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La NASA investiga cómo los gases de cohetes afectan los aterrizajes en la Luna y Marte

La NASA investiga cómo los gases de cohetes afectan los aterrizajes en la Luna y Marte

El Centro de Investigación Langley de la NASA ha iniciado una nueva serie de experimentos centrados en la interacción entre los penachos de escape de los cohetes y las superficies planetarias, un aspecto crucial para el éxito de futuras misiones de aterrizaje tanto en la Luna como en otros cuerpos celestes. Esta línea de investigación, denominada oficialmente como «pruebas de interacción penacho-superficie» (plume-surface interaction), busca arrojar luz sobre uno de los desafíos técnicos más complejos que enfrentan los ingenieros aeroespaciales en la exploración espacial contemporánea.

Cuando una nave espacial desciende hacia la superficie lunar o marciana, los motores de descenso generan potentes penachos de gases calientes y partículas a gran velocidad. Estos flujos pueden erosionar el regolito —la capa de polvo y fragmentos de roca que cubre la superficie—, levantar peligrosas nubes de polvo y fragmentos y, en el peor de los casos, dañar equipos, instrumentos científicos e incluso la propia nave. La comprensión precisa de estos efectos es esencial para planificar aterrizajes seguros y misiones tripuladas sostenibles en la superficie de la Luna, Marte y otros destinos.

**Un reto histórico para la exploración espacial**

El problema de la interacción entre los penachos de los motores y la superficie no es nuevo. Ya durante el programa Apolo, los ingenieros de la NASA observaron que el polvo lunar levantado por los motores de los módulos lunares no solo dificultaba la visibilidad, sino que también presentaba riesgos para los sistemas de a bordo. Sin embargo, en aquella época, las herramientas de simulación y medición eran limitadas, y la mayoría de los conocimientos se adquirían mediante la observación directa y la experimentación sobre el terreno.

A medida que la nueva era de la exploración lunar y marciana se hace inminente, la comunidad aeroespacial, tanto pública como privada, reconoce la necesidad de profundizar en el estudio de estos fenómenos. Con el programa Artemis, la NASA planea enviar astronautas de nuevo a la Luna en los próximos años, y compañías como SpaceX —con su nave Starship—, Blue Origin —con el módulo Blue Moon— y la española PLD Space —especialista en lanzadores reutilizables— se preparan para un futuro en el que los aterrizajes de precisión sean moneda corriente.

**Técnicas avanzadas para un futuro seguro**

Las nuevas pruebas que está llevando a cabo el Centro Langley de la NASA recurren a avanzados bancos de pruebas y simuladores de suelo lunar y marciano. Se utilizan motores cohete de pequeño tamaño y alta precisión, junto con cámaras de alta velocidad y sensores que analizan en tiempo real la distribución de partículas, la velocidad de erosión y la formación de cráteres bajo diversas condiciones de suelo y potencia de los motores. Estos experimentos se complementan con modelos computacionales que permiten extrapolar los resultados a escenarios reales de aterrizaje.

El objetivo final es desarrollar modelos predictivos robustos que permitan tanto a la NASA como a empresas como SpaceX y Blue Origin diseñar trayectorias de descenso más seguras, seleccionar ubicaciones óptimas de aterrizaje y proteger mejor los equipos y tripulaciones. También se exploran soluciones tecnológicas como el despliegue de plataformas de aterrizaje, el uso de redes o mantas protectoras, o la aplicación de tratamientos superficiales que minimicen la erosión y la dispersión de polvo.

**Implicaciones para la exploración privada y la investigación científica**

La relevancia de estos estudios trasciende el ámbito de la NASA. Empresas como SpaceX, bajo la dirección de Elon Musk, están desarrollando naves de gran tamaño que requerirán motores de enorme potencia para aterrizar en la Luna y Marte, lo que multiplica el riesgo de erosión y daño por partículas. Blue Origin, con su módulo Blue Moon y su apuesta por una presencia lunar sostenible, también colabora estrechamente en la investigación para garantizar aterrizajes seguros y reutilizables.

En Europa, la compañía española PLD Space, que ha logrado importantes hitos en lanzadores reutilizables como el Miura 1, sigue de cerca estos desarrollos de cara a futuras misiones lunares y planetarias. A su vez, Virgin Galactic, aunque centrada en vuelos suborbitales de turismo espacial, monitoriza estos avances por su potencial aplicación en aterrizajes de alta precisión.

Este conocimiento también será fundamental para el despliegue de infraestructuras permanentes en la superficie lunar, como bases habitables, laboratorios científicos o telescopios. Además, servirá para futuras misiones de exploración de exoplanetas, en las que el aterrizaje sobre superficies desconocidas requerirá la máxima fiabilidad técnica.

**Hacia una nueva generación de aterrizajes planetarios**

El avance en la comprensión de la interacción entre penachos de cohete y superficies planetarias marca un paso decisivo en la conquista del espacio. Estas investigaciones aportan las claves necesarias para que la próxima generación de misiones, tanto tripuladas como no tripuladas, se desarrolle en condiciones de máxima seguridad y eficiencia, abriendo el camino hacia una presencia humana sostenible más allá de la Tierra.

(Fuente: SpaceDaily)