Vientos marcianos esculpen surcos en el ecuador del planeta rojo, según la sonda Mars Express

La superficie de Marte sigue revelando sus secretos gracias a las observaciones de la sonda Mars Express de la Agencia Espacial Europea (ESA). En una de sus últimas campañas de imagen, la veterana nave ha documentado cómo los potentes vientos marcianos, en combinación con las finas partículas de arena que transportan, están esculpiendo profundas hendiduras y surcos en la región ecuatorial del planeta rojo. Este fenómeno, que en la Tierra podría recordar al efecto de un chorro de arena utilizado en procesos industriales, ofrece nuevas pistas sobre la dinámica atmosférica y la historia geológica de Marte.
La Mars Express, que orbita Marte desde 2003, ha captado con su cámara de alta resolución (HRSC) imágenes detalladas de zonas donde el viento ha modelado el terreno durante millones de años. En estas áreas, la acción constante de las ráfagas, que pueden alcanzar velocidades superiores a los 100 km/h durante las tormentas de polvo más intensas, ha ido arrancando y transportando diminutos granos de arena, erosionando la roca y creando patrones geométricos y surcos paralelos en el suelo marciano.
El fenómeno es especialmente relevante en las proximidades del ecuador marciano, donde las temperaturas diurnas relativamente elevadas y la menor presión atmosférica favorecen la formación de remolinos y vientos estacionales. Los científicos de la ESA señalan que estos surcos, algunos de los cuales se extienden a lo largo de varios kilómetros, no solo son testigos de la capacidad erosiva de los vientos, sino que también permiten inferir la dirección predominante de las corrientes de aire en el pasado geológico de Marte.
Este tipo de erosión eólica no es exclusivo de Marte, pero allí adquiere dimensiones y características particulares debido a la composición de la atmósfera (en su mayor parte, dióxido de carbono) y la baja gravedad, que facilita el levantamiento de partículas finas. De hecho, las tormentas de polvo marcianas pueden llegar a cubrir el planeta entero, como ocurrió en 2018, cuando el rover Opportunity de la NASA perdió contacto tras una de estas gigantescas tempestades.
Las formas talladas por el viento, denominadas yardangs, se conocen desde las primeras misiones de reconocimiento fotográfico de Marte, pero la resolución de las imágenes de Mars Express permite ahora estudiar el proceso con mucho mayor detalle. Los surcos observados evidencian fases alternas de depósito y erosión, lo que apunta a cambios cíclicos en el clima marciano, probablemente ligados a variaciones en la inclinación axial del planeta a lo largo de cientos de miles de años.
Desde el punto de vista técnico, la cámara HRSC de Mars Express puede captar imágenes en distintas longitudes de onda y con una resolución de hasta 10 metros por píxel, lo que la convierte en una herramienta fundamental para entender la geomorfología marciana. La misión, que recientemente ha superado los 20 años en órbita, sigue proporcionando datos valiosos no solo sobre la atmósfera y la superficie, sino también sobre la posible presencia de agua en el subsuelo, un aspecto clave para futuras misiones tripuladas y la búsqueda de vida.
El estudio de los procesos eólicos en Marte resulta especialmente relevante ante el creciente interés internacional por la exploración del planeta rojo. Empresas privadas como SpaceX, liderada por Elon Musk, han manifestado su intención de enviar misiones tripuladas en la próxima década. Entender la dinámica de los vientos y la movilidad del polvo es esencial para el diseño de hábitats, la protección de equipos y la planificación de actividades en superficie. Por su parte, la NASA continúa avanzando con su programa Artemis y misiones robóticas como Perseverance, mientras que la agencia española PLD Space ha iniciado ensayos de lanzadores reutilizables con la mira puesta en el mercado de pequeños satélites, que podrían contribuir en el futuro al estudio del entorno marciano desde la órbita.
Mientras tanto, la observación de exoplanetas y la búsqueda de entornos similares al Marte primitivo sigue siendo uno de los grandes objetivos científicos tanto para misiones públicas como privadas. Iniciativas como las de Blue Origin y Virgin Galactic, aunque centradas en el turismo espacial, contribuyen con desarrollos tecnológicos que podrían aplicarse en futuras exploraciones planetarias.
El avance en el conocimiento de Marte no solo depende de la competencia entre agencias y empresas, sino también de la colaboración internacional y la explotación de datos de misiones como Mars Express. Cada nuevo descubrimiento sobre los procesos que esculpen la superficie marciana ayuda a preparar el terreno para la próxima generación de exploradores, sean robots o seres humanos.
Así, el planeta rojo sigue desvelando su pasado y planteando retos para el futuro, mientras las agencias espaciales y la industria privada redoblan esfuerzos para conquistar el siguiente gran objetivo de la exploración humana.
(Fuente: ESA)
