Innospace prepara su segundo lanzamiento tras el fallido debut de su cohete Hanbit-Nano

La industria aeroespacial surcoreana apuesta de nuevo por el desarrollo de lanzadores propios. La empresa emergente Innospace ha anunciado que intentará lanzar por segunda vez su cohete Hanbit-Nano durante la primera mitad de 2026, después de que su vuelo inaugural, realizado el 22 de diciembre de 2023, terminase en fracaso pocos segundos tras el despegue. Este esfuerzo ilustra el creciente interés de Corea del Sur por posicionarse en el competitivo mercado de lanzamientos de satélites ligeros, dominado actualmente por gigantes como SpaceX y empresas en ascenso como PLD Space o Blue Origin.
El Hanbit-Nano es un lanzador de pequeño tamaño diseñado para poner en órbita cargas útiles de hasta 50 kilogramos, especialmente pequeños satélites y nanosatélites, un segmento que ha experimentado un auge en los últimos años gracias a la expansión de la constelación de satélites para comunicaciones, observación de la Tierra y experimentos científicos. El objetivo de Innospace es ofrecer una solución asequible y flexible para el acceso al espacio, en línea con la tendencia global hacia la miniaturización y proliferación de satélites.
El primer intento de lanzamiento del Hanbit-Nano, realizado desde la base de Alcântara en Brasil, se saldó con un fallo técnico apenas unos segundos después del despegue, lo que obligó a abortar la misión. Según fuentes de la empresa surcoreana, la investigación posterior ha permitido identificar los problemas en el sistema de propulsión híbrida, una tecnología que combina combustible sólido y oxidante líquido, buscada por su potencial para ofrecer mayor seguridad y eficiencia frente a los motores tradicionales. El director ejecutivo de Innospace, Soo Jong Kim, ha confirmado que la empresa ya trabaja en la mejora de la arquitectura del motor y en la integración de sistemas de control más robustos para el próximo vuelo.
En el contexto internacional, el desarrollo de lanzadores de pequeño tamaño es una tendencia en plena efervescencia. Empresas como Rocket Lab, con su cohete Electron, o la española PLD Space, que recientemente ha completado el primer vuelo suborbital de su cohete Miura 1, están abriendo camino en este nicho de mercado, ofreciendo servicios de lanzamiento a bajo coste para universidades, startups y agencias espaciales. Por su parte, SpaceX, aunque centrada en cargas más pesadas con sus Falcon 9 y Falcon Heavy, ha lanzado iniciativas como rideshare para aprovechar la capacidad sobrante y transportar pequeños satélites en misiones compartidas.
Innospace se enfrenta a un reto considerable: demostrar la fiabilidad y el bajo coste de sus lanzadores para atraer clientes internacionales, especialmente en un momento en el que la competencia se intensifica. Blue Origin, la empresa fundada por Jeff Bezos, sigue avanzando en el desarrollo de su cohete New Glenn, diseñado para cargas mayores pero con potencial para captar parte del mercado institucional y comercial. A su vez, Virgin Galactic y Virgin Orbit, aunque han experimentado importantes dificultades financieras y técnicas, continúan apostando por el lanzamiento aéreo como método alternativo para colocar satélites en órbita baja.
El interés de Corea del Sur por el acceso independiente al espacio se enmarca en un contexto histórico de colaboración y competencia tecnológica. Tradicionalmente, el país había dependido de lanzadores extranjeros para poner en órbita sus satélites, pero en la última década ha intensificado sus inversiones en el sector espacial, tanto a nivel gubernamental como privado. El exitoso lanzamiento del cohete Nuri (KSLV-II) en 2023, desarrollado por la agencia espacial surcoreana KARI, marcó un hito para el país, que ahora busca consolidar su posición con iniciativas comerciales como la de Innospace.
Paralelamente, la exploración de exoplanetas y el desarrollo de tecnologías para la observación del cosmos siguen captando la atención de la comunidad internacional. El telescopio espacial James Webb, liderado por la NASA y la ESA, continúa ofreciendo descubrimientos sin precedentes sobre la formación de planetas y atmósferas habitables, mientras que misiones privadas y públicas se preparan para nuevas aventuras en la Luna y Marte. Todo ello en un contexto en el que la colaboración entre agencias espaciales, como la ESA (Agencia Espacial Europea) y la NASA, con empresas privadas como SpaceX, resulta cada vez más habitual y necesaria para afrontar los retos de la próxima década.
El segundo intento de Innospace con el Hanbit-Nano será observado con atención por la industria, ya que supone una oportunidad para comprobar si Corea del Sur puede consolidarse como un actor relevante en el sector de los lanzadores ligeros. El éxito o fracaso de esta misión influirá en la confianza de inversores y clientes, en un momento en el que la soberanía tecnológica y la competitividad global se han convertido en elementos clave del desarrollo aeroespacial.
En definitiva, 2026 se perfila como un año crucial para Innospace y para la estrategia espacial surcoreana, en una carrera donde el acceso fiable y económico al espacio es el principal motor de innovación y cooperación internacional. (Fuente: SpaceNews)
