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El cohete indio LVM3 impulsa el mayor satélite comercial de comunicaciones en órbita baja

El cohete indio LVM3 impulsa el mayor satélite comercial de comunicaciones en órbita baja

El sábado 23 de diciembre, la industria espacial internacional fue testigo de un hito tecnológico y comercial con el lanzamiento exitoso del satélite BlueBird-6, desarrollado por AST SpaceMobile, a bordo de un potente cohete LVM3 desde el Centro Espacial Satish Dhawan, en Sriharikota, India. Esta misión marca el comienzo de una ambiciosa constelación de satélites diseñada para ofrecer conectividad directa entre dispositivos móviles y la órbita terrestre baja (LEO), revolucionando el acceso global a las telecomunicaciones.

El LVM3, anteriormente conocido como GSLV Mk III, es el lanzador más avanzado de la agencia espacial india ISRO. Con una capacidad de carga útil de hasta 4 toneladas métricas a LEO, el LVM3 es una de las piezas fundamentales en la creciente presencia de India en el sector espacial comercial. En los últimos años, India ha intensificado su colaboración internacional, compitiendo con gigantes como SpaceX y Arianespace en el lucrativo mercado de lanzamientos de satélites.

BlueBird-6, el protagonista de esta misión, representa la nueva generación de satélites de AST SpaceMobile, una empresa estadounidense que se ha propuesto transformar la conectividad móvil global. El satélite integra la antena comercial de mayor tamaño jamás desplegada en órbita baja, un logro de ingeniería que permitirá la comunicación directa con teléfonos móviles convencionales, sin necesidad de infraestructura terrestre intermedia. Este despliegue actualiza y amplía las capacidades probadas previamente con el satélite experimental BlueWalker 3, lanzado en 2022.

La constelación BlueBird está diseñada para proporcionar cobertura de banda ancha directamente a dispositivos móviles en regiones remotas, rurales o afectadas por desastres naturales, donde las redes terrestres tradicionales resultan insuficientes o inexistentes. Cada satélite BlueBird, incluidos los modelos BlueBird-1 a BlueBird-6, incorpora una antena de matriz en fase que, al desplegarse en órbita, alcanza una superficie de casi 64 metros cuadrados, permitiendo comunicaciones eficientes incluso con terminales de baja potencia. La arquitectura de la constelación prevé decenas de satélites interconectados, lo que reducirá la latencia y aumentará la capacidad de la red.

El lanzamiento del BlueBird-6 supone el pistoletazo de salida para una serie de misiones programadas para los próximos años, con el objetivo de alcanzar cobertura global a mediados de la década. AST SpaceMobile, en asociación con operadores móviles como Vodafone y AT&T, planea ofrecer servicios de voz, mensajería y datos, integrando sus satélites directamente en las redes existentes. Este enfoque promete eliminar las «zonas oscuras» de cobertura y contribuir a la inclusión digital en todo el planeta.

La nueva era de satélites de comunicaciones directos a dispositivos no solo atrae la atención de empresas emergentes, sino que también ha despertado el interés de actores consolidados. SpaceX, por ejemplo, está desarrollando junto a T-Mobile su propio sistema de conectividad directa desde la constelación Starlink. Por su parte, la NASA y la Agencia Espacial Europea (ESA) investigan aplicaciones de esta tecnología para comunicaciones de emergencia y apoyo a misiones científicas.

En España, la empresa PLD Space ha seguido de cerca estos avances, considerando su propio desarrollo de lanzadores reutilizables para el despliegue de pequeños satélites dedicados a la conectividad y la observación de la Tierra. Mientras tanto, Blue Origin, la compañía de Jeff Bezos, continúa su apuesta por la infraestructura orbital a través de su lanzador New Glenn, que competirá directamente en este segmento de mercado a partir de 2024.

La expansión de las constelaciones comerciales en LEO plantea también retos regulatorios y medioambientales. La gestión del tráfico espacial y la mitigación de residuos orbitales son cuestiones prioritarias para agencias como la NASA y la ESA, que promueven la cooperación internacional y el desarrollo de tecnologías de desorbitado seguro. En paralelo, el auge de estos satélites suscita debates sobre el impacto en la observación astronómica, un tema en el que SpaceX ya ha colaborado implementando medidas para reducir el brillo de sus satélites Starlink.

El lanzamiento del BlueBird-6 desde India no solo subraya la creciente competitividad de la industria espacial internacional, sino que también simboliza la convergencia de innovación, colaboración global y democratización del acceso a la conectividad. A medida que la constelación BlueBird avance hacia la cobertura mundial, se espera un profundo impacto en la sociedad y la economía digital, acercando la comunicación universal a todos los rincones del planeta.

(Fuente: SpaceNews)