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La NASA bajo la lupa: expertos piden revisar el plan de alunizaje de Artemis y la gestión de incidentes

La NASA bajo la lupa: expertos piden revisar el plan de alunizaje de Artemis y la gestión de incidentes

El programa Artemis, la ambiciosa iniciativa de la NASA destinada a devolver seres humanos a la superficie lunar, se encuentra actualmente en el centro de un debate crucial sobre seguridad y viabilidad. El Comité Asesor de Seguridad Aeroespacial de la NASA (ASAP, por sus siglas en inglés) ha emitido un informe contundente en el que recomienda a la agencia espacial reconsiderar profundamente la arquitectura de su plan de alunizaje. Además, el comité insta a la NASA a mejorar la manera en que investiga y aprende de incidentes recientes, como la fallida prueba del vehículo Starliner de Boeing.

El informe, presentado esta semana, no solo resalta las crecientes complejidades técnicas y logísticas de Artemis, sino que también llama la atención sobre la necesidad de establecer protocolos más sólidos en la gestión de anomalías y problemas técnicos que pueden surgir en misiones de alto riesgo.

**Un programa lunar bajo escrutinio**

La arquitectura actual del programa Artemis implica el uso de una combinación de vehículos y módulos desarrollados tanto por la NASA como por empresas privadas. El plan contempla el lanzamiento del cohete SLS (Space Launch System), el uso de la nave Orión para transportar astronautas hasta la órbita lunar, y, finalmente, la transferencia de la tripulación a un módulo de alunizaje desarrollado por SpaceX, basado en su nave Starship. Este alunizador es el encargado de descender a los astronautas hasta la superficie del satélite natural y, posteriormente, devolverlos a la órbita lunar, donde volverán a bordo de Orión para su regreso a la Tierra.

El ASAP subraya que la integración de sistemas complejos y empresas de distinta naturaleza —con SpaceX asumiendo un papel tan destacado— ha incrementado el riesgo de fallos sistémicos o retrasos. Señalan que, aunque la colaboración público-privada ha acelerado el desarrollo tecnológico, también añade capas adicionales de incertidumbre y dependencia entre socios con distintas culturas corporativas y de ingeniería.

El comité aconseja a la NASA que realice una revisión exhaustiva y transparente de la arquitectura de Artemis, considerando no solo la viabilidad técnica, sino también la robustez ante posibles anomalías y la flexibilidad para afrontar imprevistos. La recomendación pone énfasis en la importancia de evaluar alternativas o planes de contingencia que permitan reaccionar ante fallos en alguno de los eslabones críticos, como podrían ser un retraso en el desarrollo de Starship o problemas en la integración entre Orión y el alunizador lunar.

**La sombra de Starliner y la gestión de anomalías**

Otro punto crítico del informe se centra en la reciente prueba fallida del Starliner, la cápsula tripulada de Boeing destinada a transportar astronautas a la Estación Espacial Internacional (ISS) como parte del programa Commercial Crew de la NASA. La misión, que sufrió una serie de problemas técnicos que impidieron su éxito total, ha puesto en evidencia deficiencias en la gestión y seguimiento de incidentes de alto riesgo.

El comité de seguridad advierte que la respuesta de la NASA y Boeing ante los problemas de Starliner no fue lo suficientemente exhaustiva ni transparente. Recomiendan que la agencia refuerce sus procedimientos internos para la investigación de fallos, asegurando la trazabilidad y documentación rigurosa de cada anomalía, así como la implementación efectiva de las lecciones aprendidas en futuros desarrollos.

Este llamado de atención llega en un momento en que la NASA se apoya cada vez más en la colaboración con la industria privada, no solo para Artemis y la exploración lunar, sino también para el acceso rutinario a la órbita baja terrestre y, en el futuro, a Marte. Casos recientes, como los retrasos en el programa Starliner o los fallos de lanzamiento de empresas emergentes como PLD Space en España, demuestran que la complejidad técnica y la presión por cumplir calendarios pueden comprometer la seguridad si no se gestiona con criterios exigentes y realistas.

**El contexto internacional y el papel de los actores privados**

La revisión del informe del ASAP resuena en un sector espacial cada vez más competitivo y diversificado. SpaceX, principal socio privado de la NASA tanto en Artemis como en el transporte a la ISS, ha demostrado una capacidad sin precedentes para innovar y reducir costes, aunque no está exenta de incidentes y contratiempos, como recientes explosiones durante las pruebas de Starship.

Por su parte, empresas como Blue Origin, Virgin Galactic y la española PLD Space continúan desarrollando tecnologías clave para la nueva era de la exploración espacial, ya sea mediante lanzadores reutilizables, turismo suborbital o proyectos de acceso a órbita baja. Sin embargo, el informe del comité de seguridad de la NASA subraya que, en un entorno tan dinámico, es vital mantener los estándares de seguridad y control de calidad, incluso cuando la presión comercial y mediática invita a acelerar el ritmo.

**Perspectivas de futuro**

La NASA, enfrentada a la doble presión de liderar el regreso a la Luna y de servir como catalizador de la nueva economía espacial, debe ahora decidir si asume las recomendaciones del comité de seguridad, revisando la arquitectura de Artemis y reforzando sus protocolos de gestión de incidencias. De ello depende no solo el éxito de las misiones lunares, sino también la credibilidad y sostenibilidad a largo plazo de la colaboración entre agencias públicas y empresas privadas.

El camino hacia el próximo alunizaje humano será, sin duda, más seguro si se aprende de los errores y se revisan a fondo los planes, antes de dar el salto definitivo. (Fuente: SpaceNews)