SpaceX avanza en el ensamblaje del Super Heavy Booster 19 para los vuelos de 2026

SpaceX continúa acelerando el desarrollo de sus vehículos de lanzamiento en la emblemática Starbase de Boca Chica, Texas, donde el Super Heavy Booster 19 ha entrado en la fase final de ensamblaje. Este propulsor, pieza clave para el futuro de la arquitectura Starship, está siendo preparado para protagonizar el que será el duodécimo vuelo de prueba orbital de la nave, previsto para los primeros meses de 2026. La noticia llega en un momento de máxima expectación en la industria aeroespacial, con el sector privado y público redoblando esfuerzos para consolidar una nueva era de exploración y acceso al espacio.
El Super Heavy Booster 19 representa la última evolución de la primera etapa reutilizable del sistema Starship, el ambicioso vehículo de SpaceX diseñado para transportar grandes cargas y tripulación a la órbita terrestre, la Luna y, en última instancia, Marte. Este nuevo booster incorpora las lecciones extraídas de los vuelos anteriores, integrando mejoras tanto en la estructura como en los sistemas de propulsión y control. Entre sus novedades destaca la optimización de los tanques de oxígeno y metano líquidos, así como el rediseño de los sistemas de soporte para los 33 motores Raptor, destinados a proporcionar el empuje necesario para superar la gravedad terrestre.
Desde los primeros ensayos de Starship en 2019, SpaceX ha avanzado a un ritmo vertiginoso. El desarrollo iterativo, con frecuentes pruebas y actualizaciones de diseño, ha permitido a la compañía de Elon Musk alcanzar hitos que parecían inalcanzables hace tan solo una década. El objetivo final es lograr la plena reutilización tanto de la primera como de la segunda etapa, abaratando radicalmente el coste de acceso al espacio. Cada lanzamiento sucesivo ha servido para validar elementos estructurales, sistemas de recuperación y maniobras de reentrada atmosférica, acercando cada vez más la visión de vuelos regulares y económicos al espacio profundo.
El duodécimo vuelo, para el que el Booster 19 se está preparando, será crucial no solo para SpaceX, sino para la hoja de ruta de la NASA y sus socios internacionales. Starship ha sido seleccionada como el módulo de alunizaje para el programa Artemis, que tiene como meta devolver astronautas a la superficie lunar en los próximos años. Además, SpaceX estudia variantes de Starship para misiones de carga y tripulación, entre ellas posibles vuelos a Marte a partir de la próxima década.
En paralelo a los avances de SpaceX, otras compañías y agencias espaciales están redoblando sus esfuerzos para no quedarse atrás. Blue Origin, la empresa fundada por Jeff Bezos, continúa trabajando en el desarrollo de su cohete New Glenn, cuyo primer lanzamiento se espera también para 2026 tras varios retrasos. Este lanzador de gran capacidad busca competir directamente con Starship en el mercado de grandes cargas y misiones interplanetarias. Por su parte, la NASA sigue impulsando el Space Launch System (SLS), que será la columna vertebral de las primeras misiones tripuladas del programa Artemis, aunque con un enfoque más conservador y menos reutilizable.
En Europa, la española PLD Space está posicionándose como referente en el mercado de lanzadores ligeros con su cohete Miura 1, que recientemente completó su primer vuelo suborbital con éxito desde Huelva. Este hito marca el inicio de una nueva etapa en la industria espacial europea, abriendo la puerta a futuras misiones comerciales y científicas a pequeña escala. Virgin Galactic, centrada en el turismo suborbital, ha retomado sus vuelos tras una pausa para mejorar la seguridad y el rendimiento de sus vehículos SpaceShipTwo.
Mientras tanto, la exploración de exoplanetas sigue avanzando gracias a nuevas misiones y descubrimientos. La colaboración entre la NASA, la ESA y otras agencias está permitiendo identificar mundos potencialmente habitables más allá del Sistema Solar, gracias a telescopios como el James Webb y el TESS. Estos hallazgos están alimentando el interés por futuras misiones robóticas y, a largo plazo, por la posibilidad de enviar sondas interestelares.
La carrera espacial vive así una etapa de dinamismo como no se veía desde los tiempos de la conquista lunar. Las alianzas entre sector público y privado, junto al empuje de nuevas potencias y startups, están redefiniendo los límites de lo posible en la exploración y utilización del espacio. El inminente vuelo del Super Heavy Booster 19 simboliza este nuevo impulso, con la mirada puesta en la Luna, Marte y, más allá, en la expansión de la humanidad por el cosmos.
(Fuente: NASASpaceflight)
