allá. La competencia entre empresas y agencias, tanto públicas como privadas, promete acelerar la innovación y transformar radicalmente la industria en los próximos años.

(Fuente: SpaceDaily)