Un paso adelante en la exploración espacial: la copa menstrual de silicona supera las pruebas en el espacio

La gestión de la menstruación en el espacio ha sido históricamente un desafío prácticamente invisible en la planificación de misiones tripuladas, pero recientes avances científicos están cambiando este panorama. Un equipo internacional de investigadores liderado por la astrobióloga Ligia Coelho, becaria posdoctoral 51 Pegasi b en el Departamento de Astronomía de la Universidad de Cornell y miembro del Instituto Carl Sagan, ha logrado demostrar que las copas menstruales de silicona estándar pueden soportar las duras condiciones del espacio. Este avance supone una alternativa fiable y sostenible para las astronautas en misiones de larga duración, y marca un hito en la consideración de la salud y el bienestar femenino en la exploración espacial.
Un tabú que cae en la órbita terrestre
Desde los primeros vuelos tripulados, la menstruación ha sido un tema rodeado de mitos, tabúes e incluso negligencia institucional. En los albores de la carrera espacial, la NASA llegó a considerar la supresión química del ciclo menstrual como la mejor solución, ante la falta de métodos higiénicos adecuados y la escasez de espacio y recursos en las naves. Sin embargo, la progresiva incorporación de mujeres en misiones espaciales ha obligado a replantear esta cuestión.
Hasta ahora, las astronautas solían depender de compresas y tampones, lo que implica el transporte de una cantidad considerable de desechos sanitarios —de particular preocupación en misiones a la Luna, Marte o más allá, donde la gestión de residuos es crítica—. El uso de una copa menstrual reutilizable, fabricada en silicona médica, podría reducir drásticamente el volumen de residuos y la masa transportada, además de ofrecer mayor comodidad y autonomía a las astronautas.
AstroCup: ciencia ciudadana en órbita
El proyecto AstroCup, coordinado por Coelho y formado por un voluntariado multidisciplinar, ha sido pionero en poner a prueba la resistencia y funcionalidad de una copa menstrual comercial bajo condiciones similares a las que se encuentran en el espacio. Para ello, el equipo sometió las copas a simulaciones de microgravedad, radiación y cambios extremos de temperatura, variables que afectan a todos los equipos y materiales que viajan al espacio.
Los resultados, publicados recientemente, confirman que la silicona médica empleada mantiene sus propiedades físicas y químicas tras la exposición a estas condiciones, sin perder flexibilidad, estanqueidad ni capacidad de limpieza. Además, las pruebas incluyeron la verificación de la facilidad de manipulación y vaciado en entornos de baja gravedad, aspecto crucial para la higiene y la salud.
Un contexto histórico y tecnológico
La investigación de Coelho y AstroCup se inscribe en un momento de auge para la exploración espacial, con proyectos de larga duración protagonizados tanto por agencias públicas como por empresas privadas. La NASA, tras el éxito del programa Artemis I, planea enviar a la primera mujer a la superficie lunar en su próxima misión Artemis III. Simultáneamente, la compañía SpaceX, dirigida por Elon Musk, avanza en el desarrollo de Starship, su nave de gran capacidad destinada a misiones tripuladas a Marte.
Por su parte, Blue Origin y Virgin Galactic han acelerado la democratización del acceso al espacio, con vuelos suborbitales y orbitales que ya contemplan la participación de personas de todos los géneros y edades. En España, la empresa PLD Space ha realizado los primeros lanzamientos privados exitosos con su cohete Miura 1, y prevé contribuir al transporte de experimentos biológicos y médicos en microgravedad.
El estudio de las copas menstruales en el espacio conecta, por tanto, con la necesidad de adaptar la tecnología espacial a la diversidad de los cuerpos y las experiencias humanas, una cuestión que hasta ahora ha recibido poca atención. De hecho, los retos de la salud femenina en el espacio se extienden más allá de la menstruación: estudios recientes han puesto de manifiesto la importancia de desarrollar medicamentos, sistemas de diagnóstico y protocolos médicos adaptados a las particularidades fisiológicas de mujeres astronautas.
Implicaciones para el futuro de la exploración espacial
La validación de la copa menstrual en condiciones espaciales es una contribución significativa para la igualdad de género en la exploración del cosmos y para la sostenibilidad de las misiones de larga duración. Con la vista puesta en la colonización lunar y marciana, la gestión eficiente de los recursos y la reducción de residuos serán factores decisivos para el éxito de las futuras expediciones.
El trabajo de Coelho y su equipo será de especial interés para la NASA y la ESA (Agencia Espacial Europea), pero también para compañías privadas como SpaceX o Blue Origin, que ya diseñan hábitats y protocolos para misiones tripuladas prolongadas. Además, esta investigación podría inspirar innovaciones en otros ámbitos, como la medicina de catástrofes, la exploración submarina o la atención sanitaria en entornos remotos de la Tierra.
En definitiva, el éxito del proyecto AstroCup subraya la importancia de integrar perspectivas diversas en el diseño de la aventura espacial, garantizando que la exploración del universo sea verdaderamente inclusiva y sostenible.
(Fuente: SpaceDaily)
