El legendario nombre Rocketdyne resurge: AE Industrial adquiere la división espacial de L3Harris

El sector aeroespacial vive una nueva etapa de consolidación e inversiones estratégicas. En uno de los movimientos más destacados del año, la firma de capital privado estadounidense AE Industrial Partners ha anunciado la adquisición de la participación mayoritaria en la división de propulsión espacial de L3Harris Technologies por 845 millones de dólares. Este acuerdo no solo supone un cambio de manos para uno de los portafolios tecnológicos más emblemáticos de la industria aeroespacial, sino que también marca el regreso de una marca histórica: Rocketdyne.
### Rocketdyne: el renacimiento de un icono
Rocketdyne es un nombre profundamente vinculado a la historia de la propulsión aeroespacial norteamericana. Fundada en la posguerra, la empresa fue responsable del desarrollo de los motores que impulsaron los programas espaciales más ambiciosos de la NASA, incluido el legendario motor F-1 del Saturno V que llevó a los astronautas del Apolo a la Luna. Con el paso de las décadas, la marca fue absorbida por diferentes conglomerados industriales, y su nombre desapareció como entidad independiente, aunque su tecnología siguió siendo fundamental en misiones espaciales y lanzadores de carga pesada.
El acuerdo entre AE Industrial Partners y L3Harris contempla el relanzamiento de la marca Rocketdyne, que volverá a operar como entidad separada en el mercado de propulsión espacial. Según fuentes cercanas a la operación, la nueva Rocketdyne se centrará tanto en el desarrollo de motores de cohetes líquidos y sólidos como en la innovación de sistemas de propulsión para satélites y vehículos espaciales de nueva generación.
### L3Harris retiene el motor RS-25, clave para el programa Artemis
En paralelo, L3Harris ha decidido mantener bajo su control el negocio vinculado al motor RS-25, una pieza clave en la arquitectura del programa Artemis de la NASA. El RS-25, originalmente conocido como SSME (Space Shuttle Main Engine), es el motor principal del transbordador espacial y ha sido modernizado para propulsar el Sistema de Lanzamiento Espacial (SLS), el megacohete que llevará a la primera mujer y al próximo hombre de regreso a la Luna.
Esta decisión estratégica permite a L3Harris seguir participando en uno de los contratos gubernamentales más relevantes de la próxima década, mientras que AE Industrial se focalizará en segmentos comerciales y de defensa, así como en el mercado de constelaciones de satélites y misiones interplanetarias.
### Contexto del sector: inversiones, competencia y nuevas oportunidades
La venta de la división de propulsión espacial responde a una tendencia generalizada en la industria, donde grandes conglomerados buscan reestructurar sus carteras para centrarse en áreas de mayor crecimiento o rentabilidad, mientras que los fondos de inversión apuestan por revitalizar negocios con potencial tecnológico y de mercado.
El movimiento llega en un momento especialmente dinámico para el sector de lanzadores y propulsión. SpaceX continúa revolucionando el sector con el Falcon 9 y el desarrollo del Starship, ambos impulsados por motores de diseño propio (Merlin y Raptor, respectivamente). Blue Origin, por su parte, progresa en la validación de su motor BE-4, destinado tanto a su lanzador New Glenn como al Vulcan Centaur de United Launch Alliance (ULA), y afianza su papel en la nueva carrera lunar.
En Europa, PLD Space, la startup española pionera en microlanzadores, ha completado recientemente el primer vuelo de su cohete MIURA 1, abriendo la puerta a lanzamientos comerciales desde España con tecnología nacional. Virgin Galactic, tras su reciente éxito en vuelos suborbitales turísticos, explora aplicaciones de motores híbridos para misiones científicas y comerciales.
En paralelo, la NASA y otras agencias públicas como la ESA y la JAXA siguen invirtiendo en nuevas tecnologías de propulsión, incluidas alternativas ecológicas y motores eléctricos para plataformas científicas y misiones a exoplanetas. La competencia por la propulsión de próxima generación también se extiende a empresas emergentes, como Rocket Lab, que ha logrado posicionar su motor Rutherford, único en su clase por estar fabricado casi en su totalidad mediante impresión 3D.
### Perspectivas para la nueva Rocketdyne
Con el respaldo financiero de AE Industrial Partners, Rocketdyne aspira a recuperar su posición de liderazgo en el desarrollo de motores avanzados para lanzadores y sistemas espaciales. El objetivo es aprovechar la experiencia acumulada a lo largo de décadas y la demanda creciente de soluciones de propulsión eficientes, tanto para el sector comercial como para programas gubernamentales y misiones internacionales.
La operación está sujeta a las habituales aprobaciones regulatorias y se espera que se complete antes de que finalice el año. Los analistas coinciden en que el retorno de Rocketdyne como marca independiente podría suponer una revitalización del mercado de propulsión, fomentando la innovación y la competencia en un sector clave para el futuro de la exploración espacial.
El renacimiento de Rocketdyne promete aportar dinamismo y experiencia a un mercado que vive una auténtica edad de oro, con nuevas misiones lunares, exploración de exoplanetas y una industria privada cada vez más activa y diversificada.
(Fuente: SpaceNews)
