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China apuesta por la reutilización: debutará su cohete Long March 10 de carga en 2026

China apuesta por la reutilización: debutará su cohete Long March 10 de carga en 2026

La carrera global por la reutilización de cohetes suma un nuevo competidor de peso: China ha anunciado que prevé realizar el primer lanzamiento de una variante reutilizable, optimizada para carga, de su nuevo lanzador tripulado Long March 10 (Larga Marcha 10) durante la primera mitad de 2026. Este hito supondrá la entrada formal de la potencia asiática en el selecto club de naciones y empresas capaces de recuperar y reutilizar etapas de grandes cohetes orbitales, una tecnología que hasta la fecha lideran SpaceX y, próximamente, Blue Origin.

El desarrollo de la versión reutilizable del Long March 10, conocida como Long March 10R, responde a la necesidad de reducir costes y aumentar la frecuencia de lanzamientos en el ambicioso programa espacial chino, que contempla estaciones espaciales, misiones lunares y, a medio plazo, exploraciones del espacio profundo. Este cohete será fundamental, además, en la arquitectura logística de las futuras misiones lunares tripuladas, en paralelo al desarrollo de lanzadores superpesados como el Long March 9.

El Long March 10 en su versión base ya supone un salto adelante para la industria aeroespacial china. Diseñado por la Academia China de Tecnología de Vehículos de Lanzamiento (CALT), el cohete tiene una altura de 92 metros y está configurado para transportar hasta 27 toneladas a la órbita terrestre baja (LEO) en sus versiones tripuladas. Para la versión de carga reutilizable, se prevé que la capacidad ronde las 18-20 toneladas, dependiendo de las modificaciones estructurales necesarias para la recuperación.

Un aspecto clave de la Long March 10R es la implementación de tecnologías de aterrizaje propulsivo, inspiradas en los éxitos de SpaceX con sus Falcon 9 y Falcon Heavy. Aunque China ya ha realizado pruebas suborbitales con prototipos de etapas reutilizables, el debut de un lanzador de gran tamaño marca un salto tecnológico considerable. El plan es que la primera etapa regrese controladamente y aterrice verticalmente mediante retrocohetes y patas retráctiles, con el objetivo de reducir los costes por lanzamiento en un 30-40% y mejorar la sostenibilidad de las operaciones espaciales.

En comparación, SpaceX ha realizado más de 300 aterrizajes exitosos de primeras etapas y ha reutilizado sus cohetes en cientos de misiones, lo que ha revolucionado la industria desde 2015. Blue Origin, por su parte, está en la fase final de desarrollo del New Glenn, que también será parcialmente reutilizable y se espera que vuele por primera vez en 2024. La entrada de China en este terreno supone una presión adicional para las agencias y empresas occidentales, que ven cómo el gigante asiático recorta distancias en muy poco tiempo.

El enfoque en la reutilización no es exclusivo de China ni de Estados Unidos. En Europa, la empresa española PLD Space ha marcado un hito reciente con el primer vuelo de su cohete MIURA 1, parcialmente recuperable, y está desarrollando el MIURA 5 de mayor capacidad y recuperación marítima. Por otro lado, la ESA y ArianeGroup exploran tecnologías similares con el programa Themis y el futuro Ariane Next. Virgin Galactic, aunque focalizada en vuelos suborbitales tripulados, también trabaja en conceptos parcialmente reutilizables para el turismo espacial.

Más allá de la lucha por la reutilización, la exploración de exoplanetas y el desarrollo de nuevas infraestructuras orbitales siguen siendo prioritarios para las agencias públicas y privadas. La NASA avanza en la preparación del telescopio Roman, sucesor del James Webb, mientras empresas como Rocket Lab y Axiom Space compiten por contratos para misiones comerciales en órbita baja y lunar. El auge de los lanzadores privados, como los de Relativity Space y Firefly Aerospace, anticipa un ecosistema donde la reutilización y la eficiencia serán determinantes.

En el caso de China, el Long March 10R forma parte de una estrategia más amplia que incluye el despliegue de la estación espacial Tiangong, misiones robóticas y tripuladas a la Luna en la próxima década y la consolidación de su sector espacial comercial. La competencia global se traslada así no solo al terreno tecnológico, sino también al económico y geopolítico, con implicaciones directas para la autonomía estratégica de cada bloque.

En definitiva, el debut del Long March 10 reutilizable en 2026 será un acontecimiento clave para la industria aeroespacial mundial, acelerando la transición hacia lanzamientos más sostenibles y competitivos. La apuesta china por la reutilización marca el inicio de una nueva etapa en la exploración espacial, en la que la colaboración y la rivalidad entre potencias y empresas privadas definirán el ritmo de los próximos grandes logros científicos y tecnológicos.

(Fuente: SpaceNews)