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Landspace: El gigante chino del espacio busca 1.000 millones para cohetes reutilizables con su salida a bolsa

Landspace: El gigante chino del espacio busca 1.000 millones para cohetes reutilizables con su salida a bolsa

La pujanza del sector espacial privado chino se hace cada vez más patente con movimientos como el protagonizado por Landspace, una de las empresas más destacadas de la nueva generación de lanzadores comerciales del país asiático. La compañía ha logrado un hito clave al ver aceptada su solicitud para cotizar en el STAR Market, el segmento de la Bolsa de Shanghái dedicado a la innovación tecnológica, en una operación que podría reportarle hasta 1.000 millones de dólares destinados al desarrollo de cohetes reutilizables.

Landspace, fundada en 2015 en Pekín, ha sido uno de los abanderados de la llamada «nueva ola» espacial china, que desde hace una década busca emular el dinamismo y la competitividad del sector privado estadounidense, donde empresas como SpaceX o Blue Origin han revolucionado el acceso al espacio. La aceptación de su salida a bolsa supone un espaldarazo tanto a su plan de negocio como a la apuesta de China por crear alternativas nacionales a los lanzadores occidentales.

El principal objetivo de la inyección de capital es acelerar el desarrollo y la producción de lanzadores orbitales reutilizables, una tendencia global que ya ha demostrado su potencial para abaratar costes y aumentar la frecuencia de lanzamientos. Landspace ya ha dado pasos significativos en este sentido: en julio de 2022 realizó el vuelo inaugural del Zhuque-2, el primer cohete del mundo en alcanzar la órbita utilizando metano como combustible, adelantándose incluso a la versión metanizada del Falcon 9 de SpaceX y al New Glenn de Blue Origin.

La reutilización como clave competitiva

El éxito de SpaceX con la recuperación y reutilización de las primeras etapas del Falcon 9 ha marcado un antes y un después en la industria. Landspace aspira a replicar esa estrategia con la siguiente generación de su Zhuque-2, que en versiones futuras incorporará sistemas de aterrizaje vertical asistido por retropropulsión. Este enfoque no solo reduce el precio por kilogramo puesto en órbita, sino que permite una cadencia de lanzamientos mucho mayor, aumentando la rentabilidad y la flexibilidad comercial.

En el contexto internacional, otras empresas están siguiendo caminos similares. Blue Origin, la firma del magnate Jeff Bezos, lleva años trabajando en el desarrollo del New Glenn, un lanzador pesado también reutilizable, aunque su debut se ha ido retrasando y aún no ha volado. Mientras tanto, la NASA, aunque centrada en programas institucionales como Artemisa, también se beneficia de la capacidad de lanzadores privados reutilizables para sus misiones comerciales y de abastecimiento.

Europa, por su parte, ha dado pasos más modestos en este terreno. La española PLD Space ha logrado hitos importantes con su cohete Miura 1, que en 2023 se convirtió en el primer lanzador privado europeo en alcanzar el espacio suborbital, y trabaja ya en el Miura 5, un lanzador orbital parcialmente reutilizable. El objetivo es que España y Europa puedan competir en igualdad de condiciones en un mercado cada vez más globalizado y dominado por las grandes potencias.

La carrera por los exoplanetas y el auge de la exploración

El abaratamiento del acceso al espacio gracias a la reutilización no solo tiene implicaciones comerciales. Permite, por ejemplo, lanzar constelaciones de satélites de observación de exoplanetas, como los proyectos TESS de la NASA o CHEOPS de la ESA, que están permitiendo descubrir miles de nuevos mundos fuera de nuestro sistema solar. La democratización del lanzamiento espacial abre la puerta a misiones científicas de menor coste y mayor frecuencia, algo impensable hace apenas una década.

El auge del sector privado, impulsado tanto por empresas estatales como privadas en China, Estados Unidos y Europa, está transformando radicalmente el ecosistema espacial. Landspace, con su inminente salida a bolsa, se posiciona como un actor clave en esta nueva era, en la que la competencia y la innovación serán las auténticas protagonistas.

Un futuro de competencia global

La entrada de Landspace en el mercado bursátil no solo refuerza la posición de China en la carrera espacial, sino que también envía un mensaje claro: el futuro del acceso al espacio será cada vez más competitivo, eficiente y sostenible. La compañía planea utilizar los fondos captados para ampliar su capacidad de fabricación, desarrollar nuevas tecnologías de reutilización y, en última instancia, ofrecer servicios de lanzamiento tanto a clientes gubernamentales como comerciales, dentro y fuera de China.

Mientras tanto, gigantes como SpaceX, Blue Origin, Virgin Galactic y agencias como la NASA y la ESA continúan avanzando en sus propios proyectos, desde misiones tripuladas y turismo espacial hasta la exploración de exoplanetas y el desarrollo de infraestructuras en órbita. El resultado es un ecosistema cada vez más dinámico, en el que la competencia impulsa la innovación y el progreso tecnológico.

En definitiva, la aceptación de la salida a bolsa de Landspace marca un nuevo capítulo en la historia de la exploración espacial, consolidando a China como un actor de primer nivel y acelerando la transición hacia una industria espacial verdaderamente globalizada y sostenible.

(Fuente: SpaceNews)