Júpiter brilla como nunca este año y la Luna se alía con Saturno bajo el cielo de otoño

El cielo nocturno de este mes ofrece un espectáculo astronómico sin igual para los observadores en la península ibérica y resto de Europa. Júpiter, el mayor de los planetas del Sistema Solar, se muestra en sus mejores galas: alcanza su máxima aproximación a la Tierra y, por tanto, su mayor brillo y tamaño aparente de todo el año. Esta oposición de Júpiter es siempre un evento destacado para astrónomos profesionales y aficionados, pues permite observar sus bandas nubosas, la Gran Mancha Roja y hasta sus principales lunas con telescopios modestos.
El gigante gaseoso, situado a una distancia media de unos 600 millones de kilómetros de nuestro planeta, se encuentra estos días en la constelación de Aries, elevándose en el cielo oriental poco después del anochecer. Su magnitud ronda los -2,9, lo que lo convierte en el astro más brillante tras la Luna, fácilmente identificable a simple vista. La oposición de Júpiter ocurre aproximadamente cada 13 meses, conforme la Tierra adelanta a este coloso en su órbita.
La Luna, por su parte, regala otro atractivo a los cielos de noviembre al acercarse visualmente a Saturno. Durante varias noches, nuestro satélite natural y el planeta de los anillos compartirán escenario en la constelación de Acuario, ofreciendo una oportunidad ideal para la fotografía astronómica y la observación conjunta a través de binoculares. Saturno, algo menos brillante que Júpiter, sigue siendo inconfundible por su tono dorado y, con telescopios pequeños, es posible distinguir sus icónicos anillos.
No menos interesante para los amantes del firmamento es la aparición del cúmulo abierto de las Híades, conocido como el “Enjambre” o Beehive Cluster (M44), en la constelación de Cáncer. Se trata de un enjambre de estrellas jóvenes, situado a unos 600 años luz de la Tierra, que puede observarse incluso sin instrumentos desde lugares oscuros, aunque prismáticos o telescopios revelan su verdadera belleza: un centenar de astros brillando en un área compacta del cielo.
Los avances tecnológicos y las misiones de exploración planetaria han permitido conocer mejor a estos gigantes del Sistema Solar y a sus compañeros estelares. La NASA, por ejemplo, mantiene activa la nave Juno en órbita de Júpiter, que sigue ofreciendo datos sin precedentes sobre la atmósfera, el campo magnético y la estructura interna del planeta. Recientemente, la agencia ha anunciado nuevos descubrimientos relacionados con las auroras jovianas y la composición de sus lunas heladas, como Europa y Ganímedes, ambos candidatos prioritarios en la búsqueda de vida fuera de la Tierra.
En Europa, la Agencia Espacial Europea (ESA) también apuesta fuerte por la exploración joviana, con la misión JUICE (JUpiter ICy moons Explorer), cuyo lanzamiento tuvo lugar en 2023 con destino a las lunas heladas del planeta. La nave, actualmente en tránsito, está equipada para estudiar la habitabilidad de estos mundos y contribuir al conocimiento de los ambientes extremos del Sistema Solar.
Mientras tanto, el sector privado sigue revolucionando la exploración espacial. SpaceX, la empresa fundada por Elon Musk, continúa avanzando en el desarrollo de su lanzador Starship, diseñado para misiones interplanetarias que, en el futuro, podrían incluir sobrevuelos o incluso visitas a los gigantes gaseosos. Blue Origin, la firma de Jeff Bezos, no se queda atrás en la carrera espacial privada, con planes de misiones robóticas y tripuladas a la órbita baja y, a medio plazo, posibles exploraciones más ambiciosas.
En el ámbito español, la empresa PLD Space se consolida como actor emergente tras el éxito del lanzamiento del Miura 1, primer cohete privado europeo recuperable. Aunque la joven compañía de Elche se centra por ahora en vuelos suborbitales, su objetivo es desarrollar plataformas que contribuyan, en el futuro, a misiones científicas y comerciales en destinos tan lejanos como los planetas exteriores.
No podemos olvidar tampoco los avances en la detección de exoplanetas. Misiones como TESS (Transiting Exoplanet Survey Satellite) de la NASA y CHEOPS de la ESA están identificando cada vez más mundos en órbita de otras estrellas, algunos de los cuales presentan características similares a las de Júpiter y Saturno, abriendo nuevas vías para el estudio comparativo de sistemas planetarios.
Por su parte, Virgin Galactic sigue apostando por el turismo espacial suborbital, acercando el sueño de contemplar la curvatura de la Tierra y la negrura del espacio a un público cada vez más amplio. Aunque de momento sus vuelos se limitan a la atmósfera superior terrestre, no se descarta que en el futuro la empresa explore nuevas rutas y destinos.
Así, el mes de noviembre se presenta como una ocasión ideal para redescubrir el cielo nocturno y asombrarse con los planetas, cúmulos estelares y avances científicos que nos acercan cada vez más a los secretos del cosmos. Tantos proyectos públicos y privados prometen que el espectáculo, lejos de agotarse, no ha hecho más que empezar.
(Fuente: NASA)
