Castelion, fundada por exingenieros de SpaceX, levanta 350 millones y abre fábrica de motores sólidos en Nuevo México

Castelion, una empresa emergente estadounidense fundada por antiguos ingenieros de SpaceX, ha anunciado la apertura de un ambicioso campus de fabricación de motores cohete de combustible sólido en Nuevo México, tras asegurar una ronda de financiación de 350 millones de dólares. Esta inversión, una de las mayores en el sector de tecnología hipersónica de los últimos años, permitirá a Castelion escalar la producción de motores para misiles hipersónicos, un área estratégica que ha ganado protagonismo en la carrera armamentística y espacial internacional.
La compañía, que hasta ahora había trabajado principalmente en el desarrollo y pruebas de prototipos, se posiciona así como un actor relevante en el auge de los sistemas de propulsión sólidos, esenciales tanto para aplicaciones militares como para lanzadores espaciales de pequeña y mediana capacidad. El nuevo campus industrial, ubicado en las proximidades de Albuquerque, contará con líneas automatizadas de producción, laboratorios de pruebas de materiales avanzados y bancos de ensayo de motores, según han confirmado portavoces de Castelion.
El retorno de los motores sólidos
La elección del combustible sólido responde a tendencias tecnológicas renovadas en la industria aeroespacial. Aunque en las últimas décadas los propulsores líquidos, como los Falcon de SpaceX o los BE de Blue Origin, han dominado la exploración espacial debido a su control y eficiencia, los motores sólidos mantienen ventajas indiscutibles en aplicaciones que requieren rapidez de despliegue y robustez, como los misiles tácticos y los vehículos lanzadores de emergencia.
Históricamente, los motores sólidos protagonizaron hitos como el programa de transbordadores espaciales de la NASA, cuyos cohetes auxiliares (SRB) eran el mayor ejemplo de este tipo de tecnología a gran escala. Más recientemente, empresas como Northrop Grumman han continuado desarrollando motores sólidos para cargas útiles militares y comerciales. Ahora, Castelion busca aprovechar la demanda emergente de sistemas hipersónicos, capaces de superar cinco veces la velocidad del sonido, para recuperar protagonismo en el sector.
La financiación, liderada por fondos de capital riesgo especializados en defensa y tecnología aeroespacial, permitirá a la compañía no solo ampliar su capacidad productiva, sino también acelerar el desarrollo de nuevos motores de alta energía. Según fuentes internas, el objetivo es suministrar propulsores tanto a programas gubernamentales estadounidenses como a empresas privadas que exploran aplicaciones comerciales de los vuelos hipersónicos.
Competencia global en tecnología hipersónica
El anuncio de Castelion se produce en un contexto internacional marcado por la competencia entre potencias en el desarrollo de armas y vehículos hipersónicos. Estados Unidos, China y Rusia han realizado pruebas con misiles capaces de maniobrar a velocidades superiores a Mach 5, desafiando las capacidades tradicionales de defensa antimisiles. El Pentágono ha señalado en repetidas ocasiones la necesidad de acelerar la producción y despliegue de este tipo de sistemas, y empresas emergentes como Castelion se presentan como aliados fundamentales para responder a esta demanda.
El campus en Nuevo México se suma así a la red de infraestructuras industriales que están surgiendo en Estados Unidos para fortalecer la autonomía tecnológica en el ámbito de la defensa y el espacio. La elección de esta localización no es casual: el estado alberga instalaciones de pruebas como el White Sands Missile Range y cuenta con un ecosistema de empresas aeroespaciales innovadoras.
Repercusiones para el sector espacial comercial
Más allá de la defensa, la irrupción de Castelion puede tener implicaciones para el sector espacial comercial, donde los motores sólidos están experimentando un resurgimiento. En Europa, la española PLD Space utiliza motores híbridos en sus lanzadores Miura, mientras que empresas como Virgin Galactic han empleado motores sólidos en sus vuelos suborbitales para turismo espacial. Si bien la tendencia general sigue apostando por los propulsores líquidos reutilizables, la fiabilidad de los motores sólidos sigue siendo clave para misiones que requieren alta disponibilidad y bajo mantenimiento.
Por otro lado, la diversificación de proveedores de motores sólidos podría beneficiar también a programas científicos, como el lanzamiento de satélites de observación terrestre o la exploración de exoplanetas con pequeños cohetes de acceso rápido al espacio. La competencia entre fabricantes tradicionales y nuevos actores como Castelion promete reducir costes y acortar plazos de entrega en un mercado cada vez más dinámico.
El futuro de la manufactura aeroespacial
La apertura del campus de Castelion representa un paso más en la transformación de la industria aeroespacial, donde la fabricación avanzada, la automatización y la integración vertical están permitiendo a empresas jóvenes desafiar a gigantes históricos. La experiencia de los fundadores, curtidos en la cultura de innovación de SpaceX, se traduce en una apuesta por procesos ágiles y modularidad, inspirados en el modelo de producción de lanzadores reutilizables.
Con la mirada puesta en el futuro, Castelion aspira a convertirse en proveedor de referencia no solo para programas militares, sino también para misiones científicas y comerciales que requieran acceso rápido y fiable al espacio. Su éxito podría estimular la aparición de nuevas «startups» especializadas en tecnologías de propulsión, consolidando la posición de Estados Unidos como líder en el desarrollo de sistemas hipersónicos y motores cohete de última generación.
(Fuente: SpaceNews)
