Red global de estaciones terrestres respaldará el innovador experimento PExT de la NASA

La Swedish Space Corporation (SSC), referente europeo en servicios de telecomunicaciones espaciales, ha anunciado que será la encargada de ofrecer los enlaces directos Tierra-espacio y espacio-Tierra en banda Ka para la nueva misión experimental de la NASA: el Polylingual Experimental Terminal (PExT). Esta colaboración persigue avanzar en la próxima generación de comunicaciones espaciales, apoyando a la NASA en su objetivo de fortalecer la eficiencia y capacidad de transmisión de datos entre naves y centros de control en la Tierra.
El experimento PExT, impulsado por el programa Space Communications and Navigation (SCaN) de la NASA y desarrollado en colaboración con el reputado laboratorio Johns Hopkins Applied Physics Laboratory, pretende demostrar en vuelo las capacidades de transmisión en banda Ka de alta velocidad y baja latencia. Esta banda de frecuencia, que abarca entre los 26,5 y los 40 GHz, se está consolidando como la principal alternativa para el futuro de las comunicaciones espaciales, superando las limitaciones de las bandas S y X tradicionalmente empleadas tanto en misiones estadounidenses como europeas.
La elección de la SSC no es casual. La corporación sueca cuenta con una extensa red global de estaciones terrestres, distribuidas estratégicamente en Europa, América, Asia y la Antártida, lo que permite una cobertura prácticamente ininterrumpida para misiones que requieren enlaces robustos y de gran capacidad. Gracias a esta infraestructura, la NASA podrá recibir datos en tiempo real durante las fases más críticas de la misión PExT, minimizando las ventanas de silencio y optimizando las oportunidades de evaluación de la tecnología.
Desde el punto de vista técnico, la misión afronta uno de los retos históricos de la exploración espacial: la multiplicidad de protocolos, frecuencias y estándares de comunicación empleados por las distintas agencias y empresas privadas. El Polylingual Experimental Terminal quiere demostrar la viabilidad de una «terminal multilingüe», capaz de adaptarse a diferentes protocolos y sistemas, lo que resultaría fundamental en un escenario en el que la colaboración internacional crece año tras año. En este contexto, la interoperabilidad se convierte en una necesidad para misiones conjuntas, tanto en órbita baja como en futuras expediciones lunares o a Marte, donde confluirán intereses de la NASA, ESA, JAXA, Roscosmos, CNSA y, cada vez más, de actores privados como SpaceX, Blue Origin y Virgin Galactic.
La tecnología que se probará en PExT permitirá, entre otros avances, que los satélites científicos o de observación terrestre puedan comunicarse sin interrupciones con redes de estaciones terrestres de diferentes países y operadores. Esto redundará en una mayor resiliencia del sistema global de comunicaciones, clave para misiones críticas como la vigilancia de asteroides, el seguimiento de exoplanetas —donde la transmisión de grandes volúmenes de datos es esencial— o la gestión de constelaciones comerciales de pequeñas plataformas, una tendencia encabezada por compañías como SpaceX con su red Starlink o la europea PLD Space, que recientemente ha protagonizado hitos relevantes en lanzamientos suborbitales desde España.
Históricamente, la NASA ha liderado la modernización de sus sistemas de comunicación. Desde las primeras misiones Apolo, en las que la coordinación entre estaciones de seguimiento era vital, hasta la actual red Deep Space Network (DSN), la agencia ha buscado la manera de aumentar la capacidad, la seguridad y la flexibilidad de sus enlaces. Sin embargo, la irrupción de empresas privadas y el auge de las misiones internacionales han forzado la adopción de sistemas más abiertos y adaptables. Aquí es donde encaja la visión del PExT, que podría sentar las bases de la futura arquitectura modular de comunicaciones espaciales.
Por su parte, la SSC refuerza su posición como socio estratégico de referencia para agencias espaciales de todo el mundo. En los últimos años ha participado en proyectos clave con la Agencia Espacial Europea (ESA), la Agencia Espacial Japonesa (JAXA) y ha apoyado lanzamientos de empresas emergentes. Para la compañía, involucrarse en el experimento PExT supone un espaldarazo a su apuesta por la tecnología Ka-band y la interoperabilidad, dos campos en los que Europa busca situarse a la vanguardia para competir con los gigantes estadounidenses y chinos.
El éxito de esta misión experimental podría tener consecuencias profundas para el sector. Más allá de mejorar la transferencia de datos científicos, la tecnología demostrada beneficiaría a la navegación autónoma de naves, la coordinación de satélites en órbita y la gestión en tiempo real de misiones de exploración planetaria, incluyendo la búsqueda y caracterización de exoplanetas, un terreno donde la capacidad de enviar grandes flujos de información resulta decisiva.
En definitiva, la colaboración entre la NASA y la Swedish Space Corporation en el marco del experimento PExT representa un paso adelante hacia una infraestructura de comunicaciones espaciales más eficiente, resiliente y universal, capaz de integrar los esfuerzos de agencias públicas y empresas privadas en la apasionante carrera por la conquista del espacio profundo.
(Fuente: SpaceDaily)
