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La NASA prueba una tecnología revolucionaria para que las naves cambien de red como tu móvil

La NASA prueba una tecnología revolucionaria para que las naves cambien de red como tu móvil

En un avance que podría transformar la forma en que las misiones espaciales mantienen la comunicación, la NASA ha puesto a prueba con éxito una nueva tecnología denominada Polylingual Experimental Terminal (PExT). Este innovador sistema permite a las naves espaciales cambiar fluidamente entre diferentes redes de comunicación, tanto gubernamentales como comerciales, de manera similar a cómo un teléfono móvil utiliza el roaming para conectarse a la mejor red disponible.

Hasta ahora, las misiones espaciales dependían en gran medida de las infraestructuras de comunicación gubernamentales, como la Red de Espacio Profundo (Deep Space Network, DSN) de la propia NASA, una red de antenas repartidas por el globo que ha sido responsable de conectar la Tierra con las sondas que exploran el sistema solar desde los años 60. Sin embargo, la creciente proliferación de satélites y constelaciones comerciales, como Starlink de SpaceX o los proyectos de Amazon y OneWeb, está abriendo nuevas posibilidades para las comunicaciones espaciales.

PExT representa un salto cualitativo, pues permite a las naves espaciales gestionar de manera autónoma qué red utilizar en función de la cobertura, la latencia y el coste en cada momento. La terminal integra algoritmos inteligentes capaces de identificar y conectarse a la red óptima, ya sea la infraestructura tradicional de la NASA, la red de la Agencia Espacial Europea (ESA), o incluso proveedores comerciales como SpaceX, Blue Origin o compañías emergentes del sector. Esto es especialmente relevante para misiones que operan en la órbita baja terrestre, donde la cobertura de las redes comerciales es cada vez más densa.

El concepto tras PExT recuerda a la evolución de la telefonía móvil terrestre. Al principio, los teléfonos solo funcionaban en la red de su operador, pero la introducción del roaming permitió a los usuarios moverse libremente y seguir conectados gracias a acuerdos entre compañías. En el espacio, la interoperabilidad y la redundancia en las comunicaciones son críticas, no solo para el éxito científico de las misiones, sino también para la seguridad de los astronautas en futuras expediciones a la Luna, Marte o más allá.

La demostración de PExT se ha realizado a bordo de un satélite experimental, validando la capacidad del sistema para cambiar entre diferentes redes sin perder datos ni sufrir interrupciones. Los ingenieros de la NASA han destacado que este logro allana el camino para una nueva era de «internet espacial», donde los vehículos y estaciones podrán elegir la mejor red disponible en cualquier momento, maximizando así la eficiencia y la robustez de las comunicaciones.

Este desarrollo tiene un impacto directo en los planes de la NASA y sus socios internacionales, dado que las próximas décadas estarán marcadas por una intensa actividad en el espacio cislunar y en la órbita baja terrestre. El programa Artemis, liderado por la NASA, que prevé establecer una presencia humana sostenible en la Luna, dependerá de sistemas de comunicación flexibles y resilientes. PExT podría ser la clave para garantizar que las misiones Artemis, así como los futuros vuelos tripulados a Marte, permanezcan siempre conectados.

El sector privado también observa con interés estos avances. SpaceX, pionero en el uso de redes satelitales comerciales para aplicaciones espaciales, ha integrado Starlink en varias misiones, probando la transmisión de datos desde órbita en tiempo real. Por su parte, Blue Origin y Virgin Galactic, aunque centrados en el turismo suborbital y el transporte de carga, exploran igualmente nuevas soluciones de conectividad para sus operaciones. En Europa, la española PLD Space sigue de cerca estos desarrollos, con vistas a incorporar tecnologías avanzadas de comunicación en sus lanzadores MIURA.

La capacidad de cambiar de red en pleno vuelo también tiene implicaciones para la exploración de exoplanetas y la astrofísica. Los telescopios espaciales, como el James Webb de la NASA y la ESA, podrían beneficiarse de conexiones más rápidas y seguras, facilitando la transmisión de grandes volúmenes de datos científicos a la Tierra.

En última instancia, la interoperabilidad entre redes gubernamentales y comerciales promete democratizar el acceso al espacio, permitiendo que universidades, startups y agencias de países emergentes puedan comunicarse con sus satélites sin necesidad de construir costosas infraestructuras propias.

El desarrollo de la tecnología PExT marca un antes y un después en la historia de las comunicaciones espaciales. Al igual que ocurrió con los teléfonos móviles en la Tierra, la posibilidad de que las naves y satélites cambien de red de manera transparente supondrá una revolución en la manera en que exploramos y utilizamos el espacio.

(Fuente: NASA)