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Ciberataque a la ESA: sólo servidores de ciencia externa y datos no clasificados afectados

Ciberataque a la ESA: sólo servidores de ciencia externa y datos no clasificados afectados

La Agencia Espacial Europea (ESA) ha confirmado que un reciente incidente de ciberseguridad afectó únicamente a un grupo muy reducido de servidores científicos, ubicados fuera de su red corporativa principal. El ataque, que comenzó a circular en redes sociales el pasado 26 de diciembre, levantó preocupación en la comunidad aeroespacial ante la posibilidad de que información sensible pudiera haber quedado expuesta.

Según el comunicado inicial de la ESA, los servidores comprometidos funcionaban como plataformas de trabajo para proyectos científicos específicos y no alojaban datos clasificados ni documentos estratégicos internos. Estos sistemas operan de forma independiente respecto a la infraestructura central de la agencia, según han explicado responsables de la seguridad informática de la ESA, una práctica habitual en organizaciones que manejan información de muy diversa índole y sensibilidad.

El incidente fue detectado tras la publicación en X (antes Twitter) de varios mensajes en los que se aseguraba que un hacker había accedido a la red de la ESA empleando credenciales robadas. Según estas afirmaciones, el atacante habría obtenido información interna de la agencia, aunque la ESA se ha apresurado en matizar que los datos involucrados no son confidenciales ni suponen un riesgo directo para la seguridad de sus operaciones.

La agencia ha destacado que, tras un análisis preliminar, no hay indicios de que la infraestructura crítica ni los sistemas que gestionan misiones espaciales, comunicaciones internas o datos estratégicos hayan sido vulnerados. Además, subrayan que los servidores afectados no forman parte de la red corporativa, que cuenta con protocolos de seguridad reforzados y segmentación de accesos.

Este tipo de incidentes no es nuevo en el ámbito aeroespacial, un sector que en los últimos años ha experimentado un incremento notable de ataques informáticos. La creciente digitalización de las operaciones, el intercambio constante de datos entre organismos internacionales y la colaboración con empresas privadas han multiplicado los puntos de acceso potenciales para ciberdelincuentes.

De hecho, en 2020 la NASA también notificó intentos de intrusión en sus sistemas, si bien, como en el caso actual de la ESA, las brechas se limitaron a servidores con información pública o de bajo nivel de confidencialidad. Por su parte, compañías privadas como SpaceX y Blue Origin refuerzan desde hace años sus sistemas de defensa cibernética, conscientes de que la seguridad digital es tan crucial como la física en una industria donde la competencia tecnológica y los secretos industriales son moneda corriente.

En Europa, la importancia de la ciberseguridad en el sector espacial ha llevado a la creación de iniciativas como el Centro de Competencia en Ciberseguridad Espacial, que promueve la colaboración entre agencias, empresas y centros de investigación para anticipar y mitigar riesgos. La propia ESA, a raíz de incidentes anteriores, ya implementó una estrategia de protección basada en la segmentación de redes, el cifrado de datos y la monitorización constante de accesos.

La agencia ha anunciado que continúa investigando el alcance exacto del incidente y que se encuentra colaborando con las autoridades europeas competentes en materia de ciberseguridad. Asimismo, ha iniciado una revisión de los protocolos de acceso a los servidores científicos externos para reforzar aún más las medidas de protección frente a futuros intentos de intrusión.

Este episodio pone de relieve la necesidad permanente de actualizar y reforzar las defensas informáticas en el sector espacial, especialmente ante el auge de nuevos actores privados y públicos que comparten datos y desarrollan misiones conjuntas. Empresas como Virgin Galactic o la española PLD Space, que acaba de completar con éxito el lanzamiento de su cohete Miura 1, también han señalado en diversas ocasiones la importancia de la seguridad digital para salvaguardar tanto la propiedad intelectual como la integridad de las misiones.

Por último, si bien el incidente no ha supuesto una amenaza directa para las operaciones de la ESA ni ha comprometido información secreta, la agencia reconoce que estos episodios suponen un recordatorio constante sobre la vulnerabilidad inherente de los sistemas conectados y la necesidad de una vigilancia proactiva y continua.

El sector espacial, motor de innovación y cooperación internacional, debe afrontar el desafío de la ciberseguridad con la misma determinación con la que explora el cosmos, para garantizar la integridad y fiabilidad de sus proyectos presentes y futuros.

(Fuente: European Spaceflight)