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ExoPlanetas

El telescopio Subaru revela un planeta gigante y una enana marrón ocultos en sistemas lejanos

El telescopio Subaru revela un planeta gigante y una enana marrón ocultos en sistemas lejanos

El panorama de la astronomía exoplanetaria ha dado un salto cualitativo gracias a los primeros hallazgos del proyecto OASIS (Observing Accelerators with SCExAO Imaging Survey), que combina las capacidades de astrometría de precisión con la imagen de alto contraste del telescopio Subaru, ubicado en el majestuoso observatorio de Mauna Kea, Hawái. Astrónomos japoneses han anunciado la detección de dos nuevos cuerpos celestes: un planeta gigante de masa similar a la de Júpiter y una enana marrón, ambos orbitando estrellas distantes. Se trata de descubrimientos pioneros dentro del programa OASIS, que promete revolucionar la búsqueda de exoplanetas y objetos subestelares en la galaxia.

La instrumentación clave detrás de este avance es el sistema SCExAO (Subaru Coronagraphic Extreme Adaptive Optics), una de las tecnologías más sofisticadas del mundo para la corrección de la turbulencia atmosférica. SCExAO permite alcanzar un contraste sin precedentes en las imágenes obtenidas, suprimiendo el resplandor de las estrellas anfitrionas y posibilitando la detección de objetos mucho más tenues y cercanos a ellas. Esta capacidad es especialmente relevante cuando se busca identificar exoplanetas o enanas marrones, cuya luz queda habitualmente eclipsada por la de sus soles.

El equipo de investigación, coordinado desde Japón, ha utilizado datos de astrometría espacial –técnica que mide minúsculos desplazamientos en la posición aparente de una estrella causados por la gravedad de un compañero invisible– en combinación con las imágenes del Subaru. Esta sinergia ha permitido no sólo identificar la presencia de los dos nuevos objetos, sino también determinar con precisión sus masas, órbitas y características físicas.

El planeta gigante descubierto tiene una masa varias veces superior a la de Júpiter y orbita su estrella anfitriona a una distancia moderada, lo que refuerza el interés sobre los mecanismos de formación planetaria. Por su parte, la enana marrón –objeto que ocupa el límite entre planeta y estrella fallida, incapaz de sostener reacciones de fusión nuclear– se encuentra en una órbita más lejana alrededor de su sol. Estos hallazgos son particularmente valiosos porque cubren una región del espacio de parámetros que hasta ahora estaba escasamente muestreada por los métodos tradicionales de búsqueda.

El contexto histórico de la búsqueda de exoplanetas ha estado marcado por avances tecnológicos sucesivos. Desde la detección del primer planeta extrasolar alrededor de una estrella similar al Sol en 1995, la comunidad científica ha identificado más de 5.500 exoplanetas con técnicas como el tránsito (variaciones de brillo al pasar el planeta por delante de su estrella) y la velocidad radial (cambios en el espectro estelar por el tirón gravitatorio del planeta). Sin embargo, estos métodos tienen limitaciones, especialmente para detectar planetas masivos o enanas marrones en órbitas muy alejadas. La imagen directa, como la que proporciona el Subaru, es crucial para completar el mosaico de la diversidad planetaria.

El descubrimiento de OASIS se suma a los logros recientes de misiones internacionales, como el satélite Gaia de la Agencia Espacial Europea, que ha refinado la astrometría hasta niveles de microarcosegundos, y el telescopio espacial James Webb de la NASA, que ha comenzado a caracterizar atmósferas de exoplanetas. Mientras tanto, empresas privadas como SpaceX y Blue Origin continúan impulsando el acceso al espacio, y proyectos europeos como PLD Space preparan el lanzamiento de cohetes reutilizables desde España. La suma de esfuerzos públicos y privados favorece una auténtica era dorada para las ciencias del espacio, donde la sinergia entre instrumentos terrestres y orbitales permite explorar nuevos territorios cósmicos.

Por su parte, la comunidad internacional observa con expectación los progresos de la astronáutica comercial, como la reciente reanudación de los vuelos suborbitales de Virgin Galactic o la entrada de nuevas startups en el sector de lanzamientos ligeros. La colaboración entre grandes agencias, como la NASA, la ESA y JAXA, junto con el empuje de la iniciativa privada, está acelerando el descubrimiento de exoplanetas, la caracterización de mundos potencialmente habitables y la comprensión de los orígenes de los sistemas planetarios.

El trabajo del programa OASIS y el telescopio Subaru no sólo amplía el catálogo de exoplanetas y enanas marrones, sino que también allana el camino para futuras investigaciones que exploren la habitabilidad de estos mundos y su relación con la formación estelar. En los próximos años, se espera que la combinación de técnicas como la astrometría, la imagen directa y la espectroscopía permita detectar planetas aún más pequeños y alejados, acercándonos cada vez más a responder la gran pregunta: ¿estamos solos en el universo?

Así, la detección de estos dos nuevos cuerpos celestes marca un punto de inflexión en la exploración astronómica y subraya la importancia de la innovación tecnológica y la cooperación internacional en el avance del conocimiento humano sobre el cosmos. (Fuente: SpaceDaily)