Space39a

Noticias del espacio

Space39a

Noticias del espacio

ESA

Descubren ‘Cloud-9’, la primera nube de materia oscura sin estrellas del universo primigenio

Descubren ‘Cloud-9’, la primera nube de materia oscura sin estrellas del universo primigenio

Un equipo internacional de astrónomos, utilizando el legendario Telescopio Espacial Hubble de la NASA y la ESA, ha logrado identificar un nuevo tipo de objeto astronómico que desafía las teorías tradicionales sobre la formación de galaxias. Este extraño hallazgo, bautizado como ‘Cloud-9’, consiste en una nube rica en gas, sin estrellas y dominada por materia oscura, convertida ya en la primera detección confirmada de un vestigio de la era inicial del universo.

El descubrimiento de ‘Cloud-9’ supone un hito en la exploración espacial, ya que hasta ahora la existencia de este tipo de objetos solo se había propuesto en modelos teóricos. Estos cúmulos de gas, carentes de estrellas y con altos niveles de materia oscura, son considerados ‘reliquias’ de los procesos que dieron lugar a las primeras galaxias. En palabras de los investigadores responsables, ‘Cloud-9’ representa una ventana única al universo primitivo y podría arrojar luz sobre misterios fundamentales de la cosmología.

Normalmente, las galaxias se forman bajo el influjo de la materia oscura, una sustancia invisible que constituye aproximadamente el 85% de la masa total del universo. La materia oscura actúa como un andamiaje gravitatorio, atrayendo gas y permitiendo que este se condense y acabe formando estrellas. Sin embargo, en el caso de ‘Cloud-9’, este proceso parece haberse detenido antes de que se encendiera la primera estrella, proporcionando a los astrónomos una oportunidad sin precedentes para estudiar el material galáctico en su estado más puro.

El equipo científico ha empleado el Hubble para analizar la luz de galaxias distantes que atraviesa ‘Cloud-9’. A partir de la absorción de ciertas longitudes de onda, pudieron deducir la composición de la nube y confirmar que contiene grandes cantidades de hidrógeno y helio, pero carece de los elementos pesados típicos de las regiones donde ya se han formado estrellas. Además, los movimientos internos del gas, observados mediante espectroscopía, indican la presencia de un halo dominante de materia oscura que mantiene unida la nube pese a la ausencia de estrellas.

‘Cloud-9’ se encuentra relativamente cerca en términos astronómicos, lo que ha facilitado su estudio detallado. Su descubrimiento plantea preguntas fundamentales sobre la evolución galáctica: ¿Por qué no llegó a transformarse en una galaxia con estrellas? ¿Cuántos de estos objetos relictos existen aún en el cosmos? Se sospecha que la radiación procedente de las primeras estrellas o de agujeros negros supermasivos pudo haber calentado y dispersado el gas en la mayoría de estos cúmulos, frustrando así la formación estelar y dejando tras de sí nubes ‘fantasma’ como la descubierta.

Este hallazgo se suma a los hitos recientes de la astronomía espacial y la exploración de exoplanetas, en una era dominada por potentes telescopios y misiones internacionales. Por ejemplo, mientras SpaceX y Blue Origin revolucionan el acceso al espacio con tecnologías reutilizables y la NASA avanza en su programa Artemis para regresar a la Luna, la ciencia básica continúa arrojando sorpresas desde los confines del universo observable. El descubrimiento de ‘Cloud-9’ es un recordatorio de que aún existen regiones inexploradas y fenómenos inesperados aguardando ser desvelados.

La ESA, por su parte, refuerza su apuesta por la astrofísica con misiones como Euclid, dedicada precisamente a cartografiar la distribución de materia oscura en el cosmos, o el futuro telescopio espacial PLATO, orientado al descubrimiento de exoplanetas y al estudio de estrellas similares al Sol. Estos proyectos, junto a la colaboración entre agencias públicas y empresas privadas como Virgin Galactic, están transformando el panorama de la ciencia espacial y ampliando los límites de nuestro conocimiento sobre el origen y la evolución del universo.

En definitiva, ‘Cloud-9’ ofrece una pieza fundamental para reconstruir la historia cósmica y comprender los mecanismos que determinaron qué regiones del universo se convirtieron en galaxias brillantes y cuáles permanecieron sumidas en la oscuridad. El estudio de estos objetos promete revolucionar nuestra visión del cosmos primigenio y proporcionar nuevas claves sobre la naturaleza de la materia oscura, el gran enigma de la física moderna.

Con cada avance, la astronomía nos recuerda que el universo guarda aún secretos por descubrir, y que la colaboración internacional y la innovación tecnológica siguen siendo la llave para desvelarlos.

(Fuente: ESA)