Space39a

Noticias del espacio

Space39a

Noticias del espacio

Noticias

La materia alrededor de los agujeros negros supermasivos ha cambiado a lo largo de miles de millones de años

La materia alrededor de los agujeros negros supermasivos ha cambiado a lo largo de miles de millones de años

Un equipo internacional de astrónomos ha dado un paso crucial en la comprensión de la evolución cósmica al detectar, mediante observaciones en rayos X, que la estructura de la materia que rodea a los agujeros negros supermasivos no ha permanecido constante a lo largo del tiempo, como se pensaba hasta ahora. Este hallazgo desafía un principio ampliamente aceptado en la astrofísica desde hace casi medio siglo: la relación fundamental entre los quásares y el material que los rodea.

Los quásares, descubiertos en la década de los sesenta, son núcleos galácticos activos alimentados por agujeros negros supermasivos que devoran materia circundante. Este proceso libera cantidades colosales de energía y convierte a los quásares en algunas de las fuentes más luminosas del universo, visibles incluso a distancias cosmológicas. Durante décadas, los científicos han considerado que la estructura y distribución del gas y polvo que rodea estos agujeros negros seguía una configuración similar en todas las épocas del universo, lo que permitía emplear a los quásares como «faros» para estudiar la historia cósmica.

Sin embargo, las nuevas observaciones obtenidas con telescopios espaciales de rayos X, como el XMM-Newton de la Agencia Espacial Europea (ESA) y el Chandra de la NASA, indican que la cantidad y disposición de la materia alrededor de los agujeros negros supermasivos ha variado significativamente a lo largo de la evolución del cosmos. En concreto, los datos muestran que los quásares más antiguos, aquellos formados poco después del Big Bang, estaban rodeados por una mayor cantidad de gas y polvo, mientras que los más recientes presentan estructuras menos densas y más despejadas.

Este descubrimiento tiene profundas implicaciones para la comprensión de la evolución galáctica y de la propia materia en el universo. Según los autores del estudio, la diferencia en la estructura circundante de los agujeros negros podría estar relacionada con la evolución de las galaxias anfitrionas y con los procesos de formación estelar. A medida que el universo envejece, las galaxias consumen o expulsan parte de su gas y polvo, lo que provoca que los agujeros negros supermasivos se encuentren en entornos menos densos.

La investigación también cuestiona la llamada “unificación de los AGN” (Núcleos Activos de Galaxias), una teoría propuesta en los años setenta que sostenía que todas las diferencias observadas en los quásares y otros núcleos activos se debían únicamente a la orientación desde la que los observamos, y no a una evolución real de su entorno. Ahora, los datos sugieren que esta unificación necesita ser revisada para incorporar una evolución temporal de las estructuras que rodean a los agujeros negros supermasivos.

El estudio se suma a la creciente lista de avances recientes en astronomía y exploración espacial que están redefiniendo nuestro conocimiento del cosmos. Por ejemplo, los telescopios espaciales James Webb (NASA/ESA/CSA) y Euclid (ESA), ambos lanzados en los dos últimos años, están permitiendo observar con un detalle sin precedentes la formación de galaxias y la evolución de los agujeros negros en el universo temprano. Estos instrumentos complementan las observaciones en rayos X y permiten a los astrónomos construir una imagen mucho más completa de la evolución cósmica.

En paralelo, iniciativas privadas y públicas como SpaceX, Blue Origin, la NASA y la española PLD Space continúan impulsando la exploración espacial y el desarrollo de nuevas tecnologías para investigar los misterios del universo. SpaceX, por ejemplo, prosigue con sus misiones Starship y Falcon, que podrían facilitar el despliegue de telescopios aún más avanzados en el espacio profundo. PLD Space, por su parte, ha consolidado a España como referente europeo en el lanzamiento de pequeños satélites, abriendo nuevas oportunidades para la observación y el estudio de fenómenos como los quásares.

Mientras tanto, el descubrimiento de exoplanetas con atmósferas potencialmente habitables sigue en auge, gracias a plataformas como TESS y CHEOPS, y suma nuevas piezas al puzle cósmico que los científicos intentan resolver. La conjunción de avances técnicos y hallazgos como el anunciado esta semana acerca de la evolución de los entornos de los agujeros negros supermasivos contribuye a una nueva era de la astrofísica, en la que las antiguas certezas son revisadas a la luz de los datos y la tecnología más recientes.

Este nuevo paradigma obliga a los astrofísicos a repensar muchos de sus modelos sobre la formación y crecimiento de galaxias, así como sobre la propia historia del universo. Sin duda, nos encontramos ante una de las décadas más emocionantes para la astronomía moderna.

(Fuente: SpaceDaily)