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El astronauta Nick Hague se despide de la NASA tras dos misiones y casi 400 días en el espacio

El astronauta Nick Hague se despide de la NASA tras dos misiones y casi 400 días en el espacio

El astronauta estadounidense y general de brigada Nick Hague ha puesto punto final a su destacada carrera en la NASA, dejando tras de sí un legado de dos misiones espaciales, 374 días acumulados en órbita y varias caminatas espaciales dedicadas al mantenimiento y mejora de la Estación Espacial Internacional (ISS). Aunque se retira de la agencia espacial estadounidense, Hague continuará sirviendo en la Fuerza Espacial de Estados Unidos, lo que le permitirá seguir vinculado a la exploración y defensa del espacio desde la perspectiva militar.

Un camino forjado en la exploración espacial
Nick Hague inició su andadura en la NASA en 2013, cuando fue seleccionado como candidato a astronauta tras una sólida trayectoria como ingeniero aeroespacial y piloto de pruebas en la Fuerza Aérea de Estados Unidos. Su formación técnica y experiencia operativa resultaron fundamentales para afrontar los exigentes retos de la vida en el espacio, donde la capacidad de adaptación y la resolución de problemas son cualidades esenciales.

Su primera misión espacial fue, paradójicamente, una de las más dramáticas en la historia reciente de la exploración tripulada. En octubre de 2018, Hague despegó a bordo de la nave rusa Soyuz MS-10 junto al cosmonauta Alexey Ovchinin, pero apenas transcurridos dos minutos de vuelo, un fallo en el sistema de separación de los propulsores laterales obligó a abortar la misión. La cápsula realizó un descenso balístico de emergencia y ambos tripulantes regresaron a salvo a Tierra. Este incidente puso de manifiesto la resiliencia de los sistemas de vuelo rusos y la preparación de las tripulaciones internacionales para afrontar situaciones críticas.

Éxito tras el contratiempo: misión MS-12
No tardó en llegar la oportunidad de redimirse. En marzo de 2019, Nick Hague volvió a despegar desde el cosmódromo de Baikonur, esta vez en la Soyuz MS-12, acompañado de Ovchinin y la astronauta estadounidense Christina Koch. Durante su estancia en la ISS, Hague participó en experimentos científicos de vanguardia, muchos de ellos dedicados a la biología, la física de fluidos y la tecnología de soporte vital, en un entorno donde la microgravedad permite estudiar fenómenos imposibles de replicar en la Tierra.

Además, Hague protagonizó tres caminatas espaciales, sumando más de 19 horas fuera de la estación. Estas actividades extravehiculares (EVA) resultan esenciales para la instalación de nuevos equipos y la reparación de sistemas críticos, como baterías, paneles solares y experimentos externos. La experiencia acumulada por Hague contribuyó notablemente a asegurar el funcionamiento continuado del laboratorio orbital, una de las cooperaciones internacionales más ambiciosas de la historia.

El papel de la ISS y la cooperación internacional
La ISS, en la que Hague ha pasado más de un año de su vida, es el resultado de décadas de colaboración entre la NASA, Roscosmos, la Agencia Espacial Europea (ESA), la agencia japonesa JAXA y la canadiense CSA. En este entorno, los astronautas no solo desarrollan ciencia y tecnología, sino que también sirven de ejemplo para futuras misiones a la Luna y Marte, objetivos centrales del programa Artemis de la NASA.

El legado de Hague se inscribe en un contexto de intensa actividad espacial, donde empresas privadas como SpaceX y Blue Origin están transformando el acceso a la órbita terrestre baja. SpaceX, con su nave Crew Dragon, ya ha transportado numerosas tripulaciones hacia la ISS, mientras que Blue Origin avanza en el desarrollo de vehículos reutilizables que podrían jugar un papel clave en la exploración lunar. Virgin Galactic, por su parte, continúa perfeccionando su modelo de turismo espacial suborbital, abriendo la puerta a que más personas experimenten la ingravidez, aunque sea durante breves minutos.

Nuevos horizontes para la investigación espacial
Al tiempo que astronautas como Hague finalizan su servicio, la exploración espacial afronta retos y oportunidades inéditos. El descubrimiento de exoplanetas habitables gracias a telescopios como el James Webb y los avances en propulsión eléctrica y tecnologías de soporte vital están sentando las bases para una nueva era de exploraciones interplanetarias. La NASA y sus socios internacionales, junto a compañías emergentes, se preparan para enviar astronautas de regreso a la Luna y, más adelante, a Marte. En este contexto, la experiencia acumulada por veteranos como Hague será un activo valioso para las futuras generaciones de exploradores.

Con su retirada de la NASA, Nick Hague cierra un capítulo ejemplar en la historia de la exploración espacial estadounidense, pero su contribución a la seguridad y el conocimiento del dominio espacial continuará desde la Fuerza Espacial. Su legado inspira a una nueva generación de astronautas y científicos a seguir explorando los límites del conocimiento humano más allá de nuestro planeta.

(Fuente: NASA)