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El telescopio espacial SPHEREx de la NASA completa su primer mapa infrarrojo total en 102 colores

El telescopio espacial SPHEREx de la NASA completa su primer mapa infrarrojo total en 102 colores

En un hito para la astronomía moderna, el telescopio espacial SPHEREx de la NASA ha culminado la elaboración de su primer mapa del cielo completo en el espectro infrarrojo, utilizando para ello una asombrosa paleta de 102 longitudes de onda diferentes. Lanzado en marzo de 2024, el observatorio ha comenzado a desvelar un cosmos invisible a simple vista, permitiendo a los científicos explorar fenómenos fundamentales sobre el origen y la evolución del universo.

SPHEREx, acrónimo de Spectro-Photometer for the History of the Universe, Epoch of Reionization and Ices Explorer, es una misión pionera de la NASA dedicada a cartografiar el cielo en infrarrojo cercano. Esto significa que puede detectar tipos de luz que nuestros ojos no pueden percibir, revelando estructuras y procesos cósmicos completamente ocultos para la astronomía óptica tradicional.

La singularidad de SPHEREx radica en su capacidad para observar simultáneamente el cielo en 102 colores diferentes, o más precisamente, en 102 bandas espectrales infrarrojas. Mientras que los telescopios convencionales suelen observar en unas pocas longitudes de onda —por ejemplo, el visible, el ultravioleta o el infrarrojo lejano—, SPHEREx cubre un rango mucho más amplio y detallado dentro del infrarrojo cercano, desde 0,75 hasta 5 micras. Esto le permite identificar la composición química de regiones del espacio, estudiar el polvo interestelar, y analizar la luz proveniente de miles de millones de galaxias y estrellas.

El primer mapa completo de SPHEREx supone un avance significativo. Gracias a esta cartografía, los astrofísicos pueden abordar interrogantes clave: ¿cómo se formaron las primeras galaxias tras el Big Bang?, ¿cuál es la distribución de agua y moléculas orgánicas en el universo?, ¿de qué modo el polvo y el gas interestelar contribuyen a la formación de sistemas planetarios? Además, el instrumento será crucial para estudiar la “época de reionización”, un periodo fundamental en la historia cósmica cuando las primeras fuentes luminosas transformaron el universo opaco en uno transparente.

A nivel técnico, el telescopio cuenta con una óptica avanzada que le permite girar y escanear el cielo de forma automatizada, recogiendo datos de cada región celeste varias veces durante su misión. Esto no solo garantiza la cobertura total, sino que también proporciona redundancia y precisión en las mediciones. Los datos se procesan con algoritmos de última generación, capaces de distinguir entre las diferentes fuentes de emisión y corregir posibles interferencias causadas por la luz zodiacal o por emisiones de nuestro propio sistema solar.

La misión SPHEREx se une así a un selecto club de observatorios espaciales que han revolucionado nuestra visión del cosmos. Su enfoque complementa las capacidades de telescopios como el James Webb Space Telescope (JWST), que observa en el infrarrojo medio y lejano con un nivel de detalle sin precedentes, o el histórico Hubble, que ha dominado el espectro visible y ultravioleta durante más de tres décadas. Sin embargo, a diferencia de estos instrumentos, SPHEREx está diseñado para realizar un sondeo exhaustivo y rápido de todo el cielo, más que para obtener imágenes de altísima resolución de objetos individuales.

Este avance llega en un contexto de intensa actividad espacial. Mientras la NASA lidera misiones como Artemis para el retorno a la Luna y el desarrollo de nuevos telescopios, otras agencias y empresas privadas también pisan fuerte. En Europa, por ejemplo, la española PLD Space ha logrado recientemente lanzar con éxito su cohete suborbital Miura 1, demostrando la creciente capacidad tecnológica nacional. En el ámbito privado internacional, SpaceX continúa batiendo récords con sus lanzamientos de Starship y Falcon 9, mientras que Blue Origin y Virgin Galactic avanzan en el turismo espacial y los vuelos suborbitales.

En paralelo, la búsqueda de exoplanetas habitables sigue cosechando éxitos gracias a misiones como TESS de la NASA y CHEOPS de la Agencia Espacial Europea, revelando cada vez más mundos potencialmente similares a la Tierra. Todos estos esfuerzos, públicos y privados, convergen en una nueva era de exploración e innovación espacial que promete transformar nuestro conocimiento del universo.

El éxito inicial de SPHEREx anticipa una avalancha de descubrimientos científicos en los próximos años. Al mapear el cielo en 102 colores invisibles, la misión abre la puerta a estudios estadísticos sin precedentes sobre la evolución galáctica, la química interestelar y el potencial de habitabilidad en otros sistemas solares. La comunidad científica espera que estos datos no solo respondan a preguntas antiguas, sino que también planteen nuevos retos para las generaciones futuras de astrónomos.

En definitiva, la culminación del primer mapa infrarrojo completo de SPHEREx marca un antes y un después en la exploración astronómica, consolidando el papel de la NASA como líder mundial en la investigación del cosmos y preparando el terreno para los grandes retos científicos del siglo XXI.

(Fuente: NASA)