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Fracaso del cohete H3 japonés: el satélite de geolocalización no alcanza la órbita por fallo en el motor

Fracaso del cohete H3 japonés: el satélite de geolocalización no alcanza la órbita por fallo en el motor

El ambicioso programa espacial de Japón ha sufrido un duro revés tras el fallo en la misión de su cohete H3, el lanzador insignia de la Agencia de Exploración Aeroespacial de Japón (JAXA). El lunes 22 de diciembre de 2025, el H3 despegó desde el emblemático Centro Espacial de Tanegashima, en el sur del país, a las 10:51 hora local (01:51 GMT), con la misión de colocar en órbita un avanzado satélite de geolocalización. Sin embargo, la operación terminó en fracaso debido a un fallo crítico en el motor de la segunda etapa, impidiendo la correcta inserción del satélite en la órbita prevista.

El cohete, desarrollado durante más de una década para consolidar la independencia y competitividad de Japón en el acceso al espacio, experimentó la «terminación prematura» de su motor de segunda etapa, según confirmó posteriormente la propia JAXA. Esta anomalía técnica provocó la imposibilidad de liberar el satélite de geolocalización en su órbita de destino, frustrando así uno de los objetivos clave del programa espacial nipón para este año.

El H3 representa la nueva generación de lanzadores japoneses, diseñada para reemplazar progresivamente al veterano H-IIA, que lleva en servicio desde 2001 y se ha ganado una reputación de fiabilidad con una tasa de éxito superior al 97% en más de 40 lanzamientos. El desarrollo del H3 ha estado marcado por una búsqueda de reducción de costes, mayor flexibilidad y capacidad de carga para competir en el dinámico mercado internacional de lanzamientos, dominado actualmente por gigantes como SpaceX y, en menor medida, por iniciativas emergentes como Blue Origin y empresas europeas.

El satélite que debía colocar en órbita formaba parte del sistema Quasi-Zenith Satellite System (QZSS), la red japonesa de navegación por satélite que complementa y refuerza la cobertura del GPS estadounidense sobre el archipiélago nipón y la región Asia-Pacífico. Esta infraestructura es crucial para la navegación de vehículos autónomos, aplicaciones de precisión agrícola, gestión de emergencias y servicios civiles y militares. La pérdida de este satélite supone un retraso considerable en el calendario de ampliación y mejora del sistema QZSS.

El fallo del H3 se suma a una serie de desafíos recientes para el sector espacial japonés, que busca reafirmar su posición en la vanguardia tecnológica mundial. El primer intento de lanzamiento del H3, en marzo de 2023, también fracasó por problemas en la segunda etapa, lo que llevó a una exhaustiva investigación y rediseño de componentes críticos. Aunque la misión de este lunes era vista como una oportunidad para restaurar la confianza en el lanzador y en el programa espacial nipón, la repetición de una anomalía en la misma fase del vuelo genera serias dudas sobre la fiabilidad del sistema de propulsión y la integración general del vehículo.

En contraste, el sector espacial internacional vive un momento de gran dinamismo y competencia. SpaceX, la empresa estadounidense fundada por Elon Musk, ha consolidado su liderazgo con la reutilización sistemática de sus cohetes Falcon 9 y Falcon Heavy, además de los avances en el desarrollo de la nave Starship, destinada a misiones lunares, marcianas y de carga pesada. Blue Origin, propiedad de Jeff Bezos, continúa con las pruebas de su lanzador New Glenn, orientado tanto al mercado comercial como a misiones científicas. Por su parte, la NASA mantiene una agenda intensa con el programa Artemis para el regreso a la Luna y la exploración de Marte, mientras que compañías europeas como PLD Space, con su lanzador Miura 1, y Virgin Galactic, centrada en el turismo suborbital, exploran nuevos modelos de negocio y tecnologías.

El incidente del H3 pone de manifiesto la dificultad de mantener la competitividad en un contexto en el que la fiabilidad y los costes son factores decisivos. Japón, que históricamente ha apostado por la calidad y la precisión tecnológica, se enfrenta ahora a la necesidad de revisar sus procesos de diseño, pruebas y certificación para evitar que estos fallos empañen su imagen y dificulten el acceso a contratos internacionales.

En el ámbito de la exploración científica, las agencias espaciales —públicas y privadas— no solo compiten por lanzamientos comerciales, sino que también colaboran y rivalizan en proyectos de vanguardia, desde el hallazgo y caracterización de exoplanetas hasta el desarrollo de misiones robóticas a asteroides y lunas del sistema solar. La reciente detección de varios exoplanetas potencialmente habitables por telescopios espaciales de la NASA y la ESA subraya el papel clave de las plataformas de lanzamiento fiables para el éxito de estas misiones.

En conclusión, el fallo del H3 supone un serio contratiempo para la industria espacial japonesa y subraya la complejidad de lograr la fiabilidad absoluta en el acceso al espacio. JAXA deberá redoblar esfuerzos para identificar el origen de la anomalía y recuperar la confianza tanto de sus socios nacionales como internacionales, en un momento en que la competencia global no da tregua.

(Fuente: SpaceDaily)