Descubierto el filtrado frío de hidratos de gas más profundo del planeta en el Ártico

Un equipo internacional de científicos, bajo la dirección de la Universidad Ártica de Noruega (UiT), ha realizado un hallazgo sin precedentes en el fondo marino del Ártico. Durante la expedición Ocean Census Arctic Deep – EXTREME24, el grupo identificó el filtrado frío de hidratos de gas más profundo jamás registrado en la Tierra. Este fenómeno, conocido como los Montículos de Hidrato Freya, se sitúa a 3.640 metros de profundidad en la Dorsal Molloy, en el Mar de Groenlandia. El descubrimiento arroja luz sobre un ecosistema completamente desconocido hasta ahora, donde los hidratos de gas quedan expuestos y emergen en un entorno marino extremo.
Los hidratos de gas son compuestos cristalinos de agua y gas, principalmente metano, que se encuentran en condiciones de baja temperatura y alta presión en los sedimentos marinos. Habitualmente, su interés científico y tecnológico se centra en su potencial como fuente energética y en su papel en los ciclos globales de carbono y metano, un gas de efecto invernadero de gran relevancia para el clima de la Tierra. Sin embargo, los filtrados fríos —o cold seeps— son puntos donde estos hidratos emergen al fondo marino, liberando gases y nutrientes que alimentan ecosistemas únicos y muy especializados.
El hallazgo de los Montículos de Hidrato Freya a una profundidad tan notable es especialmente relevante. Hasta la fecha, los filtrados fríos de hidratos de gas conocidos se situaban en profundidades bastante menores y en latitudes menos extremas. La expedición, dotada de tecnología de puntera, utilizó vehículos submarinos autónomos y robots de exploración profunda para cartografiar y analizar este entorno hostil donde la presión supera las 350 atmósferas y la temperatura oscila cerca del punto de congelación del agua de mar.
El entorno de los Montículos de Hidrato Freya ha revelado una biodiversidad sorprendente. Los investigadores han documentado una comunidad biológica completamente adaptada a las duras condiciones del fondo ártico, donde la luz solar es inexistente y la energía depende fundamentalmente de procesos químicos, no de la fotosíntesis. Las bacterias y arqueas especializadas en la oxidación del metano forman la base de la cadena trófica, permitiendo la existencia de organismos superiores como moluscos, gusanos tubícolas y crustáceos que no existen en otras regiones del planeta.
Este descubrimiento es especialmente significativo en el contexto del cambio climático. El metano es un gas con un efecto invernadero mucho más potente que el dióxido de carbono, y grandes cantidades de este gas quedan atrapadas en los hidratos bajo el lecho marino. El deshielo del Ártico y el calentamiento global podrían desestabilizar estos depósitos y liberar metano a la atmósfera, acelerando aún más el cambio climático. Por ello, el estudio de estos ecosistemas no sólo tiene un interés biológico, sino que resulta esencial para comprender los posibles riesgos ambientales a escala global.
En el marco de la exploración científica internacional, este hallazgo se suma a la creciente atención que el Ártico está recibiendo tanto por parte de agencias espaciales como de empresas privadas interesadas en el estudio de entornos extremos. Aunque la noticia no involucra directamente a compañías como SpaceX, Blue Origin o PLD Space, los datos y tecnologías de navegación autónoma y robótica empleadas en la expedición son muy similares a las que se están desarrollando para la exploración de otros cuerpos planetarios, como Europa o Encélado, lunas heladas del Sistema Solar que, según la NASA y la ESA, podrían albergar vida en condiciones análogas a las encontradas en el fondo marino ártico.
Por otro lado, este tipo de investigaciones también despierta el interés de la comunidad dedicada a la búsqueda y caracterización de exoplanetas. Los modelos de habitabilidad planetaria se ven enriquecidos por el estudio de ecosistemas extremos en la Tierra, lo que puede ayudar a interpretar datos procedentes de misiones como el telescopio espacial James Webb o las futuras sondas propuestas por la NASA y la Agencia Espacial Europea. La existencia de vida en ambientes sin luz solar directa y alimentada por fuentes químicas refuerza la posibilidad de encontrar organismos en lugares insospechados más allá de nuestro planeta.
Este descubrimiento, por tanto, no sólo amplía nuestro conocimiento sobre los límites de la vida en la Tierra, sino que también ofrece pistas fundamentales para la astrobiología y la exploración de planetas y lunas heladas. La investigación continuará en los próximos años, con nuevas expediciones previstas para profundizar en el estudio de la dinámica de los hidratos de gas y su papel en el equilibrio climático global.
Sin duda, los Montículos de Hidrato Freya abren una ventana inédita al conocimiento de los procesos biológicos y geológicos en entornos extremos, y su exploración será clave en la comprensión de los ecosistemas ocultos bajo el hielo ártico y más allá de nuestro planeta.
(Fuente: SpaceDaily)
