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Ames Research Center impulsa el futuro espacial con supercomputación y túneles de viento

Ames Research Center impulsa el futuro espacial con supercomputación y túneles de viento

El Centro de Investigación Ames de la NASA, situado en el corazón del Silicon Valley californiano, ha consolidado durante el último año su posición como uno de los pilares tecnológicos y científicos de la exploración espacial. Este centro, pieza clave para el desarrollo de misiones tripuladas y robóticas, ha sido especialmente relevante en la preparación de Artemis II, la próxima misión tripulada que pretende llevar astronautas alrededor de la Luna, abriendo un precedente vital para el regreso humano a nuestro satélite.

El papel de la supercomputación en la exploración lunar

Uno de los activos más destacados del Ames Research Center es su infraestructura de supercomputación avanzada, que permite simular y analizar complejos escenarios espaciales con un nivel de detalle sin precedentes. El superordenador “Aitken”, desarrollado en colaboración con Hewlett Packard Enterprise, ha sido fundamental para modelar trayectorias de vuelo, estudiar la interacción de naves con la atmósfera lunar y optimizar el consumo de combustible de los vehículos espaciales.

Estas simulaciones han sido cruciales para garantizar la seguridad y eficacia de Artemis II, permitiendo anticipar y mitigar riesgos mediante la recreación detallada de las fases críticas de la misión. La capacidad de procesar ingentes cantidades de datos en tiempo real ha sido, además, determinante para avanzar en el diseño de nuevos sistemas de soporte vital y protección frente a la radiación cósmica.

Túneles de viento: el laboratorio de la aerodinámica lunar

El Ames Research Center alberga algunos de los túneles de viento más avanzados del mundo, donde los ingenieros han sometido a rigurosas pruebas los modelos a escala de las cápsulas y módulos lunares. Estas instalaciones permiten simular las condiciones extremas que afrontan las naves espaciales, desde el lanzamiento hasta el reingreso en la atmósfera terrestre.

Durante 2025, las campañas de ensayo en estos túneles han ayudado a perfeccionar los escudos térmicos y las estructuras aerodinámicas de Artemis II, asegurando que la nave pueda soportar las altísimas temperaturas y presiones del reingreso. La investigación en dinámica de fluidos ha repercutido, además, en el desarrollo de tecnologías aplicables a futuras misiones a Marte y otros cuerpos celestes.

Innovación tecnológica y colaboración internacional

Ames también ha liderado el desarrollo de materiales avanzados, como los compuestos ultraligeros y resistentes a la radiación, que serán esenciales para la supervivencia de los astronautas durante estancias prolongadas fuera de la Tierra. En colaboración con agencias espaciales europeas y asiáticas, el centro ha participado en proyectos conjuntos para el intercambio de datos científicos y la estandarización de protocolos de seguridad espacial.

La investigación en biociencias espaciales, otro de los puntos fuertes de Ames, ha explorado los efectos de la microgravedad en organismos vivos, sentando las bases para la medicina espacial de las próximas décadas. Estos avances se traducen en una mayor autonomía y resiliencia para las tripulaciones, algo imprescindible en misiones de larga duración.

El auge de la iniciativa privada: SpaceX, Blue Origin y la nueva carrera lunar

El impulso tecnológico del sector público ha ido de la mano con la explosión de la iniciativa privada. SpaceX, bajo el liderazgo de Elon Musk, ha continuado con la producción y mejora de su nave Starship, que aspira a convertirse en el primer vehículo reutilizable capaz de transportar grandes tripulaciones a la Luna y Marte. En 2025, SpaceX ha realizado importantes avances en el desarrollo de motores Raptor y en la integración de sistemas de soporte vital de última generación.

Blue Origin, la empresa fundada por Jeff Bezos, ha intensificado sus pruebas con el módulo lunar Blue Moon, participando en las licitaciones para convertirse en proveedor de servicios de alunizaje para la NASA. Sus pruebas de aterrizaje autónomo y repostaje orbital han atraído la atención de la comunidad internacional, consolidando el papel de la empresa en la futura economía lunar.

En Europa, la española PLD Space ha dado un paso adelante con el exitoso lanzamiento de su cohete MIURA 1, demostrando la viabilidad de los lanzadores reutilizables de pequeño tamaño y abriendo el camino para la entrada de España en el selecto club de países con acceso autónomo al espacio.

Virgin Galactic, por su parte, ha consolidado su posición en el turismo espacial suborbital, realizando varios vuelos comerciales con pasajeros y experimentos científicos, lo que acerca la experiencia espacial a un público cada vez más amplio.

Nuevos horizontes: la búsqueda de exoplanetas y la expansión de la frontera científica

Ames Research Center no se limita a la exploración lunar. Su participación en misiones como Kepler y TESS ha sido determinante para el descubrimiento de miles de exoplanetas, muchos de ellos situados en zonas habitables. La caracterización atmosférica de estos mundos lejanos se ha beneficiado de las técnicas desarrolladas en Ames, que permiten analizar la composición química a partir de datos espectroscópicos obtenidos por telescopios espaciales.

El año 2025 ha marcado, por tanto, un periodo de avances sin precedentes en la investigación y tecnología aeroespacial, con el Centro Ames y sus socios públicos y privados impulsando la humanidad hacia una nueva era de exploración y descubrimiento. El futuro del espacio, cada vez más cercano y accesible, se escribe hoy con innovación, cooperación y una inquebrantable pasión por desvelar los misterios del cosmos.

(Fuente: NASA)