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Avio se adjudica el lanzamiento de cuatro satélites de observación terrestre de Taiwán

Avio se adjudica el lanzamiento de cuatro satélites de observación terrestre de Taiwán

En un importante movimiento que refuerza la cooperación internacional en el sector espacial, la Agencia Espacial de Taiwán (TASA) ha seleccionado a la empresa italiana Avio para llevar al espacio sus próximos satélites de observación terrestre. En concreto, se trata de las misiones FORMOSAT-8C, FORMOSAT-8D, FORMOSAT-9A y FORMOSAT-9B, que serán puestas en órbita en los próximos años. El acuerdo, anunciado oficialmente por Avio el 19 de diciembre, supone la firma de dos contratos de lanzamiento con varios clientes no revelados, aunque se ha confirmado que el valor total supera los 100 millones de euros.

Avio, con sede en Colleferro (Italia), es ampliamente conocida por su papel como contratista principal del lanzador europeo Vega y de su versión mejorada, Vega C. La compañía se ha consolidado como uno de los referentes del sector en los lanzamientos de carga útil mediana a baja, posicionándose como una alternativa fiable a otras grandes empresas internacionales, en un contexto marcado por la alta demanda de acceso al espacio tanto para satélites comerciales como institucionales. La adjudicación de estos lanzamientos por parte de TASA subraya la confianza depositada en la tecnología europea y constituye un respaldo a la industria espacial italiana.

FORMOSAT: la apuesta taiwanesa por la observación de la Tierra

La serie de satélites FORMOSAT es uno de los proyectos emblemáticos de Taiwán en el ámbito aeroespacial. Desde el lanzamiento del primer FORMOSAT en 1999, el país asiático ha avanzado de manera consistente en el desarrollo de satélites para aplicaciones científicas, meteorológicas y de observación terrestre. Los satélites FORMOSAT-8 y FORMOSAT-9 representan la nueva generación de plataformas para la observación óptica de alta resolución, diseñadas para monitorizar recursos naturales, cambios ambientales y desastres naturales, así como para apoyar tareas de seguridad y gestión territorial.

Aunque todavía no se han hecho públicos todos los detalles técnicos de estos satélites, se espera que cuenten con sensores ópticos avanzados capaces de captar imágenes de la superficie terrestre con una resolución espacial de hasta un metro, lo que permitirá a Taiwán mejorar considerablemente sus capacidades de observación autónoma. Además, está previsto que los satélites operen en órbitas sincronizadas con el Sol, optimizando la iluminación de las escenas captadas y facilitando la integración de datos en series temporales.

Avio y el lanzador Vega: una apuesta europea

Avio utilizará, con toda probabilidad, el lanzador Vega C para estas misiones, dado que el vehículo ha sido específicamente diseñado para poner en órbita satélites pequeños y medianos en diversas configuraciones de órbita baja terrestre (LEO). Vega C, que realizó su vuelo inaugural en 2022, es una evolución directa del Vega original, con mejoras sustanciales en capacidad de carga útil (hasta 2.300 kg a 700 km de altitud), eficiencia y fiabilidad.

La selección de Vega C refuerza la posición de Europa en el competitivo mercado internacional de lanzadores, que en los últimos años ha estado dominado por empresas como SpaceX, con su popular Falcon 9, y por nuevos actores como Rocket Lab, Blue Origin o la española PLD Space, que recientemente ha realizado pruebas exitosas de su lanzador Miura 1. Frente a estos competidores, Avio y Arianespace apuestan por la continuidad de la tecnología europea y la diversificación de clientes.

La importancia de la cooperación internacional

La adjudicación de este contrato no solo es relevante para Avio y TASA, sino que también demuestra la creciente tendencia de colaboración entre países y empresas de distintos continentes en el ámbito espacial. En un contexto geopolítico complejo, la cooperación tecnológica y científica resulta fundamental para abordar los retos globales relacionados con la observación de la Tierra, el cambio climático y la gestión de recursos naturales.

Cabe destacar que, frente a la hegemonía de gigantes como la NASA, SpaceX o la CNSA china, las agencias y empresas europeas están redoblando sus esfuerzos para mantener una presencia relevante en el sector. Mientras SpaceX continúa batiendo récords de lanzamientos y Blue Origin avanza en sus proyectos de turismo espacial y exploración lunar, compañías como Avio demuestran que la experiencia y la fiabilidad siguen siendo factores decisivos para muchos clientes institucionales.

El futuro de la observación terrestre y el papel de Europa

La puesta en órbita de los nuevos FORMOSAT reforzará la capacidad de Taiwán para obtener datos precisos sobre su territorio y su entorno, posicionando al país como un actor relevante en la vigilancia medioambiental de la región Asia-Pacífico. Para Avio, este contrato supone un impulso significativo que puede abrir la puerta a nuevas colaboraciones internacionales y contribuir al desarrollo de futuras versiones del lanzador Vega.

En definitiva, este acuerdo entre TASA y Avio es una muestra más del dinamismo del sector espacial global, donde la innovación tecnológica y la cooperación internacional son clave para afrontar los desafíos del siglo XXI.

(Fuente: European Spaceflight)