El telescopio espacial Nancy Grace Roman apunta a septiembre: NASA cumple plazos y presupuesto

La NASA ha anunciado que el telescopio espacial Nancy Grace Roman —el próximo gran observatorio de la agencia estadounidense— está listo para su lanzamiento tan pronto como septiembre de 2024. Este hito supone un espaldarazo a la capacidad de la NASA para sacar adelante proyectos de envergadura dentro de los plazos y presupuestos previstos, una cuestión que ha suscitado preocupación tras retrasos y sobrecostes en anteriores misiones emblemáticas como el James Webb Space Telescope.
Un nuevo buque insignia para la astrofísica
El telescopio Roman, bautizado en honor a la astrofísica pionera Nancy Grace Roman, considerada la «madre del Hubble», es el próximo buque insignia de la NASA en la exploración del cosmos. Equipado con un espejo primario de 2,4 metros de diámetro, similar al del Hubble, el Roman está optimizado para realizar estudios de campo amplio en el infrarrojo cercano. Esta configuración permitirá cartografiar grandes áreas del cielo con una resolución y sensibilidad inéditas, abriendo nuevas perspectivas en el estudio de la energía oscura, la materia oscura, la evolución galáctica y la búsqueda de exoplanetas.
El instrumento principal, el Wide Field Instrument, permitirá capturar imágenes 100 veces más grandes que las del Hubble, manteniendo una calidad comparable. Además, contará con el Coronógrafo, un instrumento experimental que suprimirá la luz de las estrellas para hacer posible la observación directa de exoplanetas y discos protoplanetarios.
Éxito en la gestión técnica y presupuestaria
La historia reciente de la NASA con grandes misiones ha estado marcada por retrasos y costes crecientes, como ejemplifican el telescopio James Webb o el rover Mars Sample Return. Sin embargo, el Roman Space Telescope se ha convertido en un ejemplo paradigmático de gestión eficiente. Originalmente previsto para lanzarse a mediados de esta década, el proyecto ha sorteado obstáculos como la pandemia de COVID-19 y los retos inherentes a la ingeniería de vanguardia, manteniéndose dentro de los 3.200 millones de dólares presupuestados y ajustándose al calendario actualizado.
El equipo de desarrollo ha completado ya la integración y pruebas de los principales sistemas, y la nave se encuentra en la fase final de preparación para su envío a Florida, donde será montada sobre un cohete Falcon Heavy de SpaceX. Esta elección refuerza la posición de SpaceX como proveedor líder de lanzamientos para misiones científicas de alta prioridad. El Falcon Heavy, con su capacidad para colocar grandes cargas en órbita solar, ha demostrado su fiabilidad y versatilidad, habiendo sido elegido recientemente para otras misiones emblemáticas, como el Europa Clipper.
Un contexto de colaboración y competencia
El panorama espacial internacional está marcado por la intensa competencia y colaboración entre iniciativas públicas y privadas. Mientras la NASA avanza con el Roman, otras agencias y empresas también se preparan para hitos significativos. Blue Origin, la empresa fundada por Jeff Bezos, ultima el debut de su cohete New Glenn, mientras que la startup española PLD Space ha realizado con éxito su primer vuelo suborbital con el cohete Miura 1, situando a España en el mapa de lanzadores comerciales europeos.
Por su parte, Virgin Galactic continúa avanzando en vuelos suborbitales turísticos, aunque su enfoque científico es más limitado. La ESA, la agencia espacial europea, prevé lanzar el telescopio espacial ARIEL en 2029, destinado al estudio de atmósferas de exoplanetas. China y la India también están acelerando sus programas científicos y de exploración, poniendo de relieve la creciente multipolaridad del sector espacial.
El futuro de la exploración de exoplanetas
Uno de los grandes objetivos del telescopio Roman será la búsqueda y caracterización de exoplanetas mediante microlente gravitacional, una técnica que permitirá descubrir mundos incluso a distancias galácticas. Se espera que esta misión multiplique por cien el número de exoplanetas detectados por misiones previas, como Kepler, y complemente los estudios del futuro telescopio ARIEL y del observatorio James Webb.
El Roman también será clave en la investigación de la energía y la materia oscura, fenómenos que constituyen el 95% del universo y cuya naturaleza aún escapa a la comprensión científica. Mediante la cartografía de cientos de millones de galaxias y la observación de supernovas, el telescopio ayudará a descifrar la expansión acelerada del cosmos y sus causas últimas.
Un hito para la próxima década
El inminente lanzamiento del Nancy Grace Roman Space Telescope marca un inicio prometedor para una nueva generación de observatorios espaciales. Su éxito en la gestión técnica y presupuestaria refuerza la credibilidad de la NASA y sirve de referencia para próximos proyectos internacionales. Con el Roman, la humanidad ampliará su mirada sobre el universo, abriendo la puerta a descubrimientos que podrían transformar nuestra comprensión del cosmos en las próximas décadas.
(Fuente: SpaceNews)
