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Gestos ancestrales de la danza Bharatanatyam inspiran avances en el control robótico de manos

Gestos ancestrales de la danza Bharatanatyam inspiran avances en el control robótico de manos

La danza tradicional india Bharatanatyam, conocida por su elaborada gestualidad manual y su profundo simbolismo, ha servido de inspiración a un equipo de investigadores de la Universidad de Maryland, Baltimore County (UMBC), que ha desentrañado la complejidad de sus movimientos para llevarlos al terreno de la robótica y la neurociencia. El estudio, liderado por el laboratorio de Ramana Vinjamuri y publicado recientemente en Scientific Reports, revela que los gestos codificados en este arte milenario ofrecen una diversidad de patrones de movimiento de la mano mucho mayor que la que se observa en las tareas de agarre natural cotidianas.

La investigación parte de una premisa ambiciosa: comprender cómo el cerebro humano controla los gestos complejos de la mano, no solo desde el punto de vista funcional, como ocurre al asir objetos, sino también a través de expresiones artísticas que han evolucionado a lo largo de siglos. El Bharatanatyam, una de las formas más antiguas de danza clásica india, codifica a través de sus «mudras» o gestos manuales una rica gramática simbólica capaz de narrar historias, emociones y conceptos abstractos. Estos mudras requieren una precisión y un control neuromuscular que rara vez se encuentran en las actividades diarias.

Para su estudio, los científicos analizaron con sensores de alta precisión los movimientos de bailarinas experimentadas, identificando los patrones fundamentales que componen los gestos más complejos. El resultado fue sorprendente: mientras que los movimientos de agarre naturales tienden a ser limitados y repetitivos, los mudras del Bharatanatyam implican una combinación mucho más amplia y variada de posiciones articulares y trayectorias musculares. Este hallazgo abre la puerta a nuevas estrategias de diseño para prótesis robóticas y exoesqueletos, permitiendo dispositivos que imiten no solo la funcionalidad básica de la mano humana, sino también su expresividad y fineza gestual.

El avance tiene implicaciones directas en el ámbito aeroespacial, donde la robótica avanzada es un pilar del desarrollo tecnológico. Tanto agencias públicas como la NASA, como compañías privadas de vanguardia —SpaceX, Blue Origin, Virgin Galactic—, invierten recursos considerables en la mejora de manipuladores robóticos, fundamentales para la exploración y el mantenimiento de infraestructuras en el espacio. Los brazos robóticos utilizados en la Estación Espacial Internacional, por ejemplo, o los sistemas de teleoperación diseñados para operar en entornos hostiles o de microgravedad, podrían beneficiarse de algoritmos de control inspirados en la gestualidad artística humana, aumentando tanto la destreza como la adaptabilidad de estos sistemas.

En el contexto de la exploración planetaria y el estudio de exoplanetas, la posibilidad de contar con robots dotados de manos más versátiles y precisas resulta crucial. El despliegue de rovers en Marte o en futuras misiones a lunas heladas —como Europa o Encélado— requiere manipuladores capaces de realizar tareas complejas que van más allá del simple agarre o movimiento de objetos: desde la manipulación de instrumentos científicos delicados hasta la ejecución de experimentos in situ, pasando por la reparación de equipos en condiciones extremas.

En paralelo, compañías como PLD Space en España trabajan en el desarrollo de tecnologías de lanzamiento reutilizables, donde la automatización y el control robótico avanzado pueden marcar la diferencia en términos de eficiencia y seguridad. Del mismo modo, los progresos en el control gestual pueden tener aplicaciones en los sistemas de mando de vuelos suborbitales y turísticos, como los que desarrolla Virgin Galactic, donde la interacción intuitiva entre humanos y máquinas es cada vez más relevante.

La convergencia entre tradición cultural y tecnología de vanguardia se hace palpable en este estudio, que demuestra cómo el análisis detallado de expresiones artísticas puede contribuir a la innovación científica. El trabajo del equipo de la UMBC no solo pone en valor la riqueza del patrimonio inmaterial de la humanidad, sino que también traza nuevas rutas para el desarrollo de robots y prótesis con capacidades gestuales ampliadas, acercando el futuro de la interacción hombre-máquina a una dimensión más humana y expresiva.

En definitiva, la danza y la ciencia se dan la mano para impulsar los límites de la robótica, abriendo nuevos horizontes tanto en la Tierra como en el espacio. Uno de los grandes retos de la exploración espacial es lograr que máquinas y humanos colaboren de forma cada vez más natural; quizás la clave resida en mirar hacia atrás, a los gestos que la humanidad ha perfeccionado durante milenios.

(Fuente: SpaceDaily)